Tarde de otoño en la sierra. Poema de Soledad del Yerro





Le damos las gracias a Soledad del Yerro por sus explicaciones y versos sobre el inagotable asunto del amor, que nos incitan a dar, nosotros también, respuesta a sus preguntas. ¿Te animas a darnos tus respuestas y reflexiones en los comentarios?
Científicamente
Sobre el amor se dice que las mujeres son más enamoradizas, que el hombre es más infiel por naturaleza. Son algunas de las afirmaciones más comunes sobre el amor.
¿Pero qué hay de verdad en todo ello? ¿Es verdad lo del amor a primera vista existe y que la llama se apaga con los años?
Estudios científicos aseguran que el amor no es una emoción, sino un impulso, una necesidad fisiológica para el ser humano. Ese impulso llamado amor se inunda de feniletilamina, que es una anfetamina que segrega el cuerpo. También bajan los niveles de serotonina y se libera adrenalina, que fluye por el torrente sanguíneo haciendo que aumente el ritmo cardiaco .
La mezcla de estas sustancias hace que se creen vínculos emocionales con la otra persona y aparezcan los típicos síntomas del enamoramiento, se acelere el corazón, se impliquen los nervios y lleguen las mariposas al estómago.
Amor como sentimiento
Cuando te enamoras, lo principal es que seas correspondido, que el respeto sea mutuo y te sientas orgulloso de la persona amada porque cumple las expectativas que te hacen feliz.
¿Existe el amor a primera vista? Creo que sí, sé de varias parejas que por lo menos a uno de ellos le pasó y consiguió atraer a la persona que le había flechado, viviendo muchos años y disfrutando del amor que les llegó inesperadamente.
¿Que la llama se apaga con los años? Todo lo que no se alimenta se apaga, si no remueves la brasa y le echas combustible, seguro que se apagará.
Que una pareja tenga que solventar enfermedades, tristezas, alegrías, éxitos, fracasos, eso es normal. La vida está hecha de esos ingredientes, pero si hay amor con todo se puede.
Con el correr de los años todo va más despacio, el ímpetu de la juventud se frena, pero el amor no desaparece. Hay tantas cosas que te unen y tanto cariño almacenado, que es una gozada cogerte de la mano, mirarte a los ojos y saber que sigues teniendo a tu lado a la persona amada.
En un artículo que leí hace unas semanas en una revista, donde se explicaba el amor científicamente, se acababa diciendo que el amor es mejor dejárselo a los poetas. Eso fue lo que me animó a escribir este pequeño relato sobre el amor y atreverme a explicarlo con un sencillo poema.
Primeros amoríos
Empieza la adolescencia
se siente que algo te cambia,
pues lo mismo que en tu cuerpo
algo te aflora en el alma.
Los amigos de la infancia
que siempre te acompañaron
fueron cambiando contigo,
vistieron pantalón largo.
Eran chicos estupendos
para mí especiales dos,
uno moreno, otro rubio
sentí cariño, no amor.
Es fácil que te enamores
de alguien que ni se entere,
te harás falsas ilusiones
luego el desengaño, duele.
Conoces a un chico guapo
alto moreno educado,
que al rato de estar contigo
de ti se queda prendado.
Demuestra tanto interés
con respeto y devoción
que hace que se te acelere
el ritmo del corazón.
Amor a primera vista
sí puedo decir que existe,
lo que nos dice la ciencia
a mí me parece triste.
MELANCOLÍA
es un estado
en el que añoras,
entristecida,
días felices,
horas alegres,
buenas personas,
plantas con flores,
pequeñas cosas,
que hubo en tu vida.
¿Te has dado cuenta?
todavía existes,
¡sigues viviendo!
No hay que estar triste.
Respira el aire,
huele las flores,
mira el dibujo
que hacen las nubes,
escucha el canto
de ruiseñores.
Pequeñas cosas
llenan la vida,
que aun siendo simples
dan alegría,
leyendo un libro
puedes meterte
en otros mundos
muy diferentes,
con sus historias
distraes la mente.
Escucha música
la que te guste,
presta atención
y en el disfrute,
sentirás dentro
tal sensación
que hará que vibres
de la emoción.
Lo mismo lloras
y es de alegría,
pues ya no tienes
MELANCOLÍA.
Te busco y te encuentro dulce,
reflejando tu hermosura,
de un Dios que te dio poderes,
para conseguir fortuna
de tu potente garganta
cantando a la diosa luna,
o a las estrellas radiantes
de resplandor y poderes,
en noches de luz de luna,
cantares de primavera,
de olores de rosas rojas
que tú quitas las espinas,
con tu bien hacer cantando,
cuando cantas a la luna.