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Una bella ermita solitaria. Relato de IBARHER

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En un valle escondido entre las montañas, había una bella ermita. Era un lugar de oración para los habitantes de la región en busca de protección.

Dicha ermita era un edificio sencillo con paredes de piedra y un techo de tejas. Tenía una sola nave y un ábside semicircular donde se encontraba el altar.

Un día una joven llamada Celia llegó al valle en busca de refugio; había vivido en la ciudad y se sentía abrumada por el estrés y la ansiedad, y al ver la ermita se sintió atraída por su paz y serenidad.

Celia se quedó en el valle varios días, ya que se sentía conectada con la naturaleza y la historia del lugar.

Una tarde mientras estaba ensimismada oyó una voz que decía: 

—¿Qué buscas tú aquí, joven?

—Paz y serenidad —dijo Celia.

—La paz y la serenidad que buscas están dentro de ti, la ermita es solo un lugar que te ayuda a encontrarla —replicó la voz.

Cuando Celia salió de la ermita se preguntó si había sido un sueño o una visión, pero sin duda había encontrado algo especial en la ermita que la acompañaría para siempre.

2 Comentarios

  1. Un relato precioso, me ha encantado. ¡Muchas gracias por compartirlo!

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    • «La paz y serenidad que buscas están dentro de ti»,
      es una gran verdad. Lo demás, es solo ayuda.
      Me encanta.la escritura sencilla y entendible.

      Responder

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