Los Mayores Cuentan

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Mercadillo de las Salesas – Sábado 25 de mayo

Mercadillo de las Salesas – Sábado 25 de mayo

El primer sábado de mes, desde las 11:30 hasta las 20:00, el barrio de las SALESAS se convierte en punto de encuentro de jóvenes artistas, diseñadores de moda, artesanos, propuestas gastronómicas y ofertas de música y cultura.

Este mercadillo callejero, organizado por el Ayuntamiento de Madrid a través del proyecto Madrid Capital de Moda y ACOTEX (Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos de la Comunidad de Madrid),  se encuentra en las siguientes calles:

  • Calle Campoamor entre Fernando VI y Santa Teresa
  • Calle Santa Teresa entre Campoamor y Argensola

Un escaparate lleno de vida, colores y sabores que deleitará a todos los madrileños y visitantes amantes de los mercados callejeros.

La asistencia es gratuita.

Tesoros de la Biblioteca Nacional – Texto de Basilides Manso

Tesoros de la Biblioteca Nacional – Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por descubrirnos algunos de los muchos y poco conocidos tesoros de la Biblioteca Nacional. 

La Biblioteca Nacional contiene muchísimos tesoros, entre otros 22.000 manuscritos, de ellos 2.000 códices medievales, unos 3.000 son incunables, 43 son únicos en el mundo. Pero las auténticas joyas que destacan entre todas son las siguientes:

    • Beato de Liébana: códice con el comentario del Apocalipsis de San Juan escrito por el monje ¿abad? Beato del monasterio de Santo Toribio de Liébana para los reyes Fernando I y Doña Sancha. A partir de este códice todos los escritos que comentan la Apocalipsis se llaman Beatos.
    • Historia Bizantina de Juan Skylitzes, del siglo XI, único códice iluminado del mundo bizantino.
    • Poema de Mío Cid, Códice de Per Abat. Copia manuscrita del siglo XIV.
    • Biblia Pauperum (1440-1450). Texto impreso en xilografía.
    • Catholicon de Joannes Balbus, de 1460. El mérito es que es la primera obra impresa por Gutenberg.
    • ‘El Apocalipsis’, obra dibujada por Durero (1498-1511).
    • Diario de Colón con comentarios de Fray Bartolomé de las Casas.
    • Tratado de Estática y Dinámica de Leonardo da Vinci. Dos volúmenes autógrafos, escritos al revés con dibujos (siglo XVI).
    • Manual de Adultos (1540), primer libro impreso en México.
    • Códice Duran, Historia de la Indias, manuscrito realizado por el fraile Diego Durán en el siglo XVI.
    • El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, edición príncipe de 1604 de la imprenta de D. Juan de la Cuesta en Madrid.
El realismo íntimo de Isabel Quintanilla. Museo Thyssen-Bornemisza – ULTIMOS DÍAS hasta el 2 de junio

El realismo íntimo de Isabel Quintanilla. Museo Thyssen-Bornemisza – ULTIMOS DÍAS hasta el 2 de junio

Nos ha encantado la exposición “El realismo íntimo de Isabel Quintanilla” que se puede visitar en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el 2 de junio de 2024.

Es la primera vez que se realiza una exposición monográfica de la pintora española Isabel Quintanilla (1938-2017), figura poco conocida por el gran público, a pesar de ser una de las artistas más sobresalientes de la pintura realista contemporánea española.

La exposición muestra un centenar de obras de la artista realizadas a lo largo de su dilatada carrera, así como algunas obras de otras pintoras coetáneas que, junto con ella, desafiaron con valentía el protagonismo masculino imperante en el panorama artístico de su tiempo.

La muestra nos sumerge de lleno en el “universo Quintanilla”, un mundo urbano y doméstico donde la pintora encuentra la belleza de la luz, los colores, la composición, la perspectiva… en los rincones más insospechados y en los objetos cotidianos más modestos.  Un universo que nos atrapa y nos transporta a nuestra propia cotidianidad de otras décadas.

Las obras expuestas son particularmente interesantes, ya que la mayor parte de ellas se encuentran en Alemania y no se han visto en España.  Verlas en el Museo Thyssen nos ha resultado todo un lujo.

Horario:

  • De martes a viernes y domingo: 10:00 – 19:00 / sábados: 10:00 – 23:00. Cerrado el 1 de mayo.

Entradas

  • Mayores de 65 años: 9 € (Exposición temporal + colección permanente)
  • Gratuita:
    • Sábados de 21:00 a 23:00
    • Socios de la Fundación Mutua Madrileña
    • Amigos Thyssen (titular y acompañante)

Aquí puedes encontrar toda la información:

https://www.museothyssen.org/exposiciones/realismo-intimo-isabel-quintanilla

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El silencio de los pájaros. Relato de Soledad del Yerro

El silencio de los pájaros. Relato de Soledad del Yerro

Le damos las gracias a Soledad del Yerro por compartir este relato tan bonito.

Eulalia y Fermín pasaban el mes de agosto en su casa de la sierra. Él se había quedado sordo pues siempre trabajó en una fábrica de Cristal Artesano y los ruidos que oía constantemente de las máquinas y herramientas, puliendo y grabando las preciosas cristalerías que allí se fabricaban, acabaron con sus tímpanos. Llevaba puesto un audífono, pero le molestaba, por eso en cuanto podía se lo quitaba. Eulalia le reprendía, le daba miedo que el día menos pensado entrara alguien en la casa para robar o cometer cualquier fechoría y él ni se enterara. La casa estaba rodeada por una parcela de dos mil metros de terreno, repartidos entre huerta de hortalizas y zonas ajardinadas, que Fermín plantaba y cuidaba con mucho esmero. Como este trabajo le embebía, ella estaba segura de que no se iba a enterar de nada hasta que le dieran un garrotazo y lo dejaran en el sitio.

 —No exageres Eulalia, yo soy un hombre precavido. Además, sabes que me ayuda en estas faenas mi amigo José.

 —Mira Fermín, ese argumento no me convence. José no necesita audífono de momento, pero se está quedando sordo por la edad (que ya pasó de los setenta), así que, ¡vaya dos patas para un banco!

La verdad es que los dos amigos pasaban muchos ratos juntos y habían edificado una habitación en el jardín, exclusivamente para criar canarios. Estudiaron la claridad que debía tener, el grado de calor ambiental, el pienso que tendrían que darles, en fin, que se convirtieron en unos expertos en la materia y en un año más o menos lograron juntar a unas cincuenta parejas de esa especie.  Los soltaban para que comieran y revolotearan, después volvían a sus jaulas donde era una maravilla oírlos cantar. Es curioso, porque el cántico de los pájaros lo escuchaban los dos amigos perfectamente con gran deleite.

Como necesitaba bastante agua para regar lo plantado, Fermín, que era un «manitas» como se suele llamar a las personas que valen para hacer de todo y tienen el ingenio suficiente para inventar mil artilugios, inventó un sistema para recoger el agua de la lluvia que, desde los tejados, por unos canalones de chapa, pasaba a un depósito donde quedaba recogida. Siempre que lo necesitaba, Fermín daba a un interruptor, entonces el agua salía formando un gran chorro y discurría por los surcos cavados en la tierra con la fuerza necesaria para que el riego llevara su curso.

Eulalia solía quedar por las tardes con unas amigas de la urbanización para darse un paseo, charlar y tomarse un refresco que era lo que más apetecía a esas horas en las que el sol se empezaba a poner. Aquella tarde, como siempre, avisó a Fermín de su marcha.

—No te preocupes. Ve tranquila, que cuando terminemos José y yo de arreglar los pájaros, nos aseamos y vamos a recogerte a casa de Alicia.

Ya habían terminado la tarea cuando los pájaros que estaban cantando tan armoniosos como todos los días, de pronto quedaron callados. Los dos hombres se miraron sorprendidos,

—Qué raro —dijo Fermín— ¿Por qué de pronto este silencio? Parece que presagian algo raro.

Salieron despacio de la habitación y, asomándose al jardín, vieron a un hombre que, con gorra y gafas de sol, se acercaba cautelosamente hacía la casa. Era un desconocido y por la forma que tenía de avanzar, escondiéndose entre los árboles, comprendieron que era un atracador. Llevaba una mano metida en el bolsillo del pantalón donde posiblemente ocultaba algún arma para intimidar o agredir a quien se interpusiera en su camino.

José miró a Fermín con el miedo reflejado en sus ojos. Este, llevándose el dedo índice a la boca, le indicó que guardara silencio y empujándolo para que se quedara quieto en el quicio de la puerta, salió agachándose hasta llegar, sin ser visto, a donde estaba el interruptor del depósito del agua. Esperó a que el intruso llegase justo debajo del chorro, conectó el interruptor dándole la máxima fuerza y una catarata de agua lo arrastró y revolcó hasta una zona de rosales, que con sus espinas le arañaron cara, piernas, brazos y manos para, finalmente, chocar con la cabeza contra el tronco de un pino y quedar tendido en el suelo hecho un guiñapo.

Cuando nuestros protagonistas temerosos se iban acercando para cerciorarse en qué estado se hallaba el intruso, se abrió la verja y entró un coche blanco conducido por Jaime,  nieto de Fermín. Un joven alto, musculoso y con una preparación física excelente ya que, desde hacía unos años, era miembro del cuerpo de la Guardia Civil.

Enseguida se hizo cargo de la situación. Registró al ladrón, encontrándole una navaja de gran tamaño en el bolsillo del pantalón. Lo sentó en una silla, sujetándolo con una cuerda y llamó al cuartelillo del pueblo para que vinieran a llevárselo.

Cuando los familiares y amigos se enteraron del suceso, lo que más les sorprendió fue que a dos personas sordas les salvara de un atracador el silencio de los pájaros.

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