Los Mayores Cuentan

Blog participativo hecho por mayores para mayores

Humilladero de la calle Fuencarral. Texto de Basilides Manso

Compartir

Le damos las gracias a Basilides Manso por un nuevo e interesante capítulo del Madrid más desconocido.

El término humilladero procede de humillar, postrarse de rodillas o inclinar la cabeza en señal de sumisión y respeto. El Humilladero de Nuestra Señora de la Soledad o sencillamente Humilladero de Fuencarral es uno de los muchos que quedan en España repartidos por ciudades y pueblos.

En el arco que formaba la entrada a las caballerizas (Calle de Virgen del Arco) del duque de Villahermosa, había un cuadro de la Virgen de la Soledad, muy venerada en la vecindad por sus muchos milagros; tanta era la devoción que el marqués construyó una capillita de 43 metros cuadrados en la calle Fuencarral esquina a la calle Virgen del Arco (hoy calle Augusto Figueroa) en el año 1712.

Por herencia la capilla siempre había pertenecido a alguien de la nobleza hasta que por testamento de Doña María Luisa Maldonado (marquesa viuda de Torneros) pasó a pertenecer a la Iglesia de San Ildefonso a la que pertenecía jurídicamente, con sus pertenencias: cuadro de la Virgen de la Soledad o la Paloma (siglo XVII), una talla, a tamaño real del Cristo del Consuelo (siglo XVI), un NIño Jesús de los Remedios, una Virgen Dolorosa y demás enseres.

Actualmente está gestionado por la Iglesia de San Antón, sede de la ONG Mensajeros de la Paz.

Es uno de los dos humilladeros que quedan en Madrid, situándose el otro en la plaza de Ramales.

1

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *