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Morir de amor. Relato de Soledad del Yerro

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Todos los martes, en la ciudad de Toledo, se instala un mercadillo en el parque de La Vega o de Tavera; este privilegiado sitio se llena de tenderetes donde se vende ropa, calzado, mercería, productos agrícolas o dulces típicos de la ciudad.

Mi prima Aurora y yo quedábamos allí todas las semanas que teníamos libres. Lo cierto es que hacíamos compras a buen precio, nos tomábamos el aperitivo y la mañana se nos pasaba de forma productiva y feliz.

Siempre recordaré que hubo un martes en el que en el mercadillo había un tenderete, donde un joven bien parecido ofrecía un licor de un rojo suave al que llamaba «Elixir de Amor». Este tenía el prodigio de que, si se lo dabas a beber a la persona amada, esta te sería fiel para siempre, queriéndote apasionadamente. Lo que más atrajo al público fue el sonido de una preciosa música que, a través de un altavoz, acompañaba el ofrecimiento de ese licor.

Aurora me dijo:

—Este charlatán engañará a más de uno; se lo ha montado muy bien grabando «Una furtiva lágrima», aria de la ópera El elixir de amor.

Yo, al llegar a casa, comprobé que tenía razón. Dentro de la funda del disco de vinilo grabado por Pavarotti, había un folleto que explicaba «Una furtiva lágrima», el aria más importante de la ópera El elixir de amor. Se estrenó en 1832, con música de Gaetano Donizetti y libreto de Felice Romani.

Narra la historia del campesino Nemorino, quien ingenuamente compra un elixir de amor a un charlatán, convencido de que, al ingerirlo, conquistaría el corazón de Adina, una rica y bella terrateniente de la que estaba perdidamente enamorado.

Un día, casualmente se cruza con ella, se miran fijamente y él ve brotar en los ojos de Adina una furtiva lágrima. «¡Me quiere, sí, me quiere! Sus suspiros se han juntado con los míos, nuestras almas se han unido para siempre». Su corazón le dio un vuelco cuando se sintió morir de amor, la muerte más bella que jamás hubiera soñado.

5 Comentarios

  1. Un orgullo, querida prima. Eres incombustible.Ti creatividad entre otras muchas cualidades, siempre a pleno rendimiento.

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  2. Sole es genial!! ¡Qué historia tan evocadora! Has trazado un puente precioso entre la cotidianeidad del mercadillo de La Vega en Toledo y la magia de la ópera de Donizetti. Es fascinante cómo un entorno tan auténtico y local puede transformarse, a través de la música, en el escenario de una obra maestra del siglo XIX.
    Ese contraste entre el escepticismo práctico de Aurora y la belleza romántica del aria de Nemorino le da un toque muy especial a tu relato. Realmente, «Una furtiva lágrima» tiene esa capacidad de detener el tiempo, ya sea en un teatro de ópera o entre puestos de frutas y ropa.

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    • Una ópera deliciosa, una ciudad mágica, Toledo y el amor… ¡Menudo bebedizo has preparado!

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  3. Qué bonito relato, lleno de recuerdos sencillos y de esa magia cotidiana que a veces encontramos sin buscarla. Mezcla con mucha gracia la nostalgia del mercadillo con el guiño cultural a la ópera, dejando un final tan delicado como emotivo.

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  4. Muy buen Sole

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