Los Mayores Cuentan

Blog participativo hecho por mayores para mayores

Sesión informativa:  Ciudades amigables  – 22 de abril

Sesión informativa: Ciudades amigables – 22 de abril

Nos complace invitaros a nuestra próxima sesión informativa sobre «Ciudades Amigables con las Personas Mayores».

Este proyecto tiene como objetivo crear entornos y servicios que promuevan un envejecimiento activo y saludable para todos.

Detalles de la sesión informativa:

Fecha: Lunes 22 de abril

Hora: 10:00h – 11:30h

Lugar: Cruz Roja Infanta Mercedes

Durante esta sesión, nuestro ponente Carlos Frías compartirá información sobre cómo podemos transformar nuestras ciudades y barrios en lugares más inclusivos y accesibles para las personas mayores. Desde la promoción de la diversidad hasta la adaptación de servicios, exploraremos juntos/as formas prácticas de hacer nuestra comunidad más acogedora para todas las personas. 

¡Tu participación es fundamental para construir un futuro más inclusivo y vibrante para todos!

Para confirmar tu asistencia, por favor responde a este correo electrónico indicando tu nombre, apellido y DNI:

espaciodemayores@cruzroja.es

También puedes inscribirte de forma presencial en la recepción del centro, indicando tu interés en asistir a la charla sobre Ciudades amigables.

Melancolía.  Poema de Soledad del Yerro

Melancolía. Poema de Soledad del Yerro

MELANCOLÍA

es un estado

en el que añoras,

entristecida,

días felices,

horas alegres,

buenas personas,

plantas con flores,

pequeñas cosas,

que hubo en tu vida.

¿Te has dado cuenta?

todavía existes,

¡sigues viviendo!

No hay que estar triste.

Respira el aire,

huele las flores,

mira el dibujo

que hacen las nubes,

escucha el canto

de ruiseñores.

Pequeñas cosas

llenan la vida,

que aun siendo simples

dan alegría,

leyendo un libro

puedes meterte

en otros mundos

muy diferentes,

con sus historias

distraes la mente.

Escucha música

la que te guste,

presta atención

y en el disfrute,

sentirás dentro

tal sensación

que hará que vibres

de la emoción.

Lo mismo lloras

y es de alegría,

pues ya no tienes

MELANCOLÍA.

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El «incendio» que destruyó el Museo del Prado. Texto de Basilides Manso

El «incendio» que destruyó el Museo del Prado. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por esta singular historia de un incendio imaginario en nuestro museo más querido.

El 25 de noviembre de 1891 el periódico El Liberal (el de mayor tirada por aquel entonces) publicó una crónica que dejó estupefacto a todo el mundo que la leyó (a medias): “La catástrofe de anoche. España está de luto.  Incendio en el museo de pinturas».

El artículo decía que en esos momentos una espantosa hoguera devoraba el Museo, y la gente despavorida no leía más y se acercaba a ver la catástrofe. La noticia había sido relatada por el periodista Mariano de Cavia con mucho patrioterismo: “El humo se lleva al cielo a Velázquez, Goya, Zurbarán… Nos quedamos sin patrimonio entre chispas, humo y llamaradas, etc.”

Todo Madrid acudió a ver la catástrofe y se encontró que no había ni rastro del incendio, todo estaba como siempre. No habían leído las últimas palabras escritas en el articulo:  «Amigo y director, creo que para ser la primera vez que ejerzo de reportero no lo hago del todo mal. Ahí va un brevísimo extracto de los tristes sucesos que pueden ocurrir el día menos pensado. Hemos inventado una catástrofe…para evitarla».

Mariano de Cavia se adelantó 50 años a la Guerra de los Mundos de Orson Welles.

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Comida familiar. Relato de Mª Luisa Illobre

Comida familiar. Relato de Mª Luisa Illobre

Le damos las gracias a Mª Luisa Illobre por este relato que nos recuerda que en muchas familias no todo es armonía.

Ramón y Clotilde Pérez vivían en un coqueto chalet de El Viso. Habían tenido un solo hijo que vivía en Londres desde hacía años. Un buen día decidieron reunir en una comida a la familia, tanto ancestros como descendientes, ya que hacía tiempo que esta familia se había desmembrado poco a poco.

Unas pequeñas invitaciones hicieron el resto. El hermano de Ramón, Felipe Pérez, recibió la suya con escepticismo, ya que no se trataban desde hacía tiempo y se la pasó a su hija Pepita, quien al recibirla comentó que ¿cómo el tío Ramón ahora se acordaba de ellos?

A la hermana menor de la familia de El Viso estuvo a punto de darle un parraque cuando la pequeña tarjeta llegó a su poder, después de que cuando nació su hijo mayor, su hermano Ramón comentó que no había visto un ser más feo en la vida. Sí tenía cara de cualquier animal menos de persona. Esto sin contar con el derribo de la casa de los abuelos, según ella por culpa de su hermano Ramón.

El hijo menor de esta hermana, apodado “peladilla”, nació con una minusvalía enorme. Los pies estaban hacia atrás, igual que las manos. Después de mil operaciones que le tuvieron postrado en el hospital seis meses, le dieron el alta porque el joven cuando podía metía mano a las enfermeras. Se quedó con el apodo de “peladilla”. En todo el tiempo nadie de su familia se acordó de consolarla.

Así que a ninguno de los hermanos les vino bien la invitación. Ramón Pérez, sentado en su pequeño sillón, esperó la contestación de la familia, que ya tardaba porque el final de abril, cuando estaba prevista la comida familiar, se acercaba y él empezaría a hacer pequeñas decoraciones para el día 29 del mes. Llamaría a un pintor de brocha gorda para que diera una manita al salón y poco más.

Pasados unos minutos sonó el timbre. Abrió la puerta y encontró a un anciano que extendía su mano pidiendo limosna. Ramón le despidió con un portazo, pero antes de irse el indigente le lanzó un corte de mangas diciendo que esperara a final de abril sentado en su terraza.  Ramón se quedó extrañadísimo. ¿Cómo aquella persona podía saber algo de su familia? Tampoco de sus intenciones de reunirse, pero no quería pensar más en el asunto, por lo que volvió a su sillón y sin más cambió de opinión.

Llamó a Clotilde, que como de costumbre estaba colgada del móvil, en esta ocasión recibiendo una receta de bacalao que le pasaba su amiga María, y le dijo que el día 29 de abril preparara una buena mariscada solamente para ellos dos. También que comprara un buen vino para poder brindar con su mujer. Al fin y al cabo, llevaban cuarenta años casados y se debían un homenaje.

EL DESPRECIO DE SU FAMILIA FUE BIEN MERECIDO.