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Templete de la estación de Metro de Gran Vía. Texto de Basilides Manso

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Muchas gracias a Basilides Manso por contarnos esta historia tan singular del paisaje urbano de nuestra ciudad.

En 1919, con la construcción de la primera línea del Metro de Madrid (Línea 1), en la estación originariamente llamada Red de San Luis, hoy Gran Vía, se instaló un ascensor con un templete de granito y una marquesina de hierro y cristal, obra del arquitecto gallego Antonio Palacios (1874-1945), autor del actual Ayuntamiento de Madrid, entre otros edificios.  El acceso a la estación consistía en pozo vertical de 20 metros con un ascensor rodeado por una escalera de caracol. Entró en servicio en 1920 y se podía usar con un coste adicional del billete de 5 céntimos.

Estuvo operativo hasta 1970, cuando la compañía del Metro de Madrid lo desmanteló casi de la noche a la mañana, cono motivo de la construcción de la Línea 5, siendo cedido al Ayuntamiento de Porriño (Pontevedra), de donde el arquitecto Antonio Palacios era oriundo. Actualmente el templete se puede ver en un parque de la localidad, aunque sin su característica marquesina.

Por iniciativa de la Comunidad de Madrid, en 2018 surge el proyecto de construir una réplica del templete en la estación de Gran Vía.  Después de sucesivos retrasos, el nuevo templete fue construido según el diseño original y con granito de Porriño, siendo inaugurado en Julio de 2021.

Descripción del templete
    • Anchura: 9 m
    • Largo: 6 m
    • Altura 10 m
    • Peso: 180.000 kg

Palacios diseña dos fachadas:

    • La que daba a la calle Montera, con una imagen de dos grandes bloques de granito almohadillado que rema un arco coronado con un escudo y un enorme frontispicio con la palabra metro custodiada por dos leones, de 2.000 Kg cada uno.
    • La fachada que daba a la Red de San Luis (hoy Gran Via), coronada por una gran marquesina de hierro soldado y cristal.

Posteriormente se daría entrada y salida por ambas fachadas.

Hubo otro templete diseñado para Sol que no autorizó el Ayuntamiento. El de la Red de San Luis se salvó porque el arquitecto Joaquín Otamendi diseñó y construyó un segundo ascensor.

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