Los Mayores Cuentan

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La picaresca madrileña de las «casas a la malicia»

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Basilides Manso nos cuenta una jugosa historia de picaresca inmobiliaria en nuestra ciudad.

En 1561 Felipe II traslada la capital del Reino desde Toledo a Madrid. Esto ocasiona un gran problema de aposento para todo el personal de la corte, que tenía derecho a hospedaje gratis.

En apenas 40 años la ciudad pasó a tener de unos 10.000 habitantes a más de 100.000, y para paliar el problema de vivienda, el Concejo de Madrid proclamó la ley de “Regalía de Aposento” que obligaba a todos los vecinos a ceder una parte de su vivienda, normalmente la parte superior, para alojar a funcionarios, cortesanos, servidores y acompañantes del rey y sus familias.

Como siempre, las clases pudientes por dinero, influencias etc. consiguieron que el Concejo las sacara de las listas de aposento.

Otra parte de vecinos, los que pudieron, modificó o construyó sus casas con “malicia” (con trampa). Deformaron fachadas, cambiaron las alturas de las ventanas, hicieron tejados raros y emplearon todo tipo de picaresca para evitar que desde fuera se vieran dos plantas y así no tener huéspedes reales en casa.

Se llegaron a contar más de mil “casas a la malicia” en Madrid, y hoy en día perduran algunas en los barrios más antiguos: La Latina y la zona de Huertas (Barrio de las Letras). Una de ellas se puede observar en la imagen adjunta.

La Ley de Aposento obligó al Concejo de Madrid a construir un cuartel, el Cuartel de Conde Duque para aposento de la Guardia Real, por los líos entre los vecinos y los soldados. Así se evitaron muchos episodios de “Fuenteovejuna”.