Los Mayores Cuentan

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Conversación con Charito. La ilusión a los 100 años

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Hemos tenido una fascinante conversación con Charito pocos días antes de que cumpla 100 años. Nos ha contado algunos entrañables recuerdos de su infancia y juventud, nos ha hablado de los años duros, pero felices, en los que combinó su trabajo con la crianza de sus hijos, y finalmente nos ha contado, en la parte más apasionante de la conversación, sus ilusiones actuales.

Durante la charla, Charito nos cautivó con su sonrisa y sus chispeantes comentarios, y nos contagió su vitalidad, energía, sentido del humor y alegría de vivir, y todo ello queremos compartirlo con los lectores del Blog en este breve resumen.

¿Qué edad tienes, Charito?

Dentro de unos días cumpliré 100 años.

¿Y qué es lo que más valoras de esta etapa de tu vida?

Sentirme bien y tener muchísimas ilusiones; tengo más ilusiones que cuando tenía 30 años, no me lo creo ni yo misma.

Me siento bien, no tengo ninguna enfermedad, no me duele nada, como de maravilla, me gusta todo y duermo como una santa.   Cuando voy al médico, me dice: “¿Para qué viene?  ¡Si está hecha una rosa, márchese!”. Pienso: qué felicidad, a ver si puedo vivir un poco más.

Cuéntanos cómo pasas un día cualquiera.

Me levanto temprano, a las 7:30 – 8:00. Yo sola me aseo y me lavo mi ropa, sin la ayuda de nadie.  Me hace ilusión poderlo hacer.

Mi desayuno es como el que hacía mi madre para toda la familia (mis padres y sus 5 hijos): para cada uno, preparaba un tazón de café con leche con el pan que sobraba del día anterior.  Yo sigo desayunando lo mismo, y si hay pan del día anterior, pues me sabe tan rico; no tiro un pedazo de pan por nada del mundo.

Mi madre todos los días hacía alubias con codillo y falda de ternera, y solo el domingo comíamos otra cosa, como arroz o garbanzos, ¡y eso era una fiesta!  De aquella época me ha quedado el gusto por los buenos platos de cuchara (alubias, lentejas, garbanzos…) y también el que no me importe repetir un mismo plato varios días seguidos, me lo como encantada.

Durante el día me hago la tonta y ya no trabajo nada.  Tengo una chica durante el día y otra durante la noche; me cuidan muy bien y yo las cuido a ellas también. La gente se asombra de la cantidad años que llevan conmigo.

Soy coqueta como mi madre, y como ella me arreglo y me cambio de ropa todos los días, y muchas mañanas y tardes bajo a dar un pequeño paseo y tomar un café siempre que tenga compañía.

Danos algunas pinceladas de tu vida  

Yo nací y me crie en Bilbao, y viví allí con mis padres y mis hermanos hasta que me casé con un madrileño y me vine a Madrid.  Mis padres no eran de Bilbao, pero fueron buscando trabajo y allí tuvieron y criaron a sus cinco hijos.  Mi padre no quería que me casara con un madrileño, porque decía que los madrileños vivían del cuento.

Pero yo estoy muy contenta de haberme casado con Luis, creo que he tenido mucha suerte; era muy trabajador, muy espabilado, muy bueno, muy cumplidor, y quiso mucho a sus hijos y también a sus padres. Y a mí me tuvo siempre muy mimada.  Le encantaba viajar y yo creo que se casó conmigo por eso -dice Charito bromeando- porque su madre no le dejaba viajar.  Hemos viajado mucho juntos, nos hemos recorrido los cinco continentes, aunque era él el que lo organizaba todo, porque hablaba cuatro idiomas y todo lo sabía.

Yo trabajé con él, como enfermera en su consulta de podología, hasta que murió cuando yo tenía 74 años.   Trabajábamos muchísimo, de 8 de la mañana a 11 de la noche, y al mismo tiempo criábamos a nuestros 4 hijos. En el trabajo éramos un buen equipo, porque él no le daba importancia a cobrar y yo no dejaba pasar ni una.  Sin mi ayuda hubiera cobrado la mitad de todo el trabajo realizado.

Al final todo nos salió bien, todos nuestros hijos terminaron sus carreras y salieron adelante. Ahora tienen más de 60 años, han creado sus familias y quiero pensar que son felices y buena gente. He trabajado mucho, pero he tenido mucha suerte.

¿Sigues viajando?

Después de morir mi marido he seguido viajando con mis hijos o con amigas. Ahora los únicos viajes que hago son a Patones, donde estoy empadronada.  Compramos primero una casa y después 5 casas más y las unimos, para que pudieran ir mis hijos con sus familias.  Patones me ha dado muchas satisfacciones.  Después de muchos años yendo con frecuencia, allí me siento como en casa, soy muy querida en el pueblo y tengo muy buenas amistades.

En las elecciones municipales de 2019, me animaron a presentarme a alcaldesa.  Yo tenía las ideas claras acerca de las mejoras que necesitaba el pueblo, y estaba dispuesta a pelearlas, así que, con 95 años, me presenté con mucha ilusión. No salí elegida como alcaldesa, aunque sí como concejala.  Esa noticia se hizo viral y me han llamado de todo el mundo. Se pusieron en contacto conmigo desde todas las cadenas de televisión y de radio de España y desde varias de otros países para hacerme entrevistas. ¡Hasta una emisora de Estados Unidos me llamó dos veces para entrevistarme!  Al final no he conseguido lo que me proponía, pero estoy orgullosa de haberlo intentado.

De todo lo aprendido en estos años vividos ¿hay alguna enseñanza que te gustaría trasmitir a los jóvenes?

A los jóvenes no se les puede decir nada, todos tienen su camino, y lo veo por mis hijos.  Tú puedes pensar que tendrían que hacer una cosa o la otra, pero tienes que dejarles que encuentren por sí mismos su camino.

Y para terminar ¿Cuál es el secreto o la receta para vivir muchos años felizmente?

Creo que es bueno andar durante el tiempo que puedas. Mi madre, que vivió 101 años, caminaba 5 km al día hasta edad muy avanzada, y yo al quedarme viuda y dejar de trabajar, durante años anduve 4 km al día; ahora ando con dificultad, pero paseo todo lo que puedo.

La buena alimentación, con comidas caseras y saludables, también es importante.

Y por supuesto es esencial mantener buenas relaciones con todos los que nos rodean: familiares, amistades, cuidadoras, vecinos…  A mí en general no me cuesta, porque soy muy habladora y me gusta el contacto con la gente, pero también lo paso mal cuando me siento decepcionada por alguna amiga o algún familiar.  Aún a esta edad sigo disfrutando de las nuevas amistades y aprendiendo a relacionarme con los demás.

Ahora tengo dos novios -nos dice Charito con expresión pícara-.  Con uno de ellos, que es de mi edad, algunas mañanas doy un paseo.  Pero el que me gusta más es un amigo que tengo desde hace dos años: un señor de 80 años muy simpático con el que salgo muchas tardes a tomar café.  Estoy deseando que me llame.  “Charito, ¿vamos a tomar un café? Te espero”.  Si me ves salir volando, coger el abrigo a todo correr para bajar… no te lo crees.  Yo no he sentido esa sensación nunca.  Le cuento mi vida, le hago gracia y se troncha de la risa.  El otro día me dijo: “Adiós, cielo, te quiero mucho”.  Y yo le dije: “¡Ay qué gusto, dímelo otra vez, dímelo muchas veces!”.  Yo eso de joven no se lo he dicho a nadie, ni a mi marido.  Yo me estoy destapando, estoy despertando ahora -nos dice Charito divertida-.

Y primordial para vivir mucho y disfrutar de la vida: mantener la ilusión.  Yo ahora estoy muy ilusionada con las fiestas de celebración de mi cumpleaños: una con mi familia, otra con mis amigas de Madrid, y otra con amistades y familiares en Patones. Y mi amigo de las tardes me hace esperar con ilusión cada día. Estoy deseando que alguna vez me coja la mano o me dé un beso.

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3 Comentarios

  1. Me ha encantado la entrevista, es muy inspiradora. Muchas gracias a Conchita por contagiarnos su ilusión y su alegría de vivir. ¡Yo de mayor quiero ser así!

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  2. Es mi madre. Nadie se le parece. No quepo en mi al leer estas cosas.

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    • Qué lujo tener una madre así. Felicidades.

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