Calle Válgame Dios. Texto de Basilides Manso

Según cuenta la leyenda, en el convento de San Francisco (donde hoy se encuentra la Basílica de San Francisco el Grande) se presentaron dos hombres, pidiendo un fraile para asistir a una persona moribunda. Al portero no le gustó nada la pinta de los solicitantes de ayuda y pidió a un lego, muy fuerte, que acompañara al fraile. El lego, por si acaso, cogió una espada que camufló entre los hábitos y emprendieron camino.
Los hombres llevaron al fraile y al lego por sitios poco frecuentados, dando rodeos que no se correspondían con las prisas para asistir a un moribundo. Llegados a un lugar, les estaban esperando otros facinerosos embozados con los que el lego se enfrascó en una pelea, mientras algunos de ellos se llevaron al fraile después de vendarle los ojos. El lego, cuando se desembarazó de los facinerosos, corrió en ayuda del fraile. Este había sido llevado a un profundo barranco, donde le esperaban una mujer con un niño en brazos, fruto del amor con un hombre que estaba a su lado. Obligaron al fraile, que seguía con la venda en los ojos, a confesar a la mujer y a bautizar al niño, pues iban a matar a ambos; cuando los secuestradores se disponían a matar a la mujer, esta gritó “¡Válgame Dios!”. El lego llegó tan a tiempo que desvió el golpe mortal sobre la mujer, hiriendo al esbirro de una estocada, poniendo en fuga al otro y estrangulando al padre de la criatura, antes de salir huyendo con la mujer y el niño.
Al parecer, la mujer era amante de los dos hombres y tuvo un bebé con un tercer hombre. Los dos amantes, sintiéndose agraviados, planificaron la muerte de la mujer y el niño y, respetando sus propias convicciones religiosas, quisieron que ella realizara su última confesión y el niño fuera bautizado.
Fraile, lego y niño regresaron al convento, pues la madre al verse libre huyó del lugar. Al día siguiente, la madre se presentó en el convento a recoger a su hijo y cuadrilleros de la Santa Hermandad, recorriendo los caminos encontraron a los heridos y al difunto padre, hicieron las averiguaciones pertinentes y descubrieron la historia, acordando llamar al lugar Barranco de Válgame Dios.
Con la creación del barrio de Barquillo se llamó a la Calle sobre el Barranco Válgame Dios. También se llamó de San Francisco y de Santa Bárbara la Vieja.
La calle Válgame Dios está en el madrileño barrio de Chueca, entre las calles Augusto Figueroa y Gravina.





