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Pasadizo del panecillo. Texto de Basilides Manso

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En el barrio de La Latina, hay una calle estrecha que la forman tres edificios históricos: la Basílica de San Miguel (Nunciatura Apostólica), la Casa Palacio del Conde de Miranda y el Palacio Arzobispal.

El Palacio Arzobispal es un edificio que abarca gran parte de la calle de San Justo y de la Pasa. La tradición dice que la costumbre de dar el panecillo la instauró el Cardenal-Infante Luis Alfonso de Borbón, costumbre que da nombre a esta calle.  En el siglo XVIII, la población de Madrid se había duplicado con respecto al siglo anterior, no estando preparada para este aumento de población, lo que ocasionó una gran desigualdad social entre los vecinos, con gran cantidad de indigentes.

Para ayudar a esta población, por una ventana del Palacio Arzobispal se les daba a los indigentes un panecillo y algo de comida con la condición de que hubieran ido a misa. Como la asistencia de menesterosos era muy grande, lo mismo que el hambre, se organizaban frecuentes peleas y robos.  Ante la imposibilidad de mantener un cierto orden, el Ayuntamiento de Madrid cerró con sendas verjas las dos entradas del pasadizo, así es como en 1829, cuando después de 50 años, se acabó la costumbre de dar un panecillo por una ventana.

Las verjas continúan en la actualidad. Se ha solicitado al Ayuntamiento que abriera o quitara las verjas. Contestación: “No tenemos las llaves”, las tiene la iglesia y ha privatizado un espacio público, haciendo un badén enfrente de las verjas. El pasadizo da a un edificio de 20 apartamentos de lujo de uso turístico.

El pasadizo debe ser libre para paso y disfrute de todos los vecinos.

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