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El oficio de tipógrafo. Relato de Soledad del Yerro

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Le damos las gracias a Soledad del Yerro por este original relato que rememora un oficio ya desaparecido, pero que tanta importancia tuvo en la revolucionaria difusión de la palabra impresa.

En 1808 Álvaro Guzmán trabajaba como aprendiz de cajista en la imprenta del Diario de Madrid, y cuando habían transcurrido cuatro meses desde que empezó su aprendizaje ya componía con bastante destreza. Le pagaban tres reales por cientos de líneas formadas con precisión y agilidad: manipulando veinticinco letras, hacía que se escaparan por entre sus dedos, pasando de la caja al molde.

Su vida le resultaba triste, pues aquel oficio tan rudimentario le esclavizaba la inteligencia sin entretenerla. Entonces empezaba a soñar con otros horizontes de espacios más abiertos y lejanos, donde su espíritu se sentía libre, saliendo de aquella oscura y sofocante imprenta.

Sus sueños le llevaban a reencontrarse espiritualmente con su amiga Inés, que era una pobre huérfana que vivía en Aranjuez con su tío, el padre D. Celestino Santos del Malvar, una de las personas más versadas en latín que había por aquella época.

-Mi amiga Inés tiene dieciséis años, dos menos que yo -contaba Álvaro a sus amigos-. Y aunque yo no tenga fortuna, será mi mujer con la ayuda de Dios, que hace grande a los pequeños. Es tan linda que avergüenza con su carita a las rosas del “Real Sitio”.

Cuando se ocupaba de estas alabanzas, departía mentalmente con ella. En tanto las letras pasaban por sus manos, trocándose de brutal y burda materia en elocuente lenguaje escrito. ¡Cuánta animación en aquella masa caótica! En la caja, cada signo parecía representar los elementos de la creación, arrojados de aquí a allí, antes de empezar la gran obra.

Álvaro comprendió que la fuerza e ilusión que su alma sentía le venían dadas por el amor que Inés le inspiraba, que hacía que en su aprendizaje de Tipógrafo, que a él le parecía tan anodino, ¡solamente con recordarla! ponían en movimiento aquellos pedazos de plomo, surgían sílabas, voces, ideas, juicios, frases, oraciones, periodos, párrafos, discursos, capítulos, la palabra humana en toda su majestad.                 

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1 Comentario

  1. Un bello relato y un oficio que está casi olvidado. Gracias por recordarlo

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