Los Mayores Cuentan

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La casa de Lope de Vega y el capitán Alatriste. Texto de Basilides Manso

La casa de Lope de Vega y el capitán Alatriste. Texto de Basilides Manso

Basilides Manso nos trae interesantísimos detalles de la inagotable biografía del “Fénix de los ingenios”.

La casa de Lope de Vega, en calle Cervantes, nº 11, empieza con una muestra de lo que había dentro, en el dintel ponía «Parva propia, magna / Magna aliena, parva» cuya traducción sería: lo propio es mucho aun siendo poco / y lo ajeno es pequeño por grande que sea. Según Calderón de la Barca «lo pequeño propio es grande y lo grande ajeno es pequeño”, toda una declaración de amor por la propiedad privada.

Aquí vivió con su segunda esposa Juana de Guardo, hija de un rico mayorista de carne y pescado. Al parecer con 9.000 reales de la dote compró la casa, donde vivió los 25 últimos años de su vida con algunos de sus 14 hijos (Marcela, Lope Félix, Antonia Clara…) y con su último amor Marta de Nevares.

En esta casa escribió La dama boba, El caballero de Olmedo, Fuenteovejuna, El perro del hortelano, El mejor alcalde, el Rey y la Dorotea, que tal vez sea su mejor novela.

Era el escritor mejor pagado de la corte, recibiendo de 500 a 800 reales por comedia. Debió de escribir unas 500 obras aunque la leyenda le atribuye mas de 1.000. Miguel de Cervantes le llamó “monstruo de la naturaleza».

En esta casa se hospedó el celebre Alonso de Contreras, famoso capitán que inspiró Alatriste (héroe novelístico de Arturo Pérez-Reverte), al que Lope dedicó la comedia Rey sin Reino.  El hospedaje se debe a una invitación personal de Lope y no a la ley de Regalía de Aposento instituida por Felipe II y que duró hasta Isabel II, porque Lope estaba exento de ella por el pago de 4.000 reales de impuestos.

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Marqués Viudo de Pontejos ¿el mejor alcalde de Madrid?

Marqués Viudo de Pontejos ¿el mejor alcalde de Madrid?

Basilides Manso nos habla de uno de los mejores alcaldes de Madrid, quien sentó las bases para el desarrollo de una ciudad moderna, ordenada y limpia.

Joaquín Vizcaíno nació en el año 1790, por circunstancias familiares en La Coruña, pero su familia era de Vicálvaro.  Se casó en 1717 con Mariana de Pontejos y Sandoval, Marquesa de Pontejos, que era 18 años mayor que él. Estuvo 10 años exiliado en Paris y Londres por sus ideas, aunque no perteneció nunca a ningún partido político.

De regreso a España es nombrado Corregidor de Madrid (alcalde), cargo que desempeñó entre 1834 1836, siendo depuesto por los partidos para jugarse el puesto de Corregidor de Madrid en las siguientes elecciones.

En solo dos años y aplicando lo que había visto en el exilio y ayudado por su amigo Mesonero Romanos realizó importantes reformas que han perdurado hasta nuestros días: puso el centro de Madrid en la Puerta del Sol y organizó la ciudad como la conocemos hoy día: las calles empezaban por la parte mas cercana a Sol o a la vía mas importante que la uniera, estableciendo los números pares a la derecha e impares a la izquierda.  Las plazas tenían orden correlativo.  También hizo un plano de la ciudad y le dió nombre a las calles. Todo esto acabó con el antiguo sistema de manzanas, que todavía se ve en los letreros de las manzanas en el viejo Madrid.

Empedró muchas calles que eran intransitables, dotándolas de aceras que no existían. Creó un nuevo alumbrado público, mejoró el abastecimiento de agua, organizó la limpieza de las calles y plantó numerosos árboles en paseos y jardines, entre otras muchas mejoras. Creó la Caja de Ahorros de Madrid y fue cofundador del Ateneo y el Casino de Madrid.

En España, como de costumbre, no se le reconocieron sus méritos, pero un periódico inglés publicó: “En España solo tres personas cumplen con su deber: el caudillo Cabrera, el torero Montes y el Corregidor Pontejos”.  Murió el 20 de noviembre de 1840 a los 50 años.

Colegio Imperial de Madrid

Colegio Imperial de Madrid

Le damos las gracias a Basilides Manso por traernos esta historia tan interesante y tan desconocida de la historia de nuestra ciudad. 

Entre la calle Toledo y la de los Estudios había varias instituciones dedicadas a la enseñanza, entre ellas un colegio fundado por los jesuitas en 1558 que constituye el germen del Colegio Imperial.

La Emperatriz María de Austria, hija de Carlos V y esposa de Maximiliano II de Austria, es reconocida como patrona y fundadora del Colegio Imperial.  Tras quedarse viuda, en 1582 se retiró con su hija Margarita al Convento de las Descalzas, fundado por su hermana Juana de Austria.  Allí vivió hasta su muerte en 1603, dejando al colegio de los jesuitas como herencia prácticamente todos sus bienes. Era una considerable cantidad de dinero, con la que se promovió la construcción de un nuevo colegio, refundado con el nombre de Colegio Imperial y gestionado por los jesuitas hasta su expulsión en 1767.

El Colegio Imperial ofrecía estudios de gramática, retórica y teología, pero no podía otorgar títulos superiores por la oposición de las Universidades de Salamanca y Alcalá de Henares. Poseía la biblioteca de Madrid más importante hasta el siglo XVIII, calculándose que pudo llegar a tener entre 30.000 y 35.000 libros. Entre sus ilustres alumnos se encuentran Lope de Vega, Calderón de la Barca y Francisco Quevedo.

Tras la expulsión de la Compañía de Jesús, Carlos III refunda el Colegio como los Reales Estudios de San Isidro, y en 1845 éstos se transforman en el Instituto de Segunda Enseñanza “San Isidro”, que es el centro educativo más antiguo de Madrid y que posee un magnífico claustro barroco. Por sus aulas han pasado cuatro premios Nobel (José Echegaray, Jacinto Benavente, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela), Pío Baroja, Pedro Salinas, los hermanos Machado, Juan de la Cierva, Eduardo Dato, Miguel Mihura, Gregorio Marañón, María Zambrano y el rey Juan Carlos I de España, y otros muchos como Luis Candelas, expulsado por abofetear a un profesor.

Junto al Colegio Imperial había una pequeña Iglesia dedicada a San Pedro y San Pablo, que fue sustituida por la actual Colegiata de San Isidro (C/ Toledo, 39). Una vez terminado el templo se trajeron a ellos los cuerpos de San Isidro y su esposa Santa María de la Cabeza.

La cárcel del Saladero, una «cloaca inmunda» en el Madrid del s. XIX

La cárcel del Saladero, una «cloaca inmunda» en el Madrid del s. XIX

Basillides Manso nos trae esta interesante y desconocida historia de nuestra ciudad.

Fue durante un tiempo Cárcel de Villa, de 1831 hasta 1884, cuando se crea la cárcel Modelo en la plaza de la Moncloa, hoy Estado Mayor del Ejército del Aire. Estaba situada en un edificio de la plaza de Santa Bárbara, construido en tiempos de Carlos III por el arquitecto Ventura Rodríguez y destinado a salar tocino, de ahí el nombre de Saladero.

La Cárcel de Corte anterior a ésta era el palacio de Santa Cruz, hoy sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, pero una epidemia de tifus obligó a las autoridades a llevar a los presos al Saladero, con lo que se convirtió en una cárcel, para los autores de la época, una cloaca inmunda.

En 1840 pasa a dominios del Concejo y se hacen obras con las que consiguen alguna mejoría.  En 1848 el Regidor Comisario Ramón Aldecoa y su sucesor Anastasio Márquez llevaron a cabo importantes obras de mejora en el interior.

Había dos patios, el de los mayores y el de los pequeños o de los Micos, ambos con pozos de castigo. Los menores no tenían ninguna educación u ocupación, con lo que cuando salían de la cárcel seguían delinquiendo.

Por esta cárcel pasaron personajes famosos como «el cura Merino», condenado por apuñalar a la reina Isabel II y finalmente ejecutado, el torero Frascuelo y los políticos Nicolás Salmerón y Salustiano Olózaga al que ayudó a escapar el famoso bandolero Luis Candelas, quien también cumplió condena en esta prisión antes de ser ejecutado.

Tras cerrarse como cárcel, el edificio se derriba en 1887 y en 1920 en el solar se edifica el palacio de los Condes de Guevara.  Hoy en día allí se encuentra la sede de OpenBank, el banco digital del Santander.