Los Mayores Cuentan

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La cañada real de Madrid

La cañada real de Madrid

Muchas gracias a Basilides Manso por contarnos por qué cientos de ovejas se pasean por el centro de Madrid una vez al año. ¡No lo sabíamos!

Las calles de Mayor y Alcalá son cañada real, lo que significa que los animales tienen prioridad de paso en esas calles. Para reivindicar las cañadas en toda España, su conservación y cuidado los pastores con su rebaños pasan desde 1994 una vez al año por dichas calles recordando cuando por Madrid pasaba una Cañada Real. 

El recorrido es corto, los pastores y sus ovejas salen de la Casa de Campo, recorren Mayor y Alcalá hasta la plaza de la Independencia y regresan por el mismo camino a la inversa. 

Para los madrileños es una fiesta y llevan a sus hijos para que vean centenares de ovejas andando por la calles de Madrid. El mayoral entrega al Ayuntamiento la cantidad simbólica de 100 maravedíes por el aprovechamiento de los pastos de las dehesas y prados de la ciudad, tal y como se dispuso en la Concordia entre los Hombres Buenos de la Mesta y el Concejo de la Villa del 2 de marzo de 1418.

En la plaza de la Independencia entre las calles de Alcalá y Serrano se conservan dos pequeños mojones de la Cañada Real con la inscripción “Cañada de 75,23 m”, que pasan desapercibidos para los que no sepan que están en ese lugar.  Las cañadas debían cumplir el requisito de contar con un ancho mínimo de 75,23 metros, de ahí la curiosa inscripción que podemos ver en estos mojones.

La fiesta de las ovejas se celebra cada año en domingo a mediados de octubre.

De Madrid al cielo. Texto de Basilides Manso

De Madrid al cielo. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por contarnos el origen tan desconocido de esta expresión tan nuestra.

De Madrid al cielo…

… que completada dice “de Madrid al cielo y un agujerito para poder verlo».

Hay una antigua leyenda centrada el cerro de Garabitas en la Casa de Campo, que cuenta que allí se concentran las almas de los que han vivido o muerto en Madrid; tras su fallecimiento y durante la madrugada emprenden el camino hacia el más allá.

Hay muy pocos que estando en este lugar han visto el fenómeno consistente en una especie de nube de color violáceo que se eleva lentamente hacia el infinito. Dicen que antes de este momento se ven pequeñas luces por entre las ramas de los arboles: son las almas que luchan por aferrarse a una rama y no marcharse de Madrid, que se divisa muy bien desde este cerro.

Lo más razonable es que después de Carlos III, Madrid quedó tan bonito que era una pena dejar de verlo y por eso se pedía un agujerito para seguir disfrutándolo desde el más allá. El autor de la frase se cree que fue Luis Quiñones de Benavente, creador del entremés “Baile del invierno y el verano”, donde encontramos los siguientes versos:

“Pues el invierno y el verano,

En Madrid solo son buenos,

desde la cuna a Madrid

y desde Madrid al cielo”

No olvidemos el agujerito.

Debajo de la capa de Luis Candelas…

Debajo de la capa de Luis Candelas…

Muchas gracias a Basilides Manso por traernos la historia del bandolero más ilustre de Madrid.

Debajo de la capa de Luis Candelas… Si la levantamos hay de todo, fantasía, mitos, leyendas y verdades. Yo voy a contar lo que creo que está contrastado.

Nació en Madrid en 1804 en la calle Santa María, hijo de Esteban Candela y María Rigada. Su nombre completo es Luis Ignacio Polonio Candela Rigada, aunque siempre firmó como Luis Candelas Cajigal (segundo apellido de su madre).

El padre tenía una carpintería en la calle del Calvario y mandó a su hijo al Colegio de San Isidro de donde fue expulsado  a los tres años de estancia, porque un profesor le dio una bofetada y él le devolvió dos. Siguió cultivándose pues leía todos los libros que caían en sus manos.

Se hizo con una pandilla con la que cometer sus fechorías, siempre timos, robos o engaños, no usó armas y nunca derramó sangre. Miembros destacados de su pandilla fueron  Mariano Balseiro y Francisco Villena (Paco el Sastre.) Fue  a la cárcel antes de cumplir dieciocho años. Tenia buenos modales con lo que por el día se hacía pasar por un hacendado peruano y por la noche bandido. Como era joven, bien parecido y de buenos modales vivía también de sus amantes.

En 1824 roba dos caballos y una mula y es condenado a trabajos forzados en Málaga.  A  los 8 meses se fugó pero fue nuevamente capturado pero indultado en 1825. Tras asaltar un coche de caballos, roban a los pasajeros entre otras cosas una capa. En la Puerta del Sol el desvalijado dueño vio su capa y Luis fue denunciado, apresado y condenado a 14 años a la fortaleza de El Hacho en Ceuta, pero en el viaje se fugó.

Tenia 30 años y pensaba retirarse e irse al extranjero, dando dos o tres buenos golpes tendría dinero para irse. El primer golpe fue a un sacerdote rico, asaltaron su casa y después de maniatar a todo el mundo desbalijaron la casa.  En el segundo robó a un tendero de la calle Segovia, que administraba el dinero de varias cofradías, y el tercero fue a la sastra de la Reina Regente María Cristina. Huyó  hacia el norte para irse a Inglaterra, pero la policía le seguía la pista por la venta que iba haciendo de las joyas  robadas. Fue apresado en la provincia de Valladolid.  Se presentaron 42 denuncias, y fue juzgado y condenado a muerte. Hubo petición de indulto a la reina regente María Cristina de Borbón, pero no prosperó.

Fue  ejecutado 6 de noviembre de 1837 a los treinta y tres años. Esto es lo encontrado  Debajo de la capa de Luis Candelas…

Parque de la Fuente del Berro

Parque de la Fuente del Berro

Muchas gracias a Basilides Manso por hablarnos de uno de los parques históricos de Madrid menos conocidos. ¡Lo visitaremos pronto!

El duque de Frías, condestable de Castilla y León  compró una serie de fincas lindando con la fuente del Berro y el arroyo del Abroñigal, para hacerse una quinta de recreo dotándola de un palacete.

En 1630 se la compró el rey Felipe IV por 53.000 ducados (1.745.280€ al día de hoy). La fuente daba seis reales fontaneros de agua  (3.420 litros de agua por real y día). El agua de la fuente tenía desde antiguo fama de curativa para varios males, así que la reina María Luisa de Orleans dispuso  que toda el agua que consumiera ella y su marido Carlos II fuera de la Fuente del Berro.

La costumbre se extendió y en las recepciones reales había quien prefería el agua al vino. Cuando llega al trono Carlos III sigue con la costumbre y manda edificar una caseta en la fuente y reservarla para uso de la corona con lo que la fuente paso a llamarse fuente del Rey.  La corte cuando se desplazaba a otra ciudad o palacio siempre llevaban agua suficiente de la fuente. Aunque  la corona vendió la finca y tuvo varios propietarios, el palacete y la fuente siempre fueron de la corona.

En 1948 siendo alcalde el conde de Mayalde, el Ayuntamiento de Madrid compra la finca y realiza  las obras necesarias para adaptarla a parque, que se abre al publico en el año 1954. En el palacete se instala el Museo Arqueológico Municipal. Tiene un monumento a Gustavo Adolfo Bécquer y una estatua al escritor ruso Pushkin.  En 1965 se agregaron al parque los jardines de Sancho Dávila, unos 52.000 metros cuadrados con lo que el parque tiene una extensión de 13 Ha (el parque del Retiro tiene 125 Ha).

El dios que se hizo albañil.  Texto de Basilides Manso

El dios que se hizo albañil. Texto de Basilides Manso

Cibeles y Saturno concibieron a Neptuno, un niño inquieto, conflictivo y alocado. Tramó una conspiración contra su hermano Júpiter, quien al enterarse le desterró del Olimpo relegándole a simple mortal.

En aquel tiempo Laomedon, que estaba construyendo las murallas de Troya, le pidió a Neptuno ayuda para continuar la obra, y aceptó pues al ser un mortal corriente tenía que trabajar.  De ese modo se hizo albañil y se dedicó a hacer muros que sujetaran el furor de las olas.  Tuvo que soportar todo tipo de vejaciones hasta que pudo reconciliarse con su hermano, quien le entregó el reino del Mar y sus poderes de Dios.

Un día conoció a la joven Anfitrite, hija de Océano, que era de una extraordinaria belleza. Neptuno pidió su mano y el padre de la ninfa aceptó gustoso. Pero ella al conocerle lo rechazó.  Abatido, no insistió más y se retiró a su reino, y cuando estaba cavilando sobre su infortunado destino, un delfín vino a su encuentro. El sabio animal entendió su pesar y quiso ayudarle. Habló en su favor a la ninfa y la elocuencia del delfín consiguió convencerla y se casó con Neptuno.

En la plaza de Cánovas del Castillo sobre un pedestal de 4 metros está la estatua de Neptuno sobre su carro tirado por caballos marinos. Es una de las fuentes mandadas construir por Carlos III para adornar el Salón del Prado. La obra la diseñó Ventura Rodríguez y la estatua la empezó Juan Pascual de Mena y a su muerte la terminó su alumno José Arias en 1786.

La Mariblanca, una diosa errante

La Mariblanca, una diosa errante

Muchas gracias a Basilides Manso por compartir esta historia tan interesante de una figura muy familiar para los madrileños.

Es una odisea con halo de misterio policiaco, dejo al lector el desenlace que considere. Aquí expongo lo que yo sé de esta estatua. No se conoce el autor, no hay dibujos, solo escritos, ¿su destino final?

La estatua había llegado a Madrid en 1625 procedente de Florencia, atribuida al escultor italiano Rutilio Gaci y comprada en Italia por Ludovico Turqui.

En 1727, entre la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo, delante de la iglesia del Buen Suceso, había una gran fuente de forma octogonal de cinco metros de altura. En el pilón inferior había 30 chorros de variadas formas algunos con el escudo de armas de la ciudad. En el siguiente piso había otro estanque también de forma octogonal donde vertían agua de sus pechos ocho arpías, y coronando todo el conjunto la estatua de la Mariblanca con un niño y dos delfines a sus pies.

En 1838 se desmonta la fuente debido a su deterioro y se traslada a la plaza de las Descalzas Reales. En 1892 la nueva fuente fue demolida y la Mariblanca fue llevada a los depósitos municipales porque no se le reconocía especial valor artístico. En 1912 la estatua apareció esta vez en el Retiro, y en 1969 se la coloca adornando el canal del Paseo de Recoletos en un templete con columnas junto a un pequeño estanque.

Unos vándalos la destrozaron, partiéndola en varios trozos.  Tras la restauración, el Ayuntamiento de Madrid decidió colocarla en el zaguán principal de la Casa de la Villa.

Unos dicen que representa a la diosa Diana, otros que a Venus, otros la consideran una alegoría de la Fe. Vea usted una de las dos réplicas que hay, una en la Puerta del Sol y otra en el Museo de Historia de Madrid, y dé su opinión de la estatua. Piensen lo que quieran, la opinión es libre.