Los Mayores Cuentan

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Las trenzas. Relato de Soledad del Yerro

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Nada más nacer, según he visto en mis primeras fotografías, mi pelo era abundante. Mamá tenía entendido que se me caería, pero ocurrió todo lo contrario: cada vez era más largo y fuerte.

El que me peinara era para mí un suplicio, pues al desenredarme me hacía daño; protestaba y cuántos días terminé llorando.

—Hija, así no podemos seguir. Mañana te llevo a la peluquería y que te corten el pelo.

—No, por favor, mamá; yo quiero tener el pelo largo.

—¿No te das cuenta de que tú sufres y a mí me agobias? Parece que en lugar de peinarte te estoy maltratando. Te voy a hacer dos trenzas y así no se te enredará tanto.

Mi madre algo de razón tuvo: se enredaba menos y, según iba siendo más mayor, aguantaba más.

Mis trenzas llamaban la atención. El día de mi primera comunión el fotógrafo nos preguntó si eran postizas. Mamá le dijo:

—Son naturales; tiene mucho pelo, aunque puedo asegurarle que nos ha costado trabajo llegar a mantenerlo así.

Pasados dos años empecé el bachillerato y algo no estaba bien. Mi mejor amiga no venía al colegio. Nadie decía mucho, pero yo había escuchado lo suficiente: en su casa faltaba dinero para pagarle la matrícula.

Aquella noche no pude dormir; no dejaba de pensar en su risa, viendo su pupitre vacío. A la mañana siguiente me miré al espejo: mis trenzas caían, como siempre, sobre mis hombros… y entonces lo supe.

Caminé hacia la tienda donde compraban cabello; me latía fuertemente el corazón, pero no lo dudé.

—Quiero vender mis trenzas —dije.

El hombre me miró con sorpresa.

—¿Estás segura?

—Segurísima.

Cuando las tijeras cortaron mi primera trenza, sentí un tirón en el pecho, como si me dejara atrás algo importante, pero pensé en mi amiga… y eso me dio fuerza.

Apreté el dinero entre mis manos. No era mucho, pero era todo lo que tenía para ayudar.

6 Comentarios

  1. Expresas la solidaridad y Cariridad propias de ti

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  2. Qué bonitoooo Sole.
    Es que por una amiga se da la vida y en ese momento, eran las trenzas.
    La amistad es entrega, generosidad, solidaridad…tener una amiga es tener un tesoro.

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  3. Es un relato breve y conmovedor, que logra transmitir profundidad emocional sin necesidad de adornos, la prosa fluye con naturalidad.
    La transformación del motivo del cabello en un símbolo de entrega convierte esta historia en una reflexión sobre la verdadera belleza: la que nace del corazón.

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  4. Hay tanta ternura en tus escritos Sole, que llegan a lo más profundo del alma.
    Enhorabuena.

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  5. Este relato me ha encantado. Una historia rebosante de la ternura y la bondad que a veces nos enseñan los niños a los adultos.

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  6. Una historia que llega al corazón con pocas palabras y con el efecto siempre potente de la solidaridad en la infancia.

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