Los Mayores Cuentan

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Anticuento de Navidad. Relato de Francisco Pérez

Anticuento de Navidad. Relato de Francisco Pérez

En otro paseo con mi amigo Pepe, recordábamos los cuentos de Navidad de nuestra infancia en los que aparecían sentimientos de ternura y de tristeza.

Nos propusimos pensar en un cuento de Navidad de este tiempo y para ello recurrimos a buscar en el móvil historias de Navidad de 2022. No fue sorpresa descubrir que el señor Google no paraba de abrir páginas con regalos, regalos y más regalos.

Bueno, dijimos, la Navidad es un puro regalo, deben ser cosas del siglo. Ya no encontramos historias de niños tristes a los que sus padres no les pueden comprar juguetes y turrones porque son pobres y todo el gasto se les va en los recibos de la luz.

Echemos un vistazo a ver lo que encontramos. Vamos a dejar a un lado las lavadoras ecológicas y los cruceros por el Caribe. Elegiremos productos que no superen los veinte euros de gasto. Esto es algo de lo que se ofrece: vasos de café de doble pared, sujeta-libros, juguetes anti-estrés, imanes de neveras, autorriego para macetas, calentadores de manos, comba inalámbrica, posavasos con alarma, tazas con mensajes y bolsas para ropa sucia de viaje.

La verdad es que sorprende la variedad de estos objetos elegidos al azar y su relación con la Navidad o con cualquier otra fiesta del calendario. Debe ser que lo importante es consumir para así poder avanzar en el siglo. “Ya veré lo que hago”, dijo Pepe, “el día que nos juntemos la familia en la cena de Nochebuena”.

De momento, lo mejor es seguir con estos paseos que tan bien nos sientan.

Sradivarius. Un relato musical

Sradivarius. Un relato musical

¡Cuánto había anhelado este momento! Cuántas veces había visto los Stradivarius en sus vitrinas de cristal y había soñado con tocar uno de estos violines ante un público amante de la música, en alguno de los solemnes salones del Palacio Real.  Y esta noche era la noche.  No se lo podía creer, en el cuarteto, junto a tres compañeros, estaba ella con un maravilloso Stradivarius en sus manos, a punto de comenzar a tocar una preciosa obra de Arriaga, el Mozart español.  No podía sentirse más emocionada y feliz.

En el Salón de las Columnas, repleto de obras de arte y de historia, el público ocupaba ya las elegantes sillas estilo imperio, no quedaba ninguna libre.   En la bóveda del salón, el dios del sol Apolo, conduciendo el carro solar tirado por caballos blancos, iluminaba con su mirada el pequeño escenario donde el cuarteto ya ocupaba sus asientos.

Julia había dedicado su vida a la música y a su familia a partes iguales. Como profesora del Conservatorio había trasmitido su pasión por la música a tantos y tantos alumnos.  Y en su familia había sido inspiración para todos: su alegría de vivir, su entusiasmo, su trabajo incansable para conseguir todo cuanto se proponía, su inagotable afán por ayudar a todos a superarse y crecer… había servido como ejemplo y acicate a todos cuantos la rodeaban.

Se hizo el silencio y se escucharon los primeros acordes.  El nerviosismo inicial desapareció tan pronto como la música de Arriaga llenó el salón con su envolvente armonía.  Cuatro movimientos impecablemente interpretados y seguidos de calurosos aplausos. Después vino un hermosísimo cuarteto de Brahms, también seguido de entusiasmados aplausos y “bravos”, que no cesaron hasta conseguir una propina de los músicos.  Más aplausos, más reverencias, más semblantes y sonrisas de agradecimiento… El concierto había sido todo un éxito.

Antes de que se retiraran los músicos, una señora menuda, con el pelo gris y los ojos empañados, se acercó a la violinista: “Julita, has tocado como los ángeles, se me han saltado las lágrimas de lo precioso que ha sido el concierto. Sabes que éste era mi sueño, tocar aquí con un Stradivarius, y tú lo has hecho realidad.  No puedo estar más agradecida”.  “Abuela, soy yo la que te tengo que dar las gracias, por haberme enseñado a soñar y por haberme traído hasta aquí”. Y se fundieron en un apretado abrazo bajo los cálidos rayos del dios del sol.

Cuento de Navidad – María Luisa Illobre

Cuento de Navidad – María Luisa Illobre

Margarita, que así se llamaba, hacía varios meses que procuraba ir reuniendo algún  euro porque notaba que la Navidad estaba próxima y no tendrían para poder comprar los turrones y dulces que sus dos pequeños esperaban.

Uno de los niños vivía con una malformación de cadera que le diagnosticaron hacía tiempo y que requería una operación, pero estaba en lista de espera y no llegaba nunca, y el pequeño iba empeorando.

De repente un buen día sonó el teléfono. Llamaban del hospital de Valdecilla de Santander, comunicándoles que un médico francés podía operar al niño inmediatamente si se presentara en el hospital en 12 horas, ya que tenía que partir rápidamente.

La madre no lo pensó dos veces. Tenían que ir en avión hasta Santander y reunió los euros reservados para la Navidad y compró dos pasajes que apenas llegaron, y antes de las 12 horas el pequeño entró en quirófano en una complicada operación que duró dos horas. A su término, el médico francés comunicó a la madre que había sido un éxito y que el niño caminaría perfectamente dentro de varias horas.

Así sucedió, el pequeño pudo tomar el vuelo de regreso al siguiente día. Llegaron radiantes, Dios les había echado una mano, pero se habían quedado sin un euro para celebrar la Navidad.  Era igual, cenaron un plato de patatas viudas pero tenían salud y el pequeño estaba feliz.

Sonaron unos golpes en la puerta e inmediatamente irrumpieron todos los vecinos cargados con turrón y dulces de Navidad que hicieron la felicidad de esta familia. Bailaron y cantaron villancicos hasta la madrugaba.

Entretanto seguía nevando…

Crucero. Relato de María Luisa Illobre

Crucero. Relato de María Luisa Illobre

Elena y Manuela trabajaban en la misma oficina y se conocían desde hacía más de 15 años. Vivían en un pequeño apartamento y llevaban una vida normal. Un día Elena recibió una llamada de la Compañía Transatlántica de Cruceros en la que le comunicaban que había sido agraciada con un crucero por los fiordos nórdicos y que se iniciaría dentro de ocho días. No podía creérselo, pues a pesar de que tenía afición por participar en toda clase de sorteos nunca esperaba algún premio.

Cuando se lo comunicó a su amiga, a ésta le pareció una idea estupenda, poder disfrutar de unos días en un crucero, nunca lo había imaginado. Se pusieron al habla con la Compañía y a los pocos días llegaron a Barcelona, donde estaba fondeado un gran buque que se quedaron maravilladas pues era enorme, tenía varios pisos y su aspecto imponía. El puerto se fue llenando de personas elegantísimas que tenían reservado el crucero con intención de pasar unas vacaciones increíbles. Las dos amigas fueron recibidas por el Capitán, el cual amablemente les dio la bienvenida y les entregó la documentación en la que se indicaba cual sería su camarote.  Este  se encontraba en el segundo piso bajo las cubiertas. Una vez instaladas comprobaron que era una pequeña habitación con un baño aún más pequeño con una ventana ojo de buey.

Salieron a cubierta y a la media hora el transatlántico se puso en marcha. La alegría fue general, debía de llevar el pasaje completo. Por megafonía se anunció que a las diez  de la noche se reuniría todo el pasaje con el fin de realizar un acto de confraternización, al cual asistieron las dos amigas. Tuvo lugar en uno de los grandes salones repleto de gente con la que pensaron que no tenían nada que ver. Señoras con elegantes vestidos, aparatosas joyas y un aspecto muy ajeno a ellas, ya que no estaban acostumbradas a este lujo desorbitado. El alcohol se servía sin medida por lo que decidieron volver a su camarote.

Encontraron una cena fría servida en su habitación y se acostaron rápidamente, ya que se notaba un pequeño movimiento. Unos fuertes golpes en la puerta les hizo saltar de la cama. Sin abrir preguntaron qué querían. No hubo respuesta por lo que entreabieron la puerta y comprobaron que por el pasillo había una juerga general. Personas cantando a voces, con grandes copas de licor en las manos y chocando unos con otros sin equilibrio ninguno. Volvieron a la cama y después de un rato se hizo el silencio.

Amaneció un día precioso, las chicas, después de desayunar en la cafetería pasearon por la cubierta, estaba vacía, y solamente apoyado en la barandilla descubrieron al Capitán. Después de saludarle comprobaron  que su aspecto había cambiado. Tenía moratones en la mejilla, los ojos enrojecidos e hinchados y despedía un desagradable olor a vino. No sabía quiénes eran esas chicas que le preguntaban por su estado.

La siguiente noche fue aún peor. Hubo baile después de la cena. El resto del pasaje se desmandó después de ingerir tanto alcohol como sus cuerpos aguantaron, el escándalo duró hasta que los músicos pudieron sostener los instrumentos y el Capitán fue llevado a su habitación completamente ebrio.

Este crucero duró seis días. Elena y Manuela, después de todo lo sucedido, dieron por bueno poder llegar a Noruega, ya que el viaje agrandaba toda la belleza que pudieron contemplar. Quedaron en sus retinas los magníficos fiordos y la maravilla de país que, sin crucero, hubiera sido difícil conocer.

Descubriendo eBiblio

Descubriendo eBiblio

Hemos descubierto recientemente el servicio de préstamo en línea de libros, audiolibros, revistas y periódicos que se ofrece a través de las bibliotecas públicas.  Lo hemos probado y nos ha gustado mucho.

Para los amantes de la lectura tiene muchas ventajas:

  • El préstamo se hace a través de Internet, y no necesitamos desplazarnos a la biblioteca.
  • El material tomado en préstamo podemos leerlo en cualquier dispositivo electrónico (móvil, tableta, ordenador y lector de libros electrónicos) y con cualquier tamaño de letra.
  • Da acceso a los fondos bibliográficos de todas las bibliotecas públicas de tu comunidad, en nuestro caso de la Comunidad de Madrid.
  • Es un servicio el Ministerio de Cultura y Deporte, totalmente gratuito.
  • Para los que van teniendo problemas para leer, hay un considerable catálogo de audiolibros, que te permiten escuchar las obras leídas por narradores profesionales.

Así es cómo funciona:

1. Hay que tener carnet de una biblioteca pública. Si no lo tienes, puedes hacértelo en el acto y de forma gratuita en la biblioteca pública más cercana. Solo se necesita el DNI y tu dirección de correo electrónico.

2. En la biblioteca te indicarán cual es tu usuario y te darán una contraseña para acceder al servicio.

3. Se puede acceder a la plataforma a través de un enlace que recibirás en tu correo electrónico o descargando una aplicación gratuita en tu móvil.

4. Una vez que accedas a la plataforma, podrás consultar con facilidad el catálogo de títulos disponibles y seleccionar el que deseas.

5. A continuación verás cuándo estará disponible el título que quieres, y cuando esté (unas horas o unos pocos días después) recibirás una notificación y entonces ya podrás empezar a leer.

En este enlace encontrarás la información completa de este servicio, con un video donde se explica muy claramente:

https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/bibliotecas/mc/eBiblio/que-es.html