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Agenda de Actividades Ambientales Habitat Madrid – Enero, febrero y marzo 2025

Agenda de Actividades Ambientales Habitat Madrid – Enero, febrero y marzo 2025

Le damos las gracias a Inés Valerio por pasarnos el Programa de Actividades Ambientales del Ayuntamiento de Madrid para la temporada de invierno 2025 repleto de propuestas a cada cual más atractiva.

El Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid ha publicado ya su programa de actividades ambientales para eeste invierno (enero, febrero y marzo de 2025).

Todas las actividades están dirigidas al público en general y son gratuitas.

Te invitamos a descargarte el programa y ver con atención todas las actividades porque seguro que encuentras alguna adecuada para ti:

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La Estatua de la Libertad madrileña.  Texto de Basilides Manso

La Estatua de la Libertad madrileña. Texto de Basilides Manso

La Estatua de la Libertad es uno de los diez iconos más importantes del mundo; con sus 125 Tm de peso, su altura de 47 m y un pedestal de 48 m en la isla de Bedloe, hoy Liberty Island, saluda al mundo libre y al oprimido que puede llegar a ella. El escultor francés Bartholdi la construyó entre los años 1875 y 1879 y fue regalada por Francia a Estados Unidos en 1886 con motivo de la celebración del centenario de la independencia. Bartholdi patentó la imagen de la estatua, lo que le proporcionó innumerables beneficios.

Pero lo importante para nosotros es que ya teníamos una Estatua de la Libertad original, realizada en 1853 por el escultor aragonés Ponciano Ponzano, mucho más modesta: dos metros de altura en mármol de Carrara, no por esto menos importante, aunque sí desconocida. Está en el Panteón de España, encargada para homenajear a tres políticos liberales: Agustín Arguelles, José Calatrava y Juan Álvarez Mendizábal.

La Libertad madrileña aguanta un cetro en la mano izquierda y en la derecha un yugo roto que pisa con el pie. Muy buena alegoría de La Libertad. Tiene un gato a sus pies, del que nadie ha encontrado su significado.

Bartholdi consiguió fama y dinero, mientras que Ponzano pobreza y abandono. La Real Academia de San Fernando tuvo que pagar el entierro, pues ni para eso tenía.

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Pasadizo del panecillo. Texto de Basilides Manso

Pasadizo del panecillo. Texto de Basilides Manso

En el barrio de La Latina, hay una calle estrecha que la forman tres edificios históricos: la Basílica de San Miguel (Nunciatura Apostólica), la Casa Palacio del Conde de Miranda y el Palacio Arzobispal.

El Palacio Arzobispal es un edificio que abarca gran parte de la calle de San Justo y de la Pasa. La tradición dice que la costumbre de dar el panecillo la instauró el Cardenal-Infante Luis Alfonso de Borbón, costumbre que da nombre a esta calle.  En el siglo XVIII, la población de Madrid se había duplicado con respecto al siglo anterior, no estando preparada para este aumento de población, lo que ocasionó una gran desigualdad social entre los vecinos, con gran cantidad de indigentes.

Para ayudar a esta población, por una ventana del Palacio Arzobispal se les daba a los indigentes un panecillo y algo de comida con la condición de que hubieran ido a misa. Como la asistencia de menesterosos era muy grande, lo mismo que el hambre, se organizaban frecuentes peleas y robos.  Ante la imposibilidad de mantener un cierto orden, el Ayuntamiento de Madrid cerró con sendas verjas las dos entradas del pasadizo, así es como en 1829, cuando después de 50 años, se acabó la costumbre de dar un panecillo por una ventana.

Las verjas continúan en la actualidad. Se ha solicitado al Ayuntamiento que abriera o quitara las verjas. Contestación: “No tenemos las llaves”, las tiene la iglesia y ha privatizado un espacio público, haciendo un badén enfrente de las verjas. El pasadizo da a un edificio de 20 apartamentos de lujo de uso turístico.

El pasadizo debe ser libre para paso y disfrute de todos los vecinos.

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Callejón del infierno. Texto de Basilides Manso

Callejón del infierno. Texto de Basilides Manso

Debajo de la Casa de la Panadería hay una entrada a la Plaza Mayor, llamada callejón del Peso Real, porque esta institución estaba en los bajos de la Casa de la Panadería, con entrada por el callejón.

En 1672 en el segundo incendio de los tres que sufrió la Plaza Mayor, una de las partes que más sufrió fue la Casa de la Panadería, lo que ocasionó que las llamas salieran a la Calle Mayor con tanta virulencia que los vecinos lo equiparaban al infierno, y de ahí el nombre de este callejón. Infernal debía de ser, pues se da la circunstancia de que dos sacerdotes que vivían en él, uno, Martín Merino Gómez * (el Cura Merino), un activista liberal que atentó contra la reina Isabel II; le dio un navajazo, pero las varillas del corsé le salvaron la vida. Era el dos de febrero de 1852. Al día siguiente se celebró el juicio contra él, fue condenado a garrote vil y ejecutado el siete de febrero.

El otro se llamaba Cayetano Galeote y el Domingo de Ramos de 1886 mató al primer Obispo que tuvo Madrid de un disparo a la puerta de la Colegiata de San Isidro. ¿Casualidad? ¿O andaba el demonio por su territorio?

En el año 1854, para recordar la victoria de las Milicias Populares frente a la Guardia Real que quería establecer el Absolutismo, se le dio el nombre de Arco de Triunfo.  Ahora tiene un estado de abandono considerable, ocupado por indigentes y muy oscuro, parece la hermana pobre de las entradas a la Plaza Mayor.

(*) No confundir con Jerónimo Merino Cob (1769-1844), también apodado «el cura Merino», sacerdote y líder guerrillero durante la Guerra de la Independencia.

En el siglo XIX, Francisco Gregorio de Salas, prestigioso clérigo de la Villa y Corte dejó dicho aquello de “En qué punto se hallarán, las costumbres de este pueblo que han tenido que ensanchar el callejón del Infierno”.

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Los nombres de la Gran Vía. Texto de Basilides Manso

Los nombres de la Gran Vía. Texto de Basilides Manso

Las obras de construcción de la Gran Vía comenzaron el 4 de abril de 1910 y terminaron en 1929.  Se derribaron 300 casas, se construyeron 33 manzanas y afectaron a 48 calles, con una longitud de 1.306 m.  Los edificios más relevantes de la avenida (Metrópolis, Telefónica, Capitol, Palacio de la Prensa…) no se terminarían hasta 1952.

Desde Alcalá a Montera se llamó Conde de Peñalver, tres veces alcalde; desde Montera a Callao, Pi y Margall, presidente de la Primera República; y desde Callao a Plaza de España, Eduardo Dato, Presidente del Gobierno.

En 1936, terminados los dos primeros tramos, pasó a llamarse Avenida de la CNT; más tarde, el 4 de junio de 1937, Avenida de Rusia; más tarde, el nombre fue cambiado por el de Unión Soviética. El tercer tramo se llamó durante toda la guerra Avenida de México.

El 24 de abril de 1939, los tres tramos se llamaron Avenida de José Antonio, aunque el pueblo empezó poco a poco a llamarla Gran Vía, y así quedó entre el pueblo.

Extraoficialmente, en la guerra se la conocía como Avenida de los Obuses o Avenida del Quince y Medio, en alusión esta última al calibre de los obuses que en ella caían.

Mejor era el nombre de “Broadway madrileño“ en alusión a la acumulación de espectáculos en el tercer tramo.

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Panteón de España. Texto de Basilides Manso

Panteón de España. Texto de Basilides Manso

El primer proyecto para crear un Panteón de Hombres Ilustres se votó en las Cortes Generales en 1837 para instalarlo en la Iglesia de San Francisco el Grande. Para determinar los méritos de los personajes, se encomendó a la Academia de la Historia que evaluara quién debía estar o no en el Panteón. La lista era muy grande y no todas las tumbas encontradas; la cuestión se enfrió y todo quedó en nada. Los cuerpos encontrados fueron devueltos a sus sepulturas.

Más tarde la Reina María Cristina, viuda de Alfonso XII, decide seguir el proyecto, pero el lugar elegido es la basílica de Atocha, muy deteriorada en la Guerra de la Independencia; pero en 1834 pasó a ser cuartel para inválidos, lo que ocasionó que se enterraran allí los generales Palafox, Serrano y Prim así como el político Ríos Rosas. Dado el estado ruinoso, se ordena la demolición y construcción de un nuevo Panteón, que por motivos económicos no se lleva a efecto.

Los dominicos se encargan de la construcción de un nuevo templo y convento, pero otra vez se vio muy deteriorado, tras sufrir innumerables daños en la Guerra Civil. En 1951 se empiezan las nuevas obras y al claustro, cuadrangular con galería de arcadas, se llevaron los restos de Martínez de la Rosa, Mendizábal, Olozaga y Eduardo Dato, con magníficos monumentos diseñados por Mariano Benlliure, Melida, Querol y otros grandes artistas.

En los años ochenta se llevaron a cabo obras de reparación, debido al abandono que había sufrido en los últimos años, obras que duraron más de veinte años.

El Panteón de Hombres Ilustres actualmente se denomina Panteón de España. Está abierto al público y la entrada es gratuita.

Dirección: Calle de Julián Gayarre, 3, 28014 Madrid.

Metro Atocha, Estación del Arte y Menéndez Pelayo. Autobús 14.

Abierto de martes a sábado – 10:00 – 14:00 y 16:00 – 18:30.

Domingos y festivos – 10:00 – 15:00. Cerrado el 1 y el 6 de enero.

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