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Historia de la Literatura. Nº 2 – El misterioso Egipto. Texto de Carmen Jiménez

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Le damos las gracias a Carmen Jiménez por la interesante segunda entrega de la Revista Literaria «Circe».

A unos 1.600 km de distancia de Mesopotamia, nos encontramos con otro país, que comenzó su civilización unos 5 o 6 siglos más tarde que la civilización sumeria y se desarrolló en el Valle del Río Nilo, entre los años 3.300 a.C. y 332 a.C.

La riqueza de sus recursos naturales y su aislamiento geográfico le permitieron convertirse en una de las más poderosas civilizaciones de la historia de la humanidad. En su larga historia, Egipto mantuvo una tradición cultural que le dio unidad en los momentos de crisis política y social.

En la sociedad egipcia, la mujer ocupaba un lugar importante. La realeza se transmitía por la sangre materna y la sociedad era fundamentalmente monógama, aunque el Faraón podía tener numerosas esposas, incluidas sus hermanas e hijas.

Así como los sumerios encontraron en las tablillas de arcilla el sitio ideal para su escritura, los egipcios buscaron entre los materiales a su alcance y descubrieron el papiro.  El papiro era elaborado a partir de una planta acuática muy común en el río Nilo y en algunos lugares de la cuenca mediterránea. Poco a poco, fue sustituido por el pergamino, libro elaborado con pieles de animal, más resistente que el papiro y más duradero.

En Egipto se desarrolló una escritura distinta a la cuneiforme mesopotámica. La forma cursiva de la escritura jeroglífica egipcia, denominada hierática, apareció en los albores del Imperio Antiguo, describiendo ideas abstractas, compuesta por un abecedario de 24 signos, muy compleja de aprender.

Entre los papiros escritos más antiguos hallados están los que se encontraron en los archivos de los templos funerarios en la dinastía V.  Perteneciente a esa Dinastía apareció, quizás,  el libro más antiguo de Egipto “La Máxima de Ptahhotep”, donde se advierte al marido cómo debe cuidar y tratar a su esposa: debe acariciarla, no tratarla con dureza o su vida se echará a perder.

A principios del Imperio Nuevo, encontramos el “Libro de los muertos“ que, en realidad, es el nombre moderno de un texto funerario del Antiguo Egipto.

Aún cuando los sacerdotes eran hombres, también había sacerdotisas que seguían las órdenes de la reina. Cuidaban los instrumentos musicales y eran las encargadas de vestir a los dioses, ya que la religión egipcia era politeísta.

Philae era el nombre de una isla situada en el río Nilo, a once kilómetros al sur de Asuán. Fue célebre por los templos erigidos durante los periodos ptolomeico y romano, dedicados al culto de la diosa Isis, que se propagó por todo el Mediterráneo hasta los tiempos de Justiniano en el año 535 a.C.

(En el Siglo XX la Isla de Philae quedó sumergida con la construcción de la presa de Asuán, pero bajo el patrocinio de la Unesco los templos fueron desmontados, trasladados y reconstruidos en un islote cercano).

Los templos eran custodiados por sacerdotisas, las philae, ya que Isis era la diosa del Amor y tenían una gran importancia.

Cuenta la leyenda que cuando el rey Osiris fue asesinado por su hermano, quien esparció su cuerpo a lo largo de todo el país, su esposa Isis lo recogió y se refugió en la isla de Philae para reconstruirlo.

Philae fue el último templo donde se realizaron ritos paganos, y así esta isla en el Nilo se convirtió, también, en el último lugar en el que se mantuvieron con vida algunos de los mayores rasgos del milenario Egipto, de sus faraones, de su cultura, de su religión y de su escritura.

La última inscripción escrita en jeroglíficos data del año 394 de nuestra era y fue realizada en el templo de la diosa Isis en Philae.

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