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Ojos de barro. Relato de Rocío Urraca

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Llegó al pueblo y compró un solar. Mejoró la casa medio en ruinas, perimetró el vallado y transformó el corral en un taller alfarero.

Al principio, le miraban extrañados pero tras unas semanas, empezó a entablar discretas conversaciones con los lugareños. Comentó que estaba a punto de jubilarse y que quería alejarse del bullicio probando actividades relajantes como modelar barro.

Trabajaba al aire libre a la vista de todos, y aquellos que pasaban por su linde llevando el ganado hacia los prados le saludaban con la mano y él devolvía el gesto con las manos manchadas.

Lentamente, su casa llamaba la atención porque en la entrada, sobre el vallado y los alféizares, iba colocando jarrones y tiestos en los que plantaba flores silvestres de la zona. Algunas mujeres se acercaron para solicitarle presupuesto para tener algo parecido en sus casas.

—Señoras, no puedo cobrarles porque estoy aprendiendo. Aunque me encantaría que aceptaran alguna donación de este artesano primerizo.

Hizo también este ofrecimiento al Ayuntamiento y el pueblo quedó salpicado de obras suyas como relojes de sol, jarrones colgantes en farolas e islotes de maceteros florales.

Nadie supo jamás que bajo aquel aparente altruismo, en todas y cada una de las piezas regaladas introdujo minicámaras que, interconectadas entre sí, registraron los movimientos producidos en el pueblo desde su llegada. Su verdadero oficio era el de agente del Ministerio del Interior que investigaba el expolio de obras de arte sacro robadas en iglesias. Tras largas horas de cuidadoso visionado, fueron detenidos tres traficantes locales pertenecientes a una red internacional.

El secreto profesional impidió proponer al alcalde que concediera una distinción a sus compañeros, así que regresó a Madrid para celebrar con ellos el éxito del operativo con una comida y, entre risas, él mismo les condecoró con unas medallas realizadas en barro.

3 Comentarios

  1. Interesante propuesta. Te va llevando con buen ritmo por una historia que te parece de lo más normal en estos tiempos, y, de repente, cuando estás esperando que te cuente cómo le va en su nueva vida, aparece el desenlace y ahí es cuando te preguntas cómo no se me habrá ocurrido antes.

    Una historia muy bien contada con muy pocas palabras

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  2. Has contado un caso policiaco dando la vuelta al personaje del alfarero . Muy bueno Roció. Me ha gustado mucho.

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  3. Me ha encantado este relato, que a partir de un personaje y un escenario dentro de la normalidad gira a una sorprendente historia de intriga. Asombroso como con tan pocas palabras puede contarse una historia tan sustanciosa. ¡Enhorabuena!

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