
Os parecerá rara la noticia, pero es verdad, una bola de las que adornan el puente de Segovia sobre el Manzanares, el que sirvió de burla y chanza en su inauguración. Cosa que no tenía que haber pasado, como Lope de Vega le dijo al Corregidor: “Cómprese un río o venda el puente”, eso después de más de 200.000 ducados que costaron las obras.
La historia como pintoresca no tiene fecha, pero Pedro de Répide la cuenta en su libro Las Calles de Madrid, editado 50 años después de su muerte (1948). Estaban unos niños jugando al borde del río cuando, sin saber las causas, se desprendió una bola de la barandilla y con tan mala suerte que mató a uno de los niños.
Personada la Justicia en el lugar y examinados los hechos, la bola fue apresada y encarcelada, y pasó muchos años en el patio de la casa del verdugo de la cárcel, junto a la misma.
Muy interesante
¡Un castigo muy merecido para la bola! Qué historia tan curiosa, gracias por contárnosla.
Curioso e interesante y hace pensar que entonces no se podría decir que la ley no se cumplía