Los Mayores Cuentan

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Telefonistas. Artículo de Basilides Manso

Telefonistas. Artículo de Basilides Manso

Antes para llamar por teléfono tenías que conectar con la central y pedir a la telefonista que te pusiera con el número deseado de tu ciudad, el resto de España o del mundo, esperando la demora correspondiente, o sea, que las líneas estuvieran libres. Este trabajo era reservado a mujeres, porque al parecer el timbre femenino era más comprensible en un momento en el que las comunicaciones telefónicas no eran excesivamente buenas. Además cobraban menos que los hombres.

Aunque las telefonista comenzaron a trabajar a finales del siglo XIX, antes de la creación de Telefónica, fue en 1903 cuando aparecen por primera vez las “señoritas telefonistas” en el Reglamento del Servicio Telefónico, que determinaba sus condiciones laborales. Su trabajo era muy exigente, los tiempos de atención al cliente, al que trataban con amabilidad y educación, era supervisado por jefas y vigilantas. Tenían salas de descanso con libros y revistas y les proporcionaban café gratis.

Cuando se fundó Telefónica en 1924, las centrales eran manuales y las telefonistas conectaban físicamente los cales para enlazar las llamadas. Pronto la compañía empezó a instalar centrales automáticas progresivamente por España y el trabajo de las telefonistas se centró tareas más especializadas (llamadas internacionales, a cobro revertido, información de números, etc.). La última centralita manual se cerró en 1988 en el pueblo de Polopos en la Alpujarra granadina, siendo la telefonista Magdalena Martín “la última chica del cable”.

En Madrid se conocían los turnos de las telefonistas por la cantidad de hombres que había en los aledaños de la Telefónica, esperando a que salieran.

María Moliner, vecina ilustre de Tetuán. Artículo de Carmen Cendón

María Moliner, vecina ilustre de Tetuán. Artículo de Carmen Cendón

María Juana Moliner fue una Filóloga, Bibliotecaria y Lexicógrafa nacida en Paniza (Zaragoza) en 1900 y fallecida en Madrid en 198I. Su obra más importante fue el “Diccionario de uso del español”.

Sus padres, Enrique Moliner, médico rural, y Matilde Ruiz tuvieron tres hijos, que estudiaron en la Institución Libre de Enseñanza tras mudarse la familia a Madrid. Se examinaron por libre en el Instituto Cardenal Cisneros.  María había asistido a unas clases de Américo Castro, que despertó su interés por la gramática.

Su padre se fue a Argentina y se quedo allí, abandonando a la familia. María se dedicó a dar clases particulares de latín, matemáticas e historia para a sacar adelante a su familia.

La madre y los hijos volvieron a Zaragoza, donde María estudió Filosofía y Letras (sección de Historia) en la Universidad, licenciándose en 1921. Después de hacer prácticas en la BNE y en el Archivo Nacional de Simancas, en 1922 entró por oposición en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.

Cuando trabajaba en el Archivo de la Delegación de Hacienda de Murcia, conoció a Ramón Ferrando, catedrático de Física, con quien se casó en 1925 y con quien tuvo cuatro hijos. Fue de las primeras mujeres que dieron clases en la Universidad de Murcia. Durante los siguientes años desarrolló una intensa vida profesional como docente, pedagoga y bibliotecaria. Colaboró activamente en las Misiones Pedagógicas de la República, ocupándose de la organización de las bibliotecas rurales, y redactó, en plena guerra civil, un ambicioso Proyecto de Plan de Bibliotecas del Estado.

Después de la guerra el matrimonio sufrió represalias políticas: él fue suspendido de empleo y sueldo y ella bajó 18 puestos en el escalafón del Cuerpo de Archiveros, aunque ambos recuperaron sus posiciones años después.

La familia de María se instaló en Madrid, a pesar de que su marido ejerció de catedrático en Salamanca desde 1946 hasta su jubilación en1970.  En 1946 ella pasa a la Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, que dirigió hasta su jubilación en 1970.

Su obra más importante, por la que es muy conocida y reconocida en todo el mundo, es el “Diccionario de uso del español».  Lo empezó a escribir a los 50 años en su casa, con fichas a mano y una máquina de escribir Olivetti, dedicándole un tiempo después de su trabajo. Tardó 15 años en terminarlo y en 1966 y 1967 se publicaron los dos tomos del diccionario. En 1972 había sido presentada por algunos de los intelectuales españoles para ser elegida académica de la lengua de ese año, pero no obtuvo el sillón.

Después de sufrir arterioesclerosis cerebral en sus últimos años, murió en 1981 y está enterrada en la Almudena.

En septiembre de 2025 el Ayuntamiento de Madrid descubrió una placa como homenaje a la autora en su casa de la Calle Don Quijote nº 1, en Tetuán, donde escribió su Diccionario.

Taquilleras del Metro de Madrid. Artículo de Basilides Manso

Taquilleras del Metro de Madrid. Artículo de Basilides Manso

El Metro de Madrid fue una de las primeras empresas que emplearon mujeres para trabajar: las taquilleras, encargadas de vender los billetes para viajar en el Metro.

El servicio de las taquilleras empezó el 17 de octubre de 1919. La empresa anunció su incorporación con un comunicado que pedía a los madrileños que trataran “con su proverbial cortesía al personal femenino de la empresa“.

Las taquilleras tenían que ser solteras, y si alguna se casaba tenía que dejar el trabajo. Como las noches podían ser peligrosas para ellas, sus turnos terminaban a las 22 h, siendo remplazadas a esa hora por el personal masculino de la empresa.

Poco a poco fueron forzando sus mejoras laborales, y en 1930 una taquillera puso una reclamación por ser despedida al casarse.  No la readmitieron pero recibió una indemnización. Desde entonces se las obligaba a una excedencia forzosa cuando se casaban, pero recibían una indemnización de 250 ptas. si llevaban de 1 a 5 años trabajando, y de 500 ptas. si llevaban más.

Después de la guerra Metro de Madrid llevó a cabo un plan para contratar a más mujeres, estableciendo que el 80% fuesen excautivas, huérfanas o que no dependiesen de víctimas de la guerra.

La norma de que las empleadas tuvieran que ser solteras o viudas se mantuvo hasta 1984, cuando el Tribunal Supremo dio la razón a una reclamación de empleadas de Telefónica y se acabaron los despidos de las mujeres por matrimonio, lo que ocurría en todos los trabajos donde trabajaran mujeres. El Metro tuvo que admitir a una treintena de mujeres que habían sido despedidas recientemente. Menos mal que aunque despacio hemos ido mejorando.

Las taquilleras del Metro de Madrid fueron pioneras en la incorporación de la mujer al mercado laboral. Esta figura desapareció en 2017 tras 98 años de historia, dando paso al puesto de supervisor comercial.

Relevo de la Guardia en el Cuartel General del Ejército – Próximo: 28 de noviembre

Relevo de la Guardia en el Cuartel General del Ejército – Próximo: 28 de noviembre

El histórico Palacio de Buenavista, construido en el siglo XVIII por el Duque de Alba, aloja en la actualidad el Cuartel General del Ejército, que ofrece el último viernes de mes el Relevo de la Guardia en la fachada de la calle Alcalá (esquina Cibeles).

El próximo relevo será el 28 de noviembre: a las 12:00 (Uniformidad de 1908).

La asistencia es gratuita.

Aquí tienes toda la informacion, que recomendamos consultar por si hay cancelacioes o cambios de última hora::

https://ejercito.defensa.gob.es/palacio_buenavista/relevo-guardia-palacio-de-buenavista.html

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Templo de Debod. Artículo de Carmen Cendón

Templo de Debod. Artículo de Carmen Cendón

Es un templo egipcio en Madrid, situado en la zona la montaña del Príncipe Pío donde estuvo el Cuartel de la Montaña. En 1960 el gobierno egipcio inició la construcción de la Presa de Asuán en la baja Nubia, y algunos templos quedarían cubiertos por las aguas. El gobierno hizo una petición a la Unesco para conseguir ayuda y varios países acudieron a la petición, entre ellos España.

El gobierno egipcio donó 5 templos y España obtuvo el de Debod, construido hace más de 2.200 años en honor a los dioses Amón e Isis. El templo fue desmontado piedra a piedra y transportado a Madrid, donde fue reconstruido igual, piedra a piedra, y situado como estaba en el origen, de Este a Oeste. Abierto en 1972, lleva 50 años con nosotros. Desde esta zona de Rosales y desde el alto donde está situado el templo se pueden ver unas preciosas puestas de sol.

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