Los Mayores Cuentan

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Conversación con Charito.  La ilusión a los 100 años

Conversación con Charito. La ilusión a los 100 años

Hemos tenido una fascinante conversación con Charito pocos días antes de que cumpla 100 años. Nos ha contado algunos entrañables recuerdos de su infancia y juventud, nos ha hablado de los años duros, pero felices, en los que combinó su trabajo con la crianza de sus hijos, y finalmente nos ha contado, en la parte más apasionante de la conversación, sus ilusiones actuales.

Durante la charla, Charito nos cautivó con su sonrisa y sus chispeantes comentarios, y nos contagió su vitalidad, energía, sentido del humor y alegría de vivir, y todo ello queremos compartirlo con los lectores del Blog en este breve resumen.

¿Qué edad tienes, Charito?

Dentro de unos días cumpliré 100 años.

¿Y qué es lo que más valoras de esta etapa de tu vida?

Sentirme bien y tener muchísimas ilusiones; tengo más ilusiones que cuando tenía 30 años, no me lo creo ni yo misma.

Me siento bien, no tengo ninguna enfermedad, no me duele nada, como de maravilla, me gusta todo y duermo como una santa.   Cuando voy al médico, me dice: “¿Para qué viene?  ¡Si está hecha una rosa, márchese!”. Pienso: qué felicidad, a ver si puedo vivir un poco más.

Cuéntanos cómo pasas un día cualquiera.

Me levanto temprano, a las 7:30 – 8:00. Yo sola me aseo y me lavo mi ropa, sin la ayuda de nadie.  Me hace ilusión poderlo hacer.

Mi desayuno es como el que hacía mi madre para toda la familia (mis padres y sus 5 hijos): para cada uno, preparaba un tazón de café con leche con el pan que sobraba del día anterior.  Yo sigo desayunando lo mismo, y si hay pan del día anterior, pues me sabe tan rico; no tiro un pedazo de pan por nada del mundo.

Mi madre todos los días hacía alubias con codillo y falda de ternera, y solo el domingo comíamos otra cosa, como arroz o garbanzos, ¡y eso era una fiesta!  De aquella época me ha quedado el gusto por los buenos platos de cuchara (alubias, lentejas, garbanzos…) y también el que no me importe repetir un mismo plato varios días seguidos, me lo como encantada.

Durante el día me hago la tonta y ya no trabajo nada.  Tengo una chica durante el día y otra durante la noche; me cuidan muy bien y yo las cuido a ellas también. La gente se asombra de la cantidad años que llevan conmigo.

Soy coqueta como mi madre, y como ella me arreglo y me cambio de ropa todos los días, y muchas mañanas y tardes bajo a dar un pequeño paseo y tomar un café siempre que tenga compañía.

Danos algunas pinceladas de tu vida  

Yo nací y me crie en Bilbao, y viví allí con mis padres y mis hermanos hasta que me casé con un madrileño y me vine a Madrid.  Mis padres no eran de Bilbao, pero fueron buscando trabajo y allí tuvieron y criaron a sus cinco hijos.  Mi padre no quería que me casara con un madrileño, porque decía que los madrileños vivían del cuento.

Pero yo estoy muy contenta de haberme casado con Luis, creo que he tenido mucha suerte; era muy trabajador, muy espabilado, muy bueno, muy cumplidor, y quiso mucho a sus hijos y también a sus padres. Y a mí me tuvo siempre muy mimada.  Le encantaba viajar y yo creo que se casó conmigo por eso -dice Charito bromeando- porque su madre no le dejaba viajar.  Hemos viajado mucho juntos, nos hemos recorrido los cinco continentes, aunque era él el que lo organizaba todo, porque hablaba cuatro idiomas y todo lo sabía.

Yo trabajé con él, como enfermera en su consulta de podología, hasta que murió cuando yo tenía 74 años.   Trabajábamos muchísimo, de 8 de la mañana a 11 de la noche, y al mismo tiempo criábamos a nuestros 4 hijos. En el trabajo éramos un buen equipo, porque él no le daba importancia a cobrar y yo no dejaba pasar ni una.  Sin mi ayuda hubiera cobrado la mitad de todo el trabajo realizado.

Al final todo nos salió bien, todos nuestros hijos terminaron sus carreras y salieron adelante. Ahora tienen más de 60 años, han creado sus familias y quiero pensar que son felices y buena gente. He trabajado mucho, pero he tenido mucha suerte.

¿Sigues viajando?

Después de morir mi marido he seguido viajando con mis hijos o con amigas. Ahora los únicos viajes que hago son a Patones, donde estoy empadronada.  Compramos primero una casa y después 5 casas más y las unimos, para que pudieran ir mis hijos con sus familias.  Patones me ha dado muchas satisfacciones.  Después de muchos años yendo con frecuencia, allí me siento como en casa, soy muy querida en el pueblo y tengo muy buenas amistades.

En las elecciones municipales de 2019, me animaron a presentarme a alcaldesa.  Yo tenía las ideas claras acerca de las mejoras que necesitaba el pueblo, y estaba dispuesta a pelearlas, así que, con 95 años, me presenté con mucha ilusión. No salí elegida como alcaldesa, aunque sí como concejala.  Esa noticia se hizo viral y me han llamado de todo el mundo. Se pusieron en contacto conmigo desde todas las cadenas de televisión y de radio de España y desde varias de otros países para hacerme entrevistas. ¡Hasta una emisora de Estados Unidos me llamó dos veces para entrevistarme!  Al final no he conseguido lo que me proponía, pero estoy orgullosa de haberlo intentado.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿hay alguna enseñanza que te gustaría trasmitir a los jóvenes?

A los jóvenes no se les puede decir nada, todos tienen su camino, y lo veo por mis hijos.  Tú puedes pensar que tendrían que hacer una cosa o la otra, pero tienes que dejarles que encuentren por sí mismos su camino.

Y para terminar ¿Cuál es el secreto o la receta para vivir muchos años felizmente?

Creo que es bueno andar durante el tiempo que puedas. Mi madre, que vivió 101 años, caminaba 5 km al día hasta edad muy avanzada, y yo al quedarme viuda y dejar de trabajar, durante años anduve 4 km al día; ahora ando con dificultad, pero paseo todo lo que puedo.

La buena alimentación, con comidas caseras y saludables, también es importante.

Y por supuesto es esencial mantener buenas relaciones con todos los que nos rodean: familiares, amistades, cuidadoras, vecinos…  A mí en general no me cuesta, porque soy muy habladora y me gusta el contacto con la gente, pero también lo paso mal cuando me siento decepcionada por alguna amiga o algún familiar.  Aún a esta edad sigo disfrutando de las nuevas amistades y aprendiendo a relacionarme con los demás.

Ahora tengo dos novios -nos dice Charito con expresión pícara-.  Con uno de ellos, que es de mi edad, algunas mañanas doy un paseo.  Pero el que me gusta más es un amigo que tengo desde hace dos años: un señor de 80 años muy simpático con el que salgo muchas tardes a tomar café.  Estoy deseando que me llame.  “Charito, ¿vamos a tomar un café? Te espero”.  Si me ves salir volando, coger el abrigo a todo correr para bajar… no te lo crees.  Yo no he sentido esa sensación nunca.  Le cuento mi vida, le hago gracia y se troncha de la risa.  El otro día me dijo: “Adiós, cielo, te quiero mucho”.  Y yo le dije: “¡Ay qué gusto, dímelo otra vez, dímelo muchas veces!”.  Yo eso de joven no se lo he dicho a nadie, ni a mi marido.  Yo me estoy destapando, estoy despertando ahora -nos dice Charito divertida-.

Y primordial para vivir mucho y disfrutar de la vida: mantener la ilusión.  Yo ahora estoy muy ilusionada con las fiestas de celebración de mi cumpleaños: una con mi familia, otra con mis amigas de Madrid, y otra con amistades y familiares en Patones. Y mi amigo de las tardes me hace esperar con ilusión cada día. Estoy deseando que alguna vez me coja la mano o me dé un beso.

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Suma y sigue. Basilides Manso nos cuenta

Suma y sigue. Basilides Manso nos cuenta

Compartimos con los lectores del Blog una interesantísima e inspiradora conversación con nuestro compañero Basilides Manso.  Una de sus aficiones más queridas es la marquetería y le hemos pedido que nos mostrara algunas de sus obras.  Muchas gracias, Basilides, por tu generosidad al colaborar en esta entrevista y por mostrarnos algunas de tus pequeñas obras de arte.

¿Nos dices tu edad / cuantos años sumas hasta ahora?

Tengo 81 años.

¿Qué es lo que más valoras de esta etapa de tu vida?

La satisfacción del deber cumplido, y como negativo el tiempo perdido.

¿Y que es lo que se te hace más cuesta arriba?

La edad y las enfermedades que me impiden hacer lo que desearía en cualquier momento. Aunque no me puedo quejar, considerando mi edad me considero afortunado.

Cuéntanos cómo pasas un día cualquiera.

Martes y miércoles por la mañana estoy ocupado en marquetería y el miércoles por la tarde lo dedico a mi participación en un Blog. El resto del tiempo estoy en visitas a los médicos, o paseando, haciendo marquetería, leyendo, viendo películas… la verdad es que tengo todo el tiempo ocupado.

¿A qué has dedicado tu vida profesional?  

Por rebote vine a Madrid a cumplir 7 años. Tras mis estudios de secundaria fui a la Universidad y estudié Perito de Montes (hoy Ingeniero Forestal).  Como la mayoría de mis compañeros comencé a trabajar en la construcción de obra pública por distintas partes de España y en diversas funciones, desde ingeniero jefe a peón, lo que fuera necesario en cada momento para que la obra saliera adelante.

Era un trabajo que me gustaba mucho, pero implicaba estar mucho tiempo desplazado fuera de casa, y cuando tuve la oportunidad de trabajar en Madrid para estar cerca de mi mujer y mi hija, dejé la construcción para dedicarme a la venta de zapatos.   En esta actividad gestioné distintas tiendas en Madrid hasta mi jubilación en 2019.

 ¿Y qué te queda de todos esos años de trabajo?

De mi trayectoria laboral me queda la satisfacción del deber cumplido. Durante un tiempo tuve la añoranza de la construcción, pero ahora siento que hice lo que debía.

En mi trabajo en la construcción disfrutaba mucho resolviendo problemas, por muy inesperados y difíciles que fueran. Y ese gusto por enfrentarme a los retos lo sigo conservando. De mi trabajo en la gestión de zapaterías aún conservo el interés por los modelos y los precios de los zapatos y su disposición en los escaparates, de lo cual yo era directo responsable. No puedo pasar por una zapatería sin fijarme en estas cosas.

¿Cuáles son las aficiones o actividades que más te gustan?

Me gusta mucho hacer marquetería, no sé si por mi pasado en la construcción.  Requiere tiempo, paciencia y concentración y por eso es una buena actividad, para las manos y para la mente, y la relación con los compañeros de taller también es muy enriquecedora.

También me gusta la colaboración en un Blog (buscar temas poco conocidos, investigar, descubrir episodios de la historia, contarlos de forma amena…).

El cine me ha gustado siempre y ahora, como las películas las veo en casa, puedo ver una y otra vez películas que me han gustado y siempre descubro matices nuevos; por ejemplo, “12 hombres sin piedad” la habré visto lo menos 20 veces.

Siempre he sido muy viajero, y junto con mi mujer nos hemos recorrido medio mundo:  Italia, Alemania, Inglaterra, México, Argentina, Egipto, Túnez… Ahora hemos bajado el ritmo, pero siempre que podemos nos escapamos a Asturias, que es como nuestra segunda tierra.

Y si el fútbol cuenta como afición, puedo decir que soy madridista empedernido.

¿Qué hábitos, costumbres o pensamientos te ayudan sentirte bien?

Sobre todo, cumplir con mis obligaciones y ayudar todo lo que pueda a quien lo necesite.

También me siento bien cuando aprendo, a través de cualquier medio (libros, televisión, canales de TouTube…). Sigo con mucho interés los canales “Así se hace”, “National Geographic” y algunos de historia.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿hay alguna enseñanza que te gustaría trasmitir a los jóvenes?

Principalmente que cumplan con su deber en cada momento, que sean perseverantes y luchen por lo que crean, les proporcionará una gran satisfacción.

¿Qué podrían hacer mejor todos los que prestan servicios o ayuda a los mayores (Administraciones, empresas, bancos, instituciones humanitarias, etc.)?

Tener humildad y amor al prójimo.

Y para terminar ¿Cuáles crees que son las claves para envejecer de forma saludable?

Llevar una vida sana y ordenada, parca en comer y beber, aunque yo no lo hice siempre así. Y revisiones médicas, porque más vale prevenir que curar.

También es muy importante cultivar las relaciones familiares, de compañeros y de amigos, sean más recientes o más antiguas.  Creo que el respeto y el sentido del humor son buenos recursos para mantener relaciones sociales satisfactorias y duraderas. Y también la constancia; los jueves un grupo de amigos tenemos una comida seguida de tertulia, y hemos mantenido esta costumbre durante más de 20 años; hemos cambiado de restaurante ¡pero no de amigos!

Mica y Emilio nos cuentan

Mica y Emilio nos cuentan

Julián del Río ha entrevistado en esta ocasión a una pareja de amigos, Mica y Emilio, que se han prestado amablemente a contestar sus preguntas.  Muchas gracias a los tres por esta conversación tan inspiradora para todos los que queremos envejecer saludable y felizmente.

Antes de nada, nos gustaría saber cuantos años lleváis casados.

Llevamos casados 62 años.  Ahora vivimos solos el matrimonio, pero somos una familia muy unida, a pesar de que los hijos tienen todos sus trabajos y sus familias y algunos nietos están estudiando en el extranjero.

¿Queréis decirnos vuestra edad?  

Sí claro, Mica tiene 92 años y yo 93, contesta Emilio.

¿Qué es lo que más valoráis de esta etapa de la vida?

La salud, dice Mica. … y las buenas amistades, responde Emilio.   Valoramos la tranquilidad y el hecho de que somos autosuficientes, tenemos capacidad de movimiento, de pensamiento, de desplazamiento… Tengo el oído, la vista y la coordinación perfectas y aún conduzco.  Mi hija dice que voy más seguro conduciendo que andando por la calle.

¿Y que es lo que se os hace más cuesta arriba?

Yo mis huesecitos, contesta Mica. Yo no veo ni cuesta arriba ni cuesta abajo -dice Emilio- yo sigo andando poquito a poco hasta terminar el camino.

Contádnos cómo pasáis un día cualquiera en casa, donde vivís.

Empieza Mica: Yo muy bien, desayuno, salgo después, me doy un paseo, vuelvo a casa, como y descanso.

Continúa Emilio: yo sigo con mis aficiones deportivas y dedico un par de días a la semana para jugar al golf.  Y todos los días: paseo por la mañana, comida en casa, un poco de siesta y por la tarde tranquilito, viendo la televisión o leyendo. Me gusta estar bien informado y leo el periódico todos los días, y me gustan los libros históricos o de biografías.

¿A qué habéis dedicado vuestra vida profesional?  ¿Y qué os queda de todos esos años de trabajo?

Nos sentimos muy satisfechos, dice Mica. Emilio empezó a trabajar a los 14 años, en los años de la posguerra, cuando era necesario que los hijos contribuyeran a la difícil economía que las familias tenían en aquellos años.

Mi padre trabajó durante casi 20 años en el hospital San José y Santa Adela de la Cruz Roja -dice Emilio- y a través de sus contactos comencé a trabajar en el almacén de una empresa de Óptica, donde surgió mi interés por la nueva profesión que comenzaba entonces.  En 1956 se abrió la Escuela de Óptica de Madrid y no dudé en estudiar la carrera, graduándome en la primera promoción. También se creó entonces el Colegio de Ópticos y me enorgullece ser de los primeros colegiados. En 1962 inauguré mi primera óptica y a partir de ahí desarrollé toda mi carrera profesional en ese campo.  Fueron muchos años luchando, partiendo desde cero y dedicando mucho esfuerzo para sacar adelante el negocio, pero al final mereció la pena. Cuando me jubilé uno de mis hijos siguió con la empresa, y ahora me siento muy orgulloso de que una nieta va a continuar con el negocio de su padre y de su abuelo.

Mica se dedicó a llevar la casa y criar a los hijos y nos hemos complementado bien siempre, yo trabajando para darle una buena educación a los hijos y generar un patrimonio para vivir tranquilos tras la jubilación, y ella ocupándose de la casa y los niños.

¿Cuáles son las aficiones o actividades que más os gustan?

El mus -dice Mica con rapidez- y la familia y los nietos.

Sí, nos gusta el mus y jugamos regularmente, dice Emilio. Participamos con amigos en 5 ó 6 campeonatos de mus al año, que se celebran fuera de Madrid.  Es una ocasión excelente para hacer un viajecito de una semana, estar con amigos y despreocuparte de las cosas de la casa. También hacemos algunos viajes con la familia.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿hay alguna enseñanza que os gustaría trasmitir a los jóvenes?

Que con el esfuerzo se consigue todo, lo importante es plantearte metas claras, que con esfuerzo las podrás conseguir, dice Emilio.

¿Qué podrían hacer mejor todos los que prestan servicios o ayuda a los mayores?

Tendrían que prestar más atención a los mayores -dice Mica- porque están bastante desatendidos, hay mucha gente que no puede salir de casa, que tienen problemas para valerse por sí mismos…

Es muy triste ver el trato que algunos mayores reciben en las residencias, dice Emilio.  No queremos ni oír hablar de las residencias, nuestra idea es vivir en nuestra casa, incluso si necesitamos ayuda.

Y para terminar ¿Cuáles consideráis que son las claves para envejecer de forma saludable?

Yo creo que tener una buena alimentación, hacer ejercicio, no hacer excesos de ningún tipo y afrontar la vida tranquilamente, sin hacer daño a nadie ni perjudicar a nadie, dice Emilio, y Mica se muestra totalmente de acuerdo.

Julián del Río nos cuenta

Julián del Río nos cuenta

Hemos tenido una interesantísima conversación con nuestro compañero Julián del Río. Nos ha hablado de su trayectoria laboral y sobre todo de su presente, donde su familia, sus aficiones, sus amigos y sus hábitos nos dan ideas e inspiración a todos los que queremos envejecer saludable y felizmente.

¿Nos dices tu edad / cuantos años sumas hasta ahora?

Tengo 76 años.

¿Qué es lo que más valoras de esta etapa de su vida?

Para mí lo más importante es la salud para poder disfrutar del tiempo libre que nunca he tenido cuando he estado trabajando. Y al mismo tiempo, yo tengo la suerte de tener a mi mujer, mi compañera, mi amiga, mi enfermera… nos llevamos muy bien después de 57 años juntos, y para mí eso es lo más importante, tener salud para poder disfrutarla con tu compañera de toda la vida.

¿Y que es lo que se te hace más cuesta arriba?

Pocas cosas, pero lo que se me hace más cuesta arriba es no disfrutar de los nietos todo lo que me gustaría. Unos viven a 300 km de Madrid y otros están siempre tan atareados con sus cosas del colegio y sus actividades que los vemos muy poco, y mi mujer y yo es lo que llevamos más cuesta arriba.

Cuéntanos cómo pasas un día cualquiera.

Por ejemplo, los martes y los jueves voy a un centro de mayores a hacer gimnasia de mantenimiento, y después en ese mismo centro soy voluntario y doy clases de iniciación de informática: qué es el ratón, cómo se crea una carpeta… enseño cosas sencillas a personas que no saben nada de informática y tienen interés; lo hago con mucho gusto.

También muchos días voy con un grupo de amigos a jugar una partida de mus, nos jugamos una copa y lo pasamos bien. Ya por la tarde cuando no voy a jugar con mis amigos, mi mujer y yo nos echamos una partida de kalooki, que es un juego de cartas que se juega con la baraja francesa, es otra manera de jugar al chinchón, nos entretenemos los dos. Y así se pasan los días, vamos a gimnasia mi mujer y yo, y después cada uno tiene otras actividades, ella va a un taller de tejer alfombras. Y también vamos a ver a los nietos, una vez a la semana nada más porque están atareadísimos.

También hacemos viajes con el grupo de amigos del mus, si no es mensualmente, cada dos meses o así. Ahora nos vamos a ir a Benidorm, por ejemplo, después iremos a Sevilla, después a la Carihuela en febrero, todo eso lo tenemos ya programado. Nos gustan los viajes porque pasamos unos días distintos, con amigos, en otro entorno, y no hay que trabajar en casa, te lo dan todo hecho.

¿A qué has dedicado tu vida profesional?  ¿Y qué te queda de todos esos años de trabajo?

Yo empecé desde muy joven en un bar y terminé en un bar, y he desarrollado casi toda mi vida laboral en el mismo bar.  He sido un tabernero, o quizás como decía un amigo, un tabernero culto. El bar es la universidad de la vida porque te enseña muchas cosas, aprendes a conocer a las personas y a no confiar en nada. Por ejemplo, si has visto a un cliente en apuros y le has prestado dinero, al final has perdido el dinero y el cliente.  Ves la parte buena de las personas y también la menos buena.

De mi trabajo en el bar conservo muchos amigos y gente que aún me conoce y me saluda por el barrio, te agrada que te recuerden cuando te encuentras a alguien por la calle y te dice ¿te acuerdas de aquellas mollejas tan buenas que hacías…? Eso te llena de satisfacción.

¿Cuáles son las aficiones o actividades que más te gustan?

Yo siempre estoy leyendo un libro, desde muy pequeño. Ahora estoy leyendo “El infinito en un junco”, que me está resultando muy interesante, me está encantando. No quiero pecar de pedante, pero me he leído cinco veces el Quijote, y me he entretenido en recopilar los dichos del Quijote que nos trasmiten verdaderas lecciones. Con el Quijote se aprende mucho, siempre sacas alguna lección nueva; algunas veces te hace reír, otras veces te hace pensar y algunas veces… no llorar, pero sí entristecerte. Es un libro completo.

Aparte de la lectura, me gusta jugar al mus con los amigos; somos un grupo grande de matrimonios y periódicamente jugamos al mus y hacemos otras actividades juntos.

Al haber tenido un bar y las recetas que hacíamos eran muy ricas, seguí haciéndolas en casa cuando me jubilé y uno de mis hijos me dijo: “tú graba las recetas en video y me las mandas a mí”.  Y así lo empecé a hacer. Después una sobrina mía me abrió un canal en YouTube para que fuera subiendo los videos y ahí están, habré subido unas 40 o 50 recetas, son sencillas, caseras, pero creo que pueden ser útiles para la gente que quiere aprender a cocinar.  Me gusta cocinar, pero siempre hemos cocinado mi mujer y yo, ella es la mejor, y yo soy el pinche que la ayuda, en el bar y en casa. Ahora antes de venir a esta entrevista, he ido a comprar pescado y se lo he dejado limpito para que ella lo cocine. Nos complementamos.

¿Qué hábitos, costumbres o pensamientos te ayudan sentirte bien?

Procuro andar mucho, tanto en Madrid como allí donde estamos.  Y sobre todo me siento bien cuando ayudo a la gente en las clases de informática, yo sé muy poco, pero ayudo a los alumnos todo lo que puedo y me dicen “pero qué paciencia tiene usted conmigo…” Me siento muy satisfecho cuando enseño algo que puede ser muy sencillo, como crear una carpeta, pero que ellos valoran.  Me satisface más ayudar a alguien que me inviten a comer, por ejemplo.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿hay alguna enseñanza que te gustaría trasmitir a los jóvenes?

Yo no soy nadie para dar consejos, lo más fácil del mundo es dar consejos, luego hacerlo es otra cosa. Para mí mi máxima preocupación en la vida ha sido saber si he sido el padre idóneo, el padre ideal para mis hijos, ellos están contentos y dicen que sí, pero yo tengo mis dudas.

Yo no daría ningún consejo a los jóvenes, simplemente les diría que hagan aquello en lo que creen, que sean honestos con ellos mismos. Ser honesto con uno mismo es lo más importante.

¿Qué podrían hacer mejor todos los que prestan servicios o ayuda a los mayores (Administraciones, empresas, bancos, instituciones humanitarias, etc.)

Lo primero es tratarles, tendrían que intentar entender a los mayores, escucharles y entenderles.  Las entidades tendrían que poner el énfasis en que a los mayores se les trate de una manera distinta, porque no hemos llegado a tiempo a toda esta tecnología que ha sido como pasar del medievo a la era atómica en un segundo, porque la tecnología va a una marcha que no hay quien la alcance.

Y para terminar ¿Cuáles crees que son las claves para envejecer de forma saludable?

Primero cuidando la salud, comiendo alimentos sanos y moviendo el cuerpo, no estar sedentariamente. El cuerpo hay que moverlo. Y la relación con los amigos es también muy importante, el mantener contacto regular con tus mejores amigos lo considero esencial.

Concha López San Vicente nos cuenta

Concha López San Vicente nos cuenta

Nuestro compañero Julián del Río ha tenido una interesantísima conversación con Concha López San Vicente, quien ha hablado de su fascinante trayectoria profesional y sobre todo de su presente, donde sus aficiones, su familia y su filosofía de vida nos dan ideas e inspiración a todos los que queremos envejecer saludable y felizmente.

¡Muchas gracias a Concha y a Julián!

Concha es muy aficionada a la pintura y ha compartido con nosotros algunas de sus obras.  ¡Es toda una artista!

¿Nos dices tu edad / cuantos años sumas hasta ahora?

Tengo 71 años.

¿Qué es lo que más valora de esta etapa de su vida?

Estoy muy contenta de todo lo vivido con mis padres, mi marido y mis hijos. Y también valoro esta etapa, en la que me encuentro muy tranquila y feliz. Me siento afortunada y le doy gracias a Dios todos los días por todo lo que tengo.

¿Y que es lo que se te hace más cuesta arriba?

Se me hizo cuesta arriba cuando me quedé viuda, pero ahora estoy bien y no tengo nada importante que se me haga cuesta arriba.

Cuéntanos cómo pasas un día cualquiera.

Salgo de casa por la mañana a comprar y a distintas actividades (pintura, manualidades, taichí) y por la tarde me gusta quedarme en casa.  También dedico tiempo a estar con mis nietos.

¿A qué has dedicado tu vida profesional?  ¿Y qué te queda de todos esos años de trabajo?

Estudié Derecho y después trabajé durante 40 años como funcionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores, destinada en distintos países africanos.  Me siento muy satisfecha de mi trabajo durante todos esos años.  A través de él conocí países, culturas y personas muy interesantes, tuve experiencias muy valiosas y me dejó recuerdos muy bonitos. Mi trabajo también me dio algunos amigos para toda la vida, que aún conservo.

¿Cuáles son las aficiones o actividades que más te gustan?

Me encanta pintar desde niña, y ya entonces gané algunos concursos y medallas.  Ya de mayor, con mi trabajo, los traslados, mi familia… lo tuve que dejar, y cuando me quedé viuda retomé la afición.  Pinto al óleo temas bastante variados (bodegones, flores, paisajes…). He hecho ya varias exposiciones y sigo pintando.

También me gustan los trabajos manuales, en particular el ganchillo y el punto.

¿Qué hábitos, costumbres o pensamientos te ayudan sentirte bien?

Soy muy religiosa y eso contribuye a que me sienta bien.  También el ejercicio físico (taichí) me ayuda a sentirme bien. Tengo muy buena relación con los/as compañeros/as de las actividades que realizo en distintos Centros de Mayores y eso me ayuda también.  Y por supuesto, la relación con mis hijos y mis nietos me da muchas satisfacciones.  Por ejemplo, ayudo a mi nieta a cultivar la afición a la pintura, y ver lo bien que pinta me llena de orgullo.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿hay alguna enseñanza que te gustaría trasmitir a los jóvenes?

Les animaría a que estudiaran y se prepararan bien para el día de mañana, porque les ayudará a ser felices. Y les aconsejaría que lleven una vida sana y no se metan en líos ni en cosas raras.

También les diría que rezaran, pero yo sé que la mayoría de los jóvenes en estos tiempos no son religiosos y por ello cuando veo a jóvenes en la iglesia me alegro mucho.

¿Qué podrían hacer mejor todos los que prestan servicios o ayuda a los mayores (Administraciones, empresas, bancos, instituciones humanitarias, etc.)

Ayudarles mucho en todo lo que se pueda.

Y para terminar ¿Cuáles consideras que son las claves para envejecer de forma saludable?

Llevar una vida sana y equilibrada, teniendo una buena alimentación, caminando regularmente, desarrollando las aficiones preferidas y cultivando las relaciones con compañeros, amigos y familiares.

Y también importante: aceptar las cosas que te vienen en la vida, superando las adversidades y agradeciendo y disfrutando todo lo positivo.

María Azucena Vicente Martín nos cuenta

María Azucena Vicente Martín nos cuenta

Hemos conversado con María Azucena Vicente Martín, una usuaria muy activa en el Centro de Mayores Reina Sofía de la Cruz Roja. Nos ha hablado de su día a día, sus aficiones, su pasión por la creatividad y su firme determinación de sacarle el mayor partido a lo que considera “su mejor edad”. Esperamos que los lectores disfruten de esta conversación con Azucena tanto como nosotros hemos disfrutado.

Una de las pasiones de María Azucena es la acuarela, le hemos pedido algunas y nos enviado algunos de sus últimos trabajos. ¡Muchas gracias, artista!

¿Nos dices tu edad? ¿cuantos años sumas hasta ahora?

Sí, con mucho gusto, tengo 67 años, aunque me siento mucho más joven.

¿Qué es lo que más valoras de esta etapa de tu vida?

Mi tiempo. El tiempo es oro molido, la vida es un suspiro, y procuro que sea de satisfacción.

¿Y que es lo que se te hace más cuesta arriba?

Nada, absolutamente. Ante una dificultad, tomo aire y me digo a mí misma: ¿Para qué estoy aquí? Para seguir adelante.

Cuéntanos cómo pasas un día cualquiera

Procuro que mis días sean diferentes. Para mí es muy importante organizar el día. Tengo un horario de todos los días de la semana, como cuando éramos niñas. Lunes, martes miércoles… mañana y tarde, y las actividades de cada día varían, por lo que todos los días son distintos. Afortunadamente tenemos muchos temas de interés, nos falta vida para poder gozar de todos.

Por ejemplo, los jueves por la mañana voy a una clase maravillosa que nos despierta y nos enseña a cuidar la alimentación y proteger nuestra salud mediante métodos naturales. Los viernes por la mañana tengo una clase de defensa personal donde lo paso genial aprendiendo a reaccionar de forma efectiva ante una posible agresión en la calle, me hace sentir más tranquila y segura.

Después voy a clase de francés, creo que aprender un idioma es muy útil porque nos ayuda a trabajar el cerebro, a estimular el razonamiento y activar la memoria.  Y por la tarde voy a clase de estiramientos, que me hacen la vida más cómoda. Mi cuerpo lo agradece.

Me suelo dejar un par tardes libres para relajarme e ir a un concierto, asistir a una obra teatro, ver a algunas amigas, lo que me apetezca, sin estar sometida a un horario estricto.

¿Cuáles son las aficiones o actividades que más te gustan?

Me encanta la música, hay magníficos conciertos que son gratuitos; el teatro es la vida en un escenario; la naturaleza, mirar al cielo es mi pasión; la escritura, el dibujo, la acuarela; aprender algún idioma es una terapia extraordinaria para nuestra mente.

¿Cómo valoras las relaciones sociales en esta etapa?

Las relaciones humanas son apasionantes, pero muy complejas al tiempo, y debemos seguir aprendiendo a relacionarnos con los demás.

Yo digo abiertamente al mundo: “qué bonito es descubrir a personas que llenan mi vida y me ayudan a caminar”. Me gusta relacionarme cara a cara y no de forma digital. Me gusta ver a la gente de frente, verles la cara.  La red es un engaño total, es un puro engaño.

¿Qué te ayuda a sentirte bien?

Me siento particularmente bien con el contacto con la naturaleza, la música y la acuarela. Creo que las materias artísticas permiten un desarrollo mental superior a las técnicas.

¿Pueden las personas mayores ser creativas? 

Claro que sí, todos los mayores tenemos creatividad y podemos desarrollarla en nuestro día a día, no solo en actividades artísticas. La creatividad está en todo, no se trata de descubrir la pólvora, está en cómo nos vestimos combinando formas y colores, cómo adornamos nuestra casa, cómo encontramos nuevos hábitos saludables, o cómo descubrimos nuevos intereses y actividades que nos hacen salir de la rutina.

La creatividad es soñar y llevar a cabo nuestro sueño.   Y para ello es importante tener la mente abierta y curiosa, ser capaces de observar lo que nos rodea, fijarnos, descubrir cosas en las que no habíamos reparado. Tenemos que aprender a mirar de otra forma, a ejercitar la curiosidad. Y es también esencial atrevernos a sacar lo que tenemos dentro sin preocuparnos por lo que pensarán los demás.  Decirnos “¿qué pensará ese de mí?” antes de crear algo es una pérdida de tiempo y energía.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿qué te gustaría trasmitir a los jóvenes?

La importancia de la amistad, el diálogo, escucharse unos a otros, porque así aprendemos mucho de los demás. Les animaría a salirse de vez en cuando de esa maraña que son las redes sociales; los amigos más auténticos son los físicos a los que le ves sus expresiones, los amigos virtuales pueden engañar.

Y también les animaría a que despierten interés por todo lo que les aporte cultura y les enriquezca interiormente: la música, el teatro, el cine y la lectura. Y finalmente, les animaría a practicar algún deporte, porque les ayudará mucho física y psicológicamente.

¿Qué podrían hacer mejor todos los que prestan servicios o ayuda a los mayores (Administraciones, bancos, instituciones humanitarias, etc.)?

Empiezo por el trato recibido cuando vamos al Banco y/o a cualquier otro organismo oficial: el trato humano no se percibe. Dan por hecho que las personas mayores tienen que saber y estar actualizadas con respecto a la tecnología cuando van rellenar cualquier impreso o solicitud. Ha cambiado, y no precisamente a mejor, la escucha y la colaboración con las personas mayores.  No se dedica el tiempo necesario ni para explicar ni para escuchar, cuando a veces solo necesitamos que nos escuchen con una sonrisa.

¿Cuáles consideras que son las claves para envejecer de forma saludable?

Pienso que estamos en la mejor edad, con tiempo para hacer miles de cosas. Nuestro estado emocional es importantísimo. Cada persona nos sentimos de una forma especial y es bueno preguntarnos: ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué es lo que me hace sentirme viva?

Yo pienso que tenemos que tener fe en nosotros mismos. Tenemos que trabajar hasta que el cuerpo lo soporte, ser fuertes ante la adversidad y aprovechar y sentir las experiencias bonitas de nuestra vida.  Y tenemos que agradecer todo lo que hemos recibido de nuestros padres y antepasados. Como dijo un poeta, “Somos porque ellos han sido”.