Los Mayores Cuentan

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¡Joder, qué puerta! Texto de Basilides Manso

¡Joder, qué puerta! Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por compartir esta curiosidad de Madrid tan divertida.

El edificio de Madrid conocido como el de ¡Joder qué puerta! fue diseñado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi en 1918 para el Banco Español Río de la Plata, hoy Instituto Cervantes. La puerta de entrada recibió este apodo por las imponentes 4 cariátides que hacían de columnas.  Por ello el edificio era también conocido como el “edificio de las Cariátides.”

Templete de la estación de Metro de Gran Vía. Texto de Basilides Manso

Templete de la estación de Metro de Gran Vía. Texto de Basilides Manso

Muchas gracias a Basilides Manso por contarnos esta historia tan singular del paisaje urbano de nuestra ciudad.

En 1919, con la construcción de la primera línea del Metro de Madrid (Línea 1), en la estación originariamente llamada Red de San Luis, hoy Gran Vía, se instaló un ascensor con un templete de granito y una marquesina de hierro y cristal, obra del arquitecto gallego Antonio Palacios (1874-1945), autor del actual Ayuntamiento de Madrid, entre otros edificios.  El acceso a la estación consistía en pozo vertical de 20 metros con un ascensor rodeado por una escalera de caracol. Entró en servicio en 1920 y se podía usar con un coste adicional del billete de 5 céntimos.

Estuvo operativo hasta 1970, cuando la compañía del Metro de Madrid lo desmanteló casi de la noche a la mañana, cono motivo de la construcción de la Línea 5, siendo cedido al Ayuntamiento de Porriño (Pontevedra), de donde el arquitecto Antonio Palacios era oriundo. Actualmente el templete se puede ver en un parque de la localidad, aunque sin su característica marquesina.

Por iniciativa de la Comunidad de Madrid, en 2018 surge el proyecto de construir una réplica del templete en la estación de Gran Vía.  Después de sucesivos retrasos, el nuevo templete fue construido según el diseño original y con granito de Porriño, siendo inaugurado en Julio de 2021.

Descripción del templete
    • Anchura: 9 m
    • Largo: 6 m
    • Altura 10 m
    • Peso: 180.000 kg

Palacios diseña dos fachadas:

    • La que daba a la calle Montera, con una imagen de dos grandes bloques de granito almohadillado que rema un arco coronado con un escudo y un enorme frontispicio con la palabra metro custodiada por dos leones, de 2.000 Kg cada uno.
    • La fachada que daba a la Red de San Luis (hoy Gran Via), coronada por una gran marquesina de hierro soldado y cristal.

Posteriormente se daría entrada y salida por ambas fachadas.

Hubo otro templete diseñado para Sol que no autorizó el Ayuntamiento. El de la Red de San Luis se salvó porque el arquitecto Joaquín Otamendi diseñó y construyó un segundo ascensor.

La linda tapada. Texto de Basilides Manso

La linda tapada. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por contarnos un episodio tan interesante de la historia de Madrid.

El 15 de enero de 1937, un Junker-52 pilotado por el oficial nazi Rudolf Von Moreau -que posteriormente participaría en el ataque a Guernica- llevando como copiloto al español Joaquín García Morato, bombardearon la estación del Norte (actual Príncipe Pío), el Ministerio de la Guerra (ubicado en el Palacio Buenavista) y la plaza de Cibeles.

Este bombardeo causó heridas a la Diosa, dañó una mano y la nariz y se llevó el morro de uno de los leones. Ante el peligro, el Gobierno decidió protegerla. Hicieron un armazón de madera y ladrillo, lo llenaron de arena y luego con sacos terreros. Por esto el «gracejo madrileño» la llamó «la linda tapada», replicando el título de una zarzuela estrenada en Madrid en 1924.

También protegieron a Neptuno, donde antes, recordando el hambre que se pasaba en esos días, alguien puso un cartel en la estatua que decía: «o me dais de comer o me quitáis el tenedor».

Se protegieron todas la estatuas y monumentos desde la plaza de Castelar a Atocha, que pasó a llamarse «El ocaso de los dioses». No se pudo proteger el monumento a los Héroes de Cuba y Filipinas en el Parque del Oeste ya que, por caer en tierra de nadie, fue destruido al principio de la contienda.

La corrala. Texto de Basilides Manso

La corrala. Texto de Basilides Manso

Le damos las gracias a Basilides Manso por ilustrarnos sobre las corralas, unas viviendas tan castizas de Madrid pero tan poco conocidas.

La corrala es un tipo de vivienda popular característica del viejo Madrid de los siglos XVII, XVIII y XIX. Son edificios con un patio central o corral rodeado por dos o tres pisos de galerías o corredores con barandillas de madera, y donde se ubican las viviendas, cada una con la puerta de acceso y una ventana dando al corredor.

Curiosamente, los corrales de comedia del Siglo de Oro, donde se representaban obras de teatro, también tenían esta misma estructura en torno a un corral central.

Las corralas adquirieron su mayor auge en el siglo XIX, cuando muchas familias campesinas venían a la capital buscando trabajo atraídas por las oportunidades de los comienzos de revolución industrial.  Esta explosión demográfica fue aprovechada por muchos propietarios de edificios que construyeron sobre sus solares corralas de tres y cuatro pisos con viviendas muy humildes, pero con alquileres muy rentables.

Las corralas están construidas con pilares y vigas de madera. Las viviendas no superan los 30 metros cuadrados y aunque parezca sorprendente, tienen cuatro estancias: dos dormitorios, cocina y distribuidor que hace de comedor. El problema es que carecen de retrete, que está al final del pasillo de cada piso y es comunitario.

En la actualidad en Madrid hay cuatrocientas corralas y están protegidas. El Ayuntamiento las está rehabilitando poco a poco exterior e interiormente, dotándolas de los servicios esenciales que carecen.

En la corrala de la calle Hospital esquina a Argumosa hay un ascensor exterior acristalado que se ve desde la calle. Entre todas ellas destaca «la Corrala de Mesón de Paredes” ya que al tirar el edificio que había delante se ven los corredores desde la calle.

Son muy castizas gracias a obras como La verbena de la Paloma o Fortunata y Jacinta, donde Pérez Galdós describe con precisión una corrala madrileña y la vida de sus habitantes.

Actualmente se pueden visitar algunas de estas corralas en los barrios de Lavapiés, La Latina y Embajadores.

Accidente aéreo. Texto de Basilides Manso

Accidente aéreo. Texto de Basilides Manso

Gracias a Basilides Manso por darnos a conocer esta escultura tan singular y sorprendente que a pesar de su céntrica ubicación escapa a las miradas paseantes y viandantes.

La escultura “Accidente aéreo” está colocada en una azotea de la calle Milaneses numero 3 (casi esquina con la calle Mayor), es obra de Miguel Ángel Ruiz Beato, está realizada en bronce con patina de cobre y pesa 300kg.  Fue instalada en 2005 a petición de los dueños de la finca, amigos del escultor.

Según el escultor, la figura representa “un hombre alado que sale a dar una vuelta hace miles de años y al volver no se percata de que en el prado donde aterriza siempre ha crecido toda una ciudad y se estrella”.