Los Mayores Cuentan

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Casa y Torre de los Lujanes.  Texto de Basilides Manso

Casa y Torre de los Lujanes. Texto de Basilides Manso

Estos edificios de uso civil, situados en la Plaza de la Villa, son los más antiguos que se conservan en Madrid, ya que datan del siglo XV y están construidos en estilo gótico mudéjar, aunque han sufrido varias modificaciones y arreglos.

A la torre, que data de 1471, se le añadió el cuerpo superior (siglo XIX) para instalar un telégrafo óptico. Una placa en la fachada indica que aquí nació el compositor Federico Chueca (1846 ), cuando el edificio era casa de vecinos.

Desde su adquisición por el ayuntamiento se hicieron varias reformas no siempre afortunadas, aunque sí mejoraron el interior con la instalación de la escalera de tiempo de los Reyes Católicos traída cuando se derribó por ruina el hospital de La Latina, (la puerta de entrada está en la Escuela Superior de Arquitectura de la Ciudad Universitaria).

La portada de entrada es de granito, se conserva en estado original, de estilo gótico, que da entrada a la Real Academia de Ciencias Morales y Política, prestigiosa institución creada por Isabel II. Adosada a esta entrada aparecen otra serie de edificios que conforman la plaza de la Villa, de época algo posterior, con portada de arco de herradura apuntado que atestigua su estilo mudéjar.

Aquí estuvo desde 1918 la Hemeroteca Municipal hasta su traslado en 1983 al remozado cuartel de Conde Duque. Parte de los edificios esta ocupada por la Sociedad Matritense de Amigos del País creada en 1775 por Carlos III.

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Iglesia de las Calatravas

Iglesia de las Calatravas

Le damos las gracias a Carmen Cendón y Carmen Jiménez por descubrirnos una de las joyas del barroco madrileño, que estando tan céntrica pasa con frecuencia desapercibida. 

El origen del convento y la iglesia está unido a la orden Militar de Calatrava, fundada en el siglo XII para defender las posesiones cristianas del Sur de la Península de los musulmanes durante la Reconquista.

Las ordenes militares tuvieron equivalentes femeninos que se dedicaban a acoger en los monasterios a las esposas e hijas de los que iban a luchar y ayudar con sus rezos. Así surgieron las Comendadoras de Calatrava, que primero ocuparon un convento en Almonacid de Zorita (Guadalajara).  Pero en 1623, por mandato de Felipe IV, se trasladaron a Madrid para estar cerca de la Corte. Se construyó entonces el convento y la Iglesia, convirtiéndose en un centro religioso muy popular en Madrid.

Pero en el Sexenio Democrático (1868-1874) se propuso derribar el convento y la iglesia, ya que tras la Desamortización de Mendizábal la mayoría de las casas religiosas estaban vacías. El convento fue destruido, pero en la sesión de Cortes del 9 de marzo de 1870 tras un debate Manuel Azaña pudo lograr que el Gobierno respetara la Iglesia. Así se logró salvar una de las iglesias barrocas del siglo XVII más importantes de Madrid.  El retablo mayor, realizado por el arquitecto y retablista José de Churriguera, es una de las obras maestras del Barroco.

A principios de siglo XXI, con la intervención de la Orden de Calatrava, fue restaurada toda la estructura y parte externa del edificio, así como el interior de la iglesia.

La iglesia, situada en la calle Alcalá, 25, actualmente se puede visitar fuera del horario de las celebraciones litúrgicas.

Se pueden realizar visitas guiadas con reserva previa. La entrada cuesta  3 € y te dan un folleto de 25 páginas con la historia del templo.

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La fuente de la traída de aguas del Lozoya. Texto de Basilides Manso

La fuente de la traída de aguas del Lozoya. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por contarnos la pintoresca y desconocida historia de una fuente madrileña verdaderamente peregrina.

Se la conoce como la Fuente de Isabel II (no confundir con la fuente de los Galápagos del Retiro) y Fuente de la Buena Suerte, y se construyó con motivo de la inauguración de la traída de aguas del Lozoya en 1858.

El vaso central es de buenas proporciones con el surtidor en el centro y dos vasos adosados más pequeños que reciben agua a través de dos conchas de mármol.  Se instaló en la calle Ancha de San Bernardo a la altura de la Iglesia de Monserrat, pero allí solo estuvo quince días, el tiempo justo de las celebraciones.

A partir de aquí empiezan las peregrinaciones de la fuente.  En 1860 se llevó a la recién remodelada Puerta del Sol. Desde su instalación en Sol los madrileños, empezaron a lavarse la cara a las doce de la noche el día de San Juan porque decían que traía buena suerte, y de ahí el nombre de Fuente de la Buena Suerte. A partir de 1894 fueron las uvas a las doce de la noche el 31 de diciembre las que comenzaron a dar buena suerte a los madrileños.  La fuente solo funcionaba en algunas fechas señaladas ya que los chorros subían a gran altura y mojaban los alrededores, y en el invierno se helaban causando problemas a carruajes y viandantes. Según Fernández de los Ríos, pasados cinco minutos “toda la plaza se convertía en un pilón”.  Finalmente, en enero de 1895 la fuente se desmontó de la Puerta del Sol.

En 1912 se empezaron las obras en la Glorieta de Cuatro Caminos y la fuente fue instalada allí, donde estuvo hasta 1932, cuando una reforma de la glorieta ocasionó otro traslado, en esta ocasión a los almacenes de la villa.

En febrero de 1934 comenzaron las obras de instalación de la fuente en la Plaza Central de la Casa de Campo coincidiendo con el ensanche del Puente de Rey y la Puerta del Rio. En el 2015 y 2022 se reparó el vaso central dañado por las heladas.  Desde agosto de 1934 la fuente se ha mantenido en el mismo lugar, delante del Palacete de los Vargas, donde ahora puede verse en perfecto estado y en funcionamiento.

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Palacio Xifré. Texto de Basilides Manso

Palacio Xifré. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por darnos a conocer uno de los muchos palacios desaparecidos de Madrid.

El palacio Xifré fue un palacio construido en el Paseo del Prado, que era la zona de moda entre las clases acomodadas en el siglo XIX. Estaba esquina a la calle Lope de Vega, enfrente del Museo del Prado. La familia del financiero Josep Xifré Downing había hecho fortuna en Cuba, y como todos los «indianos » ricos quería demostrar su riqueza con ostentación.

El financiero encargó un palacio neomudéjar, que se construyó entre 1863 y 1865, siendo terminado por el arquitecto que dirigió la restauración de La Alhambra. Éste repitió estilo en el palacio a través de preciosos patios, fuentes, mocárabes, etc. Se llegó a costear una expedición a Oriente para conseguir antigüedades árabes para la decoración: alfombras, columnas, techos, tapices…  En fin, el palacio llegó a ser considerado una pequeña Alhambra.

Después de la muerte de Josep Xifré, pasó por varios dueños y distintos usos, almacén de muebles entre otros, hasta que lo compró el duque del Infantado para su vivienda. Fue derribado en 1950 y en su lugar se construyó la sede de sindicatos durante la Dictadura. Hoy el edificio es sede del Ministerio de Sanidad y Consumo.

Tuvo muy triste final, pues todos los materiales se los llevaba el que quisiera dar algo por ellos; la escalera principal está en la Embajada de Francia, las columnas en el palacio del dictador Trujillo, la torre en la finca segoviana Lindajara, y así sucesivamente.

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Humilladero de la calle Fuencarral. Texto de Basilides Manso

Humilladero de la calle Fuencarral. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por un nuevo e interesante capítulo del Madrid más desconocido.

El término humilladero procede de humillar, postrarse de rodillas o inclinar la cabeza en señal de sumisión y respeto. El Humilladero de Nuestra Señora de la Soledad o sencillamente Humilladero de Fuencarral es uno de los muchos que quedan en España repartidos por ciudades y pueblos.

En el arco que formaba la entrada a las caballerizas (Calle de Virgen del Arco) del duque de Villahermosa, había un cuadro de la Virgen de la Soledad, muy venerada en la vecindad por sus muchos milagros; tanta era la devoción que el marqués construyó una capillita de 43 metros cuadrados en la calle Fuencarral esquina a la calle Virgen del Arco (hoy calle Augusto Figueroa) en el año 1712.

Por herencia la capilla siempre había pertenecido a alguien de la nobleza hasta que por testamento de Doña María Luisa Maldonado (marquesa viuda de Torneros) pasó a pertenecer a la Iglesia de San Ildefonso a la que pertenecía jurídicamente, con sus pertenencias: cuadro de la Virgen de la Soledad o la Paloma (siglo XVII), una talla, a tamaño real del Cristo del Consuelo (siglo XVI), un NIño Jesús de los Remedios, una Virgen Dolorosa y demás enseres.

Actualmente está gestionado por la Iglesia de San Antón, sede de la ONG Mensajeros de la Paz.

Es uno de los dos humilladeros que quedan en Madrid, situándose el otro en la plaza de Ramales.

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