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La Inquisición en Madrid. Texto de Basilides Manso

La Inquisición en Madrid. Texto de Basilides Manso

No todas las páginas de la historia de Madrid son agradables.  Le damos las gracias a Basilides Manso por contarnos este capítulo de la historia de nuestra ciudad, no por oscuro menos real.

Cuando se terminaba la vida de la Inquisición en Europa, Isabel la Católica, ante el temor de que la herejía se instalara en Castilla y más tarde en Aragón, pidió a Roma que le autorizara la Inquisición.

El temor estaba fundado porque tras la expulsión de los judíos (31 de marzo de 1492) se quedaron los que se bautizaron y muchos de éstos eran cristianos en público y judíos en privado. La amenaza real era que los judíos conversos con sus prácticas y costumbres unidas a las de los moriscos podían causar distorsión en el Dogma Católico.

El Tribunal del Santo Oficio, que así se denominaba la Inquisición, comenzó a actuar en Madrid en pleno Siglo de Oro, con sede en calle Isabel la Católica, nº 4 hasta el año 1780, que se trasladó a la calle Torija nº 12 donde estuvo hasta su extinción, quedando la anterior sede para calabozos y el Tribunal de Corte.

En la Plaza Mayor se celebraban los Autos de Fe, en los que los acusados eran juzgados y condenados. La plaza también sirvió de patíbulo hasta que éste se trasladó a la plaza de la Cebada.

Cuando José I promulga el decreto de abolición de la Inquisición, la prisión fue asaltada por el pueblo, pero no encontraron restos de posibles torturas recientes. Después de la Guerra de la Independencia el Tribunal de la calle Torija volvió a actuar hasta su extinción en 1820.

En 1834 la Inquisición fue totalmente abolida en España por la Regente María Cristina.

Toisón de oro. Texto de Basilides Manso

Toisón de oro. Texto de Basilides Manso

Muchas gracias a Basilides Manso por contarnos este episodio tan interesante de la historia de España. 

Es la más alta condecoración que otorga la Casa Real Española a través de Felipe VI, Gran Maestre de la rama española de la Insigne Orden del Toisón de Oro.

Juan Carlos I fue el gran impulsor de la concesión de esta Orden también a las mujeres, ya que durante siglos estuvo reservada a los hombres.  Fue en 1985 cuando se le otorgó a la reina Beatriz de Holanda y a la reina Margarita de Dinamarca. Lo tuvo también la reina Isabel II de Inglaterra. Ahora también la tiene la princesa Leonor.

El rey Felipe VI la recibió en 1981 cuando tenía 13 años. Leonor, su hija con 12 años en 2017 ya concedido por el BOE dos años antes.

La Orden la fundó el duque Felipe III de Borgoña en 1430 para conmemorar su boda con Isabel de Portugal. El duque, nacido en la ciudad de Brujas, quería tanto a su ciudad que decidió homenajearla utilizando como símbolo de la Orden un collar del que colgaba un Vellocino de Oro, símbolo de la ciudad.

El Toisón procede de una leyenda de la mitología griega, Jason y los Argonautas, uno de los cuales era Hércules.  Según la leyenda, Jason se dirige a Cólquida (actual Georgia) para rescatar un vellocino de oro, teniendo que superar muchas pruebas y dificultades. Ayudado por los Argonautas, salió victorioso y ello le hizo merecedor del trono de Yolcos.

Es una de las órdenes mas antiguas y prestigiosas de Europa ligada a la casa de Habsburgo, con dos ramas, una austriaca con Carlos de Habsburgo Lorena como Gran Maestre y la española con Felipe VI de Gran Maestre. Alfonso el Magnánimo fue el primer no borgoñón en recibir el Toisón.  José I rey de España le otorgó el Toisón a su hermano Napoleón, concesión revocada por Fernando VII. La regencia española y Fernado VII, después de consultar al Papa Pio VII le concedió el Toisón al duque de Wellington, siendo el primer protestante en recibirla, ya que inicialmente estaba reservado a personas católicas.

El emperador de Japón Hirohito venía a España en visita oficial y una vez en Madrid se dio cuenta de que se le había olvidado el collar en Japón. Lo pidió urgentemente a Japón y venía en avión en la cabina con el piloto; cambió la tripulación en Moscú y se perdió el collar. El emperador asistió a la cena de honor con un collar que le prestó Juan Carlos I.

Hasta hora se han concedido 1.200 condecoraciones. Actualmente son 18 personalidades las que tienen el collar en su poder. No es hereditario y se devuelve a la muerte del destinatario.