La Dehesa de la Villa. Artículo de Carmen Cendón

La Dehesa de la Villa es un espacio natural público situado al noroeste de la ciudad de Madrid, en el barrio de Ciudad Universitaria del distrito de Moncloa-Aravaca.
Su principal característica es que mantiene su carácter forestal, estando en su mayor parte sin ajardinar. Ocupa una superficie de 70 hectáreas, tras haber sido su extensión mucho mayor en el pasado.
La Dehesa de la Villa era conocida antiguamente como Dehesa de Amaniel, en recuerdo del ballestero de Enrique II, Lope de Amaniel. La Dehesa tiene 850 años de historia aproximadamente, desde el siglo XII.
En el año 1152, el rey Alfonso VII de León donó estos terrenos a la Villa de Madrid, según el privilegio otorgado por el monarca en Toledo el 1 de mayo. En 1457 aparece, por primera vez, un acta del Concejo en la que ya se cita a la Dehesa de Amaniel como tierra acotada destinada al pastoreo. En 1485 se le dio uso como dehesa carnicera para abastecer de carne a Madrid. En 1530 se realizaron roturaciones para terrenos de cultivo.
En 1608, para cubrir los gastos del traslado de la Corte a Madrid y las obras iniciadas en el palacio real, se arrendó parte de los terrenos. Entre 1614 y 1616, con Felipe III, se construyeron en la Dehesa parte de las galerías que formaron el viaje del agua de Amaniel (o de Palacio) para abastecer el Alcázar y, posteriormente, el palacio real. Con la creación del Canal de Isabel II dejaron de funcionar. Quedan ocho capirotes de granito repartidos por su superficie que indicaban la entrada a los pozos de acceso a las galerías.
Con Fernando VI, la Dehesa cedió parte de sus terrenos para una zona de seguridad en El Pardo. Con Carlos III se arreglaron algunos caminos, entre ellos la vereda de Carabineros (hoy calle de Francos Rodríguez), para hacer más cómodos los viajes de los reyes desde el palacio del Buen Retiro hasta El Pardo.
En el reinado de Carlos IV se separaron de la dehesa los mejores terrenos de pasto y el abrevadero del Manzanares. Esta decisión impidió que se siguiera utilizando como zona de pasto para el ganado de abasto a la villa.
En el siglo XIX fue arrendada como tierra de labor. En 1861 se vendió una parte de sus terrenos a la Beneficencia Pública para un sanatorio psiquiátrico que no se llegó a construir. En esta época el terreno debía de estar muy deforestado y, a finales de este siglo, se inician las primeras repoblaciones de pinos con fines de salubridad y para evitar la erosión.
Durante el siglo XX la Dehesa siguió perdiendo terreno por las cesiones al Ayuntamiento para el Colegio de La Paloma, las Escuelas Bosque, las Escuelas Andrés Manjón, la Junta de Energía Nuclear, cuarteles, la colonia de la Policía Armada y el Centro Médico Reina Fabiola.
El 2 de diciembre de 2024, la Comunidad de Madrid declaró la Dehesa de la Villa Bien de Interés Cultural (en la categoría de Paisaje Cultural) por ser el único espacio forestal dentro de la almendra central de la capital que ofrece un relato del nacimiento y la evolución de la ciudad a lo largo de nueve siglos. A través del tiempo ha sido un lugar de pastoreo y recreo para la nobleza y el pueblo, y actualmente cuenta con una amplia biodiversidad.
La flora incluye pinos piñoneros, encinas, olmos, fresnos, cipreses, eucaliptos, cedros, almendros, acacias y mimosas. En la fauna podemos encontrar ardillas rojas, erizos, topos, zorros, lagartos y culebras. La avifauna incluye la abubilla, el milano real y el pico picapinos, entre otras especies.


