Seguiremos pintando porque…

L@s asistentes a las clases de pintura del Centro de Mayores Reina Sofía han presentado una selección de sus obras realizadas durante el año, en una magnífica exposición que se pudo visitar del 7 de Julio al 23 de Agosto en la sede de Cruz Roja Española Madrid situada en C/Pozas, 14. Tras la exposición seguirán pintando y nos cuentan por qué.
Seguiremos pintando porque…
- La pintura ya forma parte de nuestra vida
- Es una estupenda manera de ocupar nuestro tiempo
- Significa trasladar al papel lo que está en nuestra imaginación
- Abre la mente a horizontes maravillosos
- Permite abstraernos de las preocupaciones
- Supone un reto: mejorar
- Compartimos intereses, tiempo, afición y ambiente con compañer@s extraordinari@s
- Ver el progreso del amig@ nos alegra tanto como el nuestro
- Pintar nos proporciona una forma de ver y disfrutar de la PINTURA con una perspectiva mucho más interesante
Y
Porque crear una obra de arte… es un placer indescriptible
Madera de artista
Basilides Manso nos muestra algunas de sus obras en madera y nos habla de su afición.
“Siempre me ha gustado trabajar con las manos y ver cómo tu obra va avanzando y como queda al final. El trabajo con madera te da esa satisfacción y te entretiene mucho. Requiere tiempo, paciencia y concentración y por eso es una buena actividad, para las manos y para la mente. Durante el confinamiento esta afición me ayudó mucho.
Comencé cuando me apunté a un curso de Marquetería en otro centro de mayores y me gustó la actividad en sí y también el contacto con los compañeros: se intercambian planos, se comparten aprendizajes nos ayudamos unos a otros.
Con la madera he probado tres técnicas distintas: la marquetería (realizar una maqueta en madera a partir de unos planos), la construcción de un modelo con un kit donde ya vienen todas las piezas, y el taraceado (realizar un cuadro utilizando maderas de distintos colores). Esta última técnica es la más creativa porque eliges un modelo, como por ejemplo una menina, compras maderas de distintos colores y vas cortando las piezas para que encajen como en un puzle.
Es una afición que requiere una cierta inversión, pero no es cara. Para la marquetería tienes que comprar segueta, pelos, maderas…, pero gran parte de lo que compras lo amortizas si haces varias maquetas. Es más cara la construcción de modelos con kits completos (uno te puede costar 40 o 50 euros), pero con ello tienes para muchas horas de entretenimiento. El taraceado también es un poco más caro, pero las maderas de distintos colores, que se pueden comprar por Amazon, son bastante asequibles.
Para trabajar la madera se necesita tiempo, paciencia y ganas, pero no es necesaria una formación específica. Trabajar en un taller es lo ideal porque se genera polvo y en casa puede molestar. Yo tengo la suerte de tener una terraza cubierta que es el taller perfecto para mi”.
Pintando al óleo el tiempo vuela
María Teresa, usuaria del Centro, nos cuenta su experiencia con la pintura al óleo.
Cuando me jubilé a los 60 años tenía a mis hijas en casa, pero después de 4 ó 5 años mis hijas se independizaron y al tener más tiempo busqué actividades, y una de las que me atrajo fue la pintura. Comencé haciendo dibujos a carboncillo en clases de un Centro Cultural del ayuntamiento, y pronto me pasé al oleo. Llevo con esta técnica unos 6 años y ahora voy a clase un día a la semana. Nunca había pintado, pero me gustó mucho, porque me relajaba, desconectaba de las preocupaciones y el tiempo pasaba muy rápido.
Un año estuve viniendo a clase de dibujo del Centro de la Cruz Roja en Infanta Mercedes y me vino muy bien para mejorar.
Para que esta afición te satisfaga hay que cogerla con gusto y ganas, y si vas viendo que el resultado es satisfactorio, te vas animando más, aunque no esté perfecto. Al principio empecé a copiar cuadros de otros pintores y ahora ya estoy pintando mis propias composiciones.
Para empezar a pintar no es necesaria formación previa, pero ayuda que no se te dé mal el dibujo. Yo aconsejaría comenzar dibujando con lápiz o carboncillo, sin temor a hacerlo mal, y pasar al óleo cuando ya se haya ganado confianza.
La pintura al óleo no es una afición cara; sí requiere una cierta inversión en materiales, pero si se pinta de manera continuada, en seguida se amortiza.
Jugando con la mezcla de colores experimentamos el placer de pintar. ¡Os animo a probarlo!
Una afición perfecta… y punto
“El primer jersey lo hice con 14 años, y desde entonces he seguido con esta afición, aunque con distinta intensidad a lo largo de la vida. Tuve una época en la que tenía una tienda de lanas, y ello me obligó a practicar. Y desde que me jubilé hace 10 años es mi principal ocupación. Con el punto nunca me aburro, es más, ¡me falta tiempo para hacer todo lo que yo querría! Durante el confinamiento el punto fue mi salvación.
Me gusta esta actividad porque me entretiene muchísimo, me relaja, me ayuda a mantener la mente activa y a aprender constantemente. Me gusta hacer siempre cosas nuevas que suponen un reto para mí. Veo una prenda nueva que me gusta y tengo que averiguar cómo hacerla, pensar qué cambios mejoran el diseño, adaptar la talla…
La inspiración la saco muchas veces de Internet, por ejemplo, de Pinterest. Lo que más me gusta es la ropa de bebé. Me encanta hacer ropa para recién nacidos. Por ejemplo, hace poco he tenido una sobrina nieta y le hice toda una colección de prendas; a sus padres les encantó todo.
Esta es una afición muy apropiada para personas jubiladas, porque requiere mucho tiempo y se puede hacer de forma independiente. No es cara en absoluto, las lanas y agujas son muy asequibles. Lo único que se necesita es que te guste y, si no tienes unas nociones básicas, puede enseñarte alguien cercano que sepa. Por ejemplo, yo enseñé a un sobrino que se interesó y ¡aprendió rápidamente!”
Una afición brillante
Gloria Rosa García nos habla de una de sus aficiones favoritas.
“Ya llevo 14 años aficionada a la creación de bisutería en cristal, y comencé por casualidad: me apunté a un centro de mayores del ayuntamiento de mi barrio y era uno de los pocos talleres donde quedaban plazas. Me fue gustando según iba practicando y estaba deseando ver cómo quedaba la pieza que empezaba, después de dedicar un poco de tiempo, concentración y paciencia, pero eso me daba mucha calma.
Todas las manualidades nos ayudan a relajarnos, si nos concentramos en lo que estamos creando. Y después nos da mucha satisfacción y mucho orgullo ver nuestra obra terminada.
No se necesita formación previa, sólo interés, paciencia, gusto por las manualidades y deseos de pasarlo bien. Sí hemos de tener en cuenta que tenemos que trabajar mucho con la vista y las manos.
Es cierto que esta afición es un poco «carilla”, ya que las piedras que engastas en un anillo, las perlas o cristales que forman los collares, pulseras, sortijas etc. no son baratas, pero cuando has terminado esa pieza sientes una alegría y un orgullo inmenso de ti misma/o, de saber que la has creado tú con tus propias manos.
La mayor parte de las piezas que hago las regalo a familiares y amigos y esa es también una fuente de satisfacción».
