
Jesus Noval Ferrao, conocido como el cabo Noval, nació en Oviedo el 15 de noviembre de 1887 y murió en Beni Chikar (Marruecos) el 28 de septiembre de 1909 en una actuación heroica.
Noval se dedicó al oficio de ebanista hasta que ingresó en el Regimiento de Infantería del Príncipe nº 3. Pronto fue ascendido a cabo y enviado a Melilla, para combatir en la Guerra de Marruecos, participando en la defensa del Zoco el-Had de Beni Chikar. Una noche, revisando los puestos de guardia adelantados, fue hecho prisionero por los rifeños, y le obligaron a ir a la fortificación española con la idea de asaltarla cuando abrieran la puerta para que entrara el cabo.
Cuando estaba lo suficientemente cerca de la fortificación, el cabo Noval gritó: «¡Disparad, soldados, que vengo entre moros! ¡Fuego! ¡Viva España! ». Se entabló una gran refriega que duró varias horas, y finalmente los moros fueron rechazados. A la mañana siguiente, reconociendo el lugar de la refriega, encontraron el cuerpo sin vida de Noval abrazado a su fusil con la bayoneta ensangrentada y al lado dos enemigos muertos. Tenía 22 años.
Inmediatamente la historia llegó a la Península y despertó el fervor patriótico. Se celebró un funeral en la Catedral de Oviedo, y se colocaron placas y calles con su nombre por doquier.
En la plaza de Oriente de Madrid, se levantó un monumento en su memoria, realizado por Mariano Benlliure. Para costearlo se formó una Junta de Señoras, bajo la presidencia de la Reina Victoria Eugenia y la participación activa de la Marquesa de Esquilache. La inauguración fue el 8 de junio de 1912, con asistencia del rey Alfonso III acompañado de la familia real.
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