
El auténtico nombre de la calle es Claudio Moyano, pero todo el mundo la conoce como Cuesta de Moyano. No tiene ninguna casa, conduce desde la Glorieta de Atocha a El Retiro bordeando El Jardín Botánico, donde la pared de cerramiento sirve de apoyo a las casetas de los libreros de segunda mano que empezaron a instalarse aquí en el año 1925.
Un incendio, el 15 de julio de 2004, en una subestación eléctrica de la vecina calle de Almadén obligó, por las obras, a trasladar las casetas a la verja de El Jardín Botánico. El triste suceso sirvió al Ayuntamiento para remodelar la zona, instalando casetas nuevas con luz eléctrica y peatonalizando la calle, que quedó con supervisión y guarda a cargo de Claudio Moyano, Pio Baroja y Azorín que vigilan desde sus monumentos que la Cuesta, que tanto visitaron en vida, siga en buen funcionamiento.
Es visita obligada para todos los amantes de los libros, pues los hay a montones de todas las disciplinas y lecturas, o para recibir información de los libreros que muchos, después de varias generaciones, pueden aclararnos las posibles dudas. La visita será ilustrativa, cultural y espiritualmente provechosa, con el saber y la belleza que atesora en sus libros.
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