El primer proyecto para crear un Panteón de Hombres Ilustres se votó en las Cortes Generales en 1837 para instalarlo en la Iglesia de San Francisco el Grande. Para determinar los méritos de los personajes, se encomendó a la Academia de la Historia que evaluara quién debía estar o no en el Panteón. La lista era muy grande y no todas las tumbas encontradas; la cuestión se enfrió y todo quedó en nada. Los cuerpos encontrados fueron devueltos a sus sepulturas.
Más tarde la Reina María Cristina, viuda de Alfonso XII, decide seguir el proyecto, pero el lugar elegido es la basílica de Atocha, muy deteriorada en la Guerra de la Independencia; pero en 1834 pasó a ser cuartel para inválidos, lo que ocasionó que se enterraran allí los generales Palafox, Serrano y Prim así como el político Ríos Rosas. Dado el estado ruinoso, se ordena la demolición y construcción de un nuevo Panteón, que por motivos económicos no se lleva a efecto.
Los dominicos se encargan de la construcción de un nuevo templo y convento, pero otra vez se vio muy deteriorado, tras sufrir innumerables daños en la Guerra Civil. En 1951 se empiezan las nuevas obras y al claustro, cuadrangular con galería de arcadas, se llevaron los restos de Martínez de la Rosa, Mendizábal, Olozaga y Eduardo Dato, con magníficos monumentos diseñados por Mariano Benlliure, Melida, Querol y otros grandes artistas.
En los años ochenta se llevaron a cabo obras de reparación, debido al abandono que había sufrido en los últimos años, obras que duraron más de veinte años.
El Panteón de Hombres Ilustres actualmente se denomina Panteón de España. Está abierto al público y la entrada es gratuita.
Dirección: Calle de Julián Gayarre, 3, 28014 Madrid.
Metro Atocha, Estación del Arte y Menéndez Pelayo. Autobús 14.
Abierto de martes a sábado – 10:00 – 14:00 y 16:00 – 18:30.
Domingos y festivos – 10:00 – 15:00. Cerrado el 1 y el 6 de enero.