Los Mayores Cuentan

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Encarnita Polo. Artículo de Marisol García Alonso

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A pesar de tener cumplidos muchos años, los amigos seguíamos llamándola con el diminutivo de Encarnita, debe de ser porque si la llamamos Encarna sería tener la sensación de no dirigirnos a ella.

Conoció la fama y los autógrafos en la década de los sesenta. Y lo disfrutaba. Pero cuando esa misma fama le da la espalda a Encarnita, su teléfono enmudece al mismo tiempo que su propia garganta.

Ya ningún contrato que leer y ningún sitio donde ir. Un Madrid que tanto le dio, un Madrid que también se lo quitaba. Entonces, Encarnita pensó que era el momento del traslado a otra ciudad. Y es cuando decides qué no te llevas en ese viaje, porque no te va a hacer falta a donde vas, pero lo que ella no olvidó fue meter la muerte en la maleta.

Cuando estaba a punto de sentarme a comer dieron la noticia de su asesinato por televisión. Enmudecí… al saber que no era por muerte natural, siendo lo único que esperas oír si la persona ya tiene más de ochenta años.

Y recordé al hombre del saco, que siendo muy pequeña los mayores nos metían miedo a los niños. Yo nunca llegué a verlo por las calles, aunque ahora sí están los asesinos y nada les identifica. Encarnita nunca podía imaginar que ese hombre del saco estaba en la habitación de al lado.

Tengo opinión sobre las residencias de mayores y es que nunca me han gustado, a pesar de que mi madre en una residencia encontrara a un novio que la quiso mucho y arriesgo a decir que con cierta locura de amor.

Otra observación de la residencias es que no existe tanta diferencia una de otra, pues suelen tener los mismos protocolos de convivencia y letreros anunciando las mismas normas. Lo que sí diferencio de manera abismal son estas dos historias de residencias, ya que mientras mi madre encontró a un hombre bueno dispuesto a darle cariño hasta el fin de sus días, a Encarnita el hombre del saco se la quitaba.

2 Comentarios

  1. Me encanta Solin, nos has acercado a Encarnita.

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    • Gracias Pilar, significaba hacerle mi pequeño homenaje a Encarnita Polo desde el respeto y el cariño.

      Responder

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