Los Mayores Cuentan

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La fuente del río Lozoya. Artículo de Basilides Manso

La fuente del río Lozoya. Artículo de Basilides Manso

Es la primera fuente pública ornamental de Madrid y fue construida para conmemorar la traída de aguas del río Lozoya. Está situada sobre la pared del primer depósito del Canal de Isabel II, accesible por la calle de Bravo Murillo, 49.

Fue diseñada por el ingeniero Juan de Ribera Piferrer, el mismo que dirigió las obras del Canal de Isabel II. Está concebida como un arco de triunfo clásico, realizado en piedra de granito con entrepaños de ladrillo. En la hornacina central figura una personificación del río Lozoya, tallada por el escultor madrileño Sabino de Medina Peñas, escultor de cámara de la reina. La hornacina de la izquierda tiene una estatua que representa a la Agricultura, y a la derecha está representada la Industria.

El Canal de Isabel II, que suministra agua a Madrid y alrededores procedente del río Lozoya, fue proyectado por los ingenieros Juan Rufo y Juan de Ribera, por encargo del ministro de Instrucción y Obras Públicas, Juan Bravo Murillo. Las obras, presupuestadas en 80 millones de reales, se empezaron en 1851 y se terminaron en 1858, inaugurándose el 14 de junio con presencia de la Reina.

En 1947 se plantaron plantas acuáticas en el vaso de la fuente, pero por falta de cuidado estas plantas llegaron a tapar casi por completo la fuente, y durante años estuvo sin acceso, rodeada por un vallado. Tras obras de remodelación y retirada del vallado, la fuente, que algunos madrileños llaman “La fontana di Trevi madrileña”, se abrió al público el 21 de julio de 2025.

Telefonistas. Artículo de Basilides Manso

Telefonistas. Artículo de Basilides Manso

Antes para llamar por teléfono tenías que conectar con la central y pedir a la telefonista que te pusiera con el número deseado de tu ciudad, el resto de España o del mundo, esperando la demora correspondiente, o sea, que las líneas estuvieran libres. Este trabajo era reservado a mujeres, porque al parecer el timbre femenino era más comprensible en un momento en el que las comunicaciones telefónicas no eran excesivamente buenas. Además cobraban menos que los hombres.

Aunque las telefonista comenzaron a trabajar a finales del siglo XIX, antes de la creación de Telefónica, fue en 1903 cuando aparecen por primera vez las “señoritas telefonistas” en el Reglamento del Servicio Telefónico, que determinaba sus condiciones laborales. Su trabajo era muy exigente, los tiempos de atención al cliente, al que trataban con amabilidad y educación, era supervisado por jefas y vigilantas. Tenían salas de descanso con libros y revistas y les proporcionaban café gratis.

Cuando se fundó Telefónica en 1924, las centrales eran manuales y las telefonistas conectaban físicamente los cales para enlazar las llamadas. Pronto la compañía empezó a instalar centrales automáticas progresivamente por España y el trabajo de las telefonistas se centró tareas más especializadas (llamadas internacionales, a cobro revertido, información de números, etc.). La última centralita manual se cerró en 1988 en el pueblo de Polopos en la Alpujarra granadina, siendo la telefonista Magdalena Martín “la última chica del cable”.

En Madrid se conocían los turnos de las telefonistas por la cantidad de hombres que había en los aledaños de la Telefónica, esperando a que salieran.

Taquilleras del Metro de Madrid. Artículo de Basilides Manso

Taquilleras del Metro de Madrid. Artículo de Basilides Manso

El Metro de Madrid fue una de las primeras empresas que emplearon mujeres para trabajar: las taquilleras, encargadas de vender los billetes para viajar en el Metro.

El servicio de las taquilleras empezó el 17 de octubre de 1919. La empresa anunció su incorporación con un comunicado que pedía a los madrileños que trataran “con su proverbial cortesía al personal femenino de la empresa“.

Las taquilleras tenían que ser solteras, y si alguna se casaba tenía que dejar el trabajo. Como las noches podían ser peligrosas para ellas, sus turnos terminaban a las 22 h, siendo remplazadas a esa hora por el personal masculino de la empresa.

Poco a poco fueron forzando sus mejoras laborales, y en 1930 una taquillera puso una reclamación por ser despedida al casarse.  No la readmitieron pero recibió una indemnización. Desde entonces se las obligaba a una excedencia forzosa cuando se casaban, pero recibían una indemnización de 250 ptas. si llevaban de 1 a 5 años trabajando, y de 500 ptas. si llevaban más.

Después de la guerra Metro de Madrid llevó a cabo un plan para contratar a más mujeres, estableciendo que el 80% fuesen excautivas, huérfanas o que no dependiesen de víctimas de la guerra.

La norma de que las empleadas tuvieran que ser solteras o viudas se mantuvo hasta 1984, cuando el Tribunal Supremo dio la razón a una reclamación de empleadas de Telefónica y se acabaron los despidos de las mujeres por matrimonio, lo que ocurría en todos los trabajos donde trabajaran mujeres. El Metro tuvo que admitir a una treintena de mujeres que habían sido despedidas recientemente. Menos mal que aunque despacio hemos ido mejorando.

Las taquilleras del Metro de Madrid fueron pioneras en la incorporación de la mujer al mercado laboral. Esta figura desapareció en 2017 tras 98 años de historia, dando paso al puesto de supervisor comercial.

Relevo de la Guardia en el Cuartel General del Ejército – Próximo: 28 de noviembre

Relevo de la Guardia en el Cuartel General del Ejército – Próximo: 28 de noviembre

El histórico Palacio de Buenavista, construido en el siglo XVIII por el Duque de Alba, aloja en la actualidad el Cuartel General del Ejército, que ofrece el último viernes de mes el Relevo de la Guardia en la fachada de la calle Alcalá (esquina Cibeles).

El próximo relevo será el 28 de noviembre: a las 12:00 (Uniformidad de 1908).

La asistencia es gratuita.

Aquí tienes toda la informacion, que recomendamos consultar por si hay cancelacioes o cambios de última hora::

https://ejercito.defensa.gob.es/palacio_buenavista/relevo-guardia-palacio-de-buenavista.html

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Templo de Debod. Artículo de Carmen Cendón

Templo de Debod. Artículo de Carmen Cendón

Es un templo egipcio en Madrid, situado en la zona la montaña del Príncipe Pío donde estuvo el Cuartel de la Montaña. En 1960 el gobierno egipcio inició la construcción de la Presa de Asuán en la baja Nubia, y algunos templos quedarían cubiertos por las aguas. El gobierno hizo una petición a la Unesco para conseguir ayuda y varios países acudieron a la petición, entre ellos España.

El gobierno egipcio donó 5 templos y España obtuvo el de Debod, construido hace más de 2.200 años en honor a los dioses Amón e Isis. El templo fue desmontado piedra a piedra y transportado a Madrid, donde fue reconstruido igual, piedra a piedra, y situado como estaba en el origen, de Este a Oeste. Abierto en 1972, lleva 50 años con nosotros. Desde esta zona de Rosales y desde el alto donde está situado el templo se pueden ver unas preciosas puestas de sol.

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El tesoro. Artículo de Basilides Manso

El tesoro. Artículo de Basilides Manso

En la plaza de las Cortes, delante de la estatua de Miguel de Cervantes, hay una X marcada en el suelo. Señala el lugar donde se descubrió el tesoro, durante la ejecución de unas obras en 2009: una caja de plomo de unos 40 x 20 x20 cm, puesta allí cuando se levantó el monumento en 1834.

Después de 175 años, nadie en la obra sabía nada de la caja. ¿Un tesoro? ¿Qué hacía allí aquella caja? Era una cápsula del tiempo.

Dentro de la caja de plomo había otra de cristal y desprendía un olor nauseabundo. Para evitar que se estropeara el mensaje, habían empleado todos los conocimientos que estaban al alcance de su mano, y así la protegían contra roedores o cualquier otro animal.

En la caja, una vez abierta con un soplete, encontraron información para la posteridad, como se hace ahora en las grandes obras. Había varias ediciones del Quijote, biografía de Cervantes, calendario de 1834, monedas de bronce, litografías, un ejemplar de La Gaceta de Madrid y una Guía de Madrid para forasteros, entre otros objetos.

Estos objetos, una vez estudiados, formaron parte de una exposición temporal. Ahora se encuentran en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, pero no están expuestos.