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Escándalo. Relato de Soledad del Yerro

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Cerca de los años setenta del siglo XX, al salir del instituto, cuatro amigas se iban a toda prisa cerca del Paseo de la Castellana, para ver llegar a su casa al cantante Raphael. Era un chaval que había llegado de Linares con su familia y habían vivido modestamente en varios barrios de Madrid, con el único deseo de triunfar como cantante.

Cuando lo fichó su primera discográfica, la compañía holandesa Philips, el cantante se fijó en que el nombre de la marca contenía ph. Decidió entonces sustituir la f de su nombre de pila, Rafael, para diferenciarse y, sobre todo, para darle un nombre más internacional y moderno a su marca artística. Ese mismo año, bajo este nuevo nombre, con la canción «Llevan» (de Martínez Llorente y Guerrero), se alzó con la victoria en el Festival de Benidorm, lo que lo catapultó a la fama.

Aquellas chiquillas del Instituto y muchas más se convirtieron en sus más fieles animadoras. Llegó el verano y los anuncios de que Raphael daba un concierto en la plaza de las Ventas alborotó a las cuatro fans amigas, que convencieron a sus padres para que les dieran permiso para ir a escucharlo.

El concierto se prolongó bastante, y cuando el cantante empezó a cantar la canción «Escándalo», con ritmo latino y toques pop, la multitud se volvió loca, acompañándole y bailando con tal brío que casi derrumban la plaza.

Al llegar a su casa ya de madrugada, las chicas se encontraron con una vecina viuda a la que acompañaba un señor; al verlas, ella se despidió de él y las cinco juntas se metieron en el ascensor. Nada más arrancar, este se paró y se quedaron atrapadas entre dos pisos

—No os asustéis —dijo la señora—. Vamos a cantar alguna de las canciones de las del concierto y algún vecino nos escuchará y vendrá en nuestra ayuda.

Las cinco se pusieron a cantar a voz en grito, dando saltos para ver si el ascensor se movía. La canción «Escándalo» fue la elegida. Los vecinos más cercanos las oyeron y se acercaron con intención de ayudarlas, alumbrados con linternas, pues el problema era que la luz del edificio se había cortado.

Les pidieron que avisaran a sus padres. Llamaron a la compañía eléctrica y les dijeron que estaban solucionando la avería. Amanecía cuando pudieron salir; los comentarios de los vecinos fueron variopintos: el «escándalo» estaba servido.

4 Comentarios

  1. Pues que te lances con tu autobiografía, porque tú memoria e imaginación son de s0bresaliente

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    • Como siempre espléndido Sole

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  2. Es un texto ameno, bien hilado y fácil de visualizar, que logra transmitir el ambiente de época y la intensidad del fenómeno fan sin caer en la exageración. La anécdota del ascensor, con mujeres de distintas edades unidas por las canciones de Raphael, refuerza la idea de la música como espacio compartido entre generaciones. Como reseña global, se puede decir que es un relato entrañable, de ritmo fluido y con un final ingenioso que deja al lector con una sonrisa.

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  3. Sole es genial!!! Según lo vas leyendo ya en tu cabeza resuena la canción de Raphael.
    Es un texto bien redactado y entretenido.
    Y el juego de palabras con escándalo dándole doble sentido es genial.
    Sigue creando!!
    Un beso

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