
Querida amiga:
Te escribo para decirte que seguí tu consejo y en la primera comida familiar que tuve, les conté a mis hijos y nietos que en los paseos que suelo hacer varios días a la semana hasta la Plaza de Colón, había conocido a un señor de aspecto distinguido, apuesto y agradable, con el que al pasar de los días había iniciado una apacible amistad. Me admiraba su conversación amena y culta. ¡Ah! y debía de estar muy bien situado, pues venía a recogerle un chófer uniformado con un Mercedes de alta gama.
La mayor de mis nietas me preguntó:
—Abuelita, ¿y qué edad tiene?
—Más o menos la mía, el DNI no se lo he pedido, pero por el físico es muy apropiado para mi edad.
—Mamá —dijo mi hijo Daniel—, ¿nos estás gastando una broma?
—Ni mucho menos, hijo, vosotros tenéis vuestra vida, cosa que yo respeto y nunca quiero entrometerme en ella. Máxime que sois cuatro varones, y vuestras esposas también tienen que atender a los suyos. Así que quiero aprovechar los años que me quedan, para vivir sin daros problemas y sentirme acompañada.
Se lo creyeron de cabo a rabo, verles las caras hizo que tuviera que contener la risa.
Desde ese día las visitas de mis nietas son más frecuentes, las llamadas de mis nueras más constantes, en fin, que todo este cuento que les conté les ha debido de hacer pensar que, si rehago mi vida, puede que todo lo que tengo, que tú sabes que es bastante, pueda pasar a ser compartido.
Pero como las mentiras tienen las patas muy cortas, a ver cómo me las arreglo para quitarles a mis nietas la idea de ir con sus novios a conocer a mi “pretendiente imaginario”.
Espero, amiga mía, que me des alguna solución para salir de este entuerto.
Gracias por tu ayuda y comprensión.
Un abrazo.
¡Qué relato tan orinal y divertido! Me ha encantado. ¡Enhorabuena, escritora!
Real, cosas que don prácticas, para que los parientes no se crean imprescindibles y se pongan las pilas.
Sigue… Que es muy entretenido leer tus relatos
Un buen relato corto. Toca el tema de cómo afrontar las relaciones familiares entre generaciones con “chispa” e ingenio.
Jajajaja que bueno, hay que ver las artimañas que hacemos las personas de “segunda edad” para que nos tengan en cuenta,
Un relato muy divertido, sabes captar la atención del lector desde el principio. ¡Enhorabuena!