
Fue un barrio al sur de Madrid, cerca del río Manzanares y el puente de Toledo. Clasificado como poblado chabolista por el Ayuntamiento, fue demolido en 1906.
El nombre lo toma del Cristo de las Injurias, venerado en un humilladero cercano, y situado al lado del paseo del Cristo de las Injurias (hoy Paseo de Yeserías). Al lado pasaba un arroyo que, según el periodista Julio Vargas en un artículo de 1885, era “caudaloso de aguas negras que repugnaban a los ojos y ofendían gravemente el olfato, identificado como pestilente riachuelo”.
El precio por alquilar una chabola o un trozo de casa era de 25 céntimos de peseta cobrado día a día y si no, a la calle.
Tras la orden de demolición del Ayuntamiento (atribuida al alcalde Alberto Aguilera) en 1906, un invierno de lluvias y nieve casi acaba con el barrio. Tres años después el Ayuntamiento dispuso la demolición de las Casas del Cabrero, donde vivían unas 800 familias, la mayoría de ellas refugiadas de la catástrofe de 1906. Con esta demolición se eliminó uno de los focos de hacinamiento y delincuencia más importantes de Madrid.
El 26 de mayo de 1886, nació en Las injurias el que sería su vecino más famoso, Felipe Sandoval. Salió de la miseria para ser albañil, ayuda de cámara en Paris, expropiador de bancos, gánster, anarquista y espía en la guerra civil. Fue el máximo dirigente de la checa anarquista del Cine Europa (hoy Azulejos Pereda) del barrio de Tetuán.
Sobre el barrio de las Injurias escribieron Pío Baroja, Julio Vargas, Galdós, Carmen Mola en su obra La Bestia (Premio Planeta, 2021 ) y Vicente Blasco Ibáñez, entre otros.
Pío Baroja, en su libro Mala Hierba, dice: “El barrio de Las Injurias se despoblaba, iban saliendo sus habitantes hacia Madrid… Era gente astrosa, algunos traperos, otros mendigos, otros muertos de hambre, casi todos de facha repulsiva. Era una basura humana, envuelta en guiñapos, entumecida por el frío y la humedad, la que vomitaba aquel barrio infecto. Era la herpe, la lacra, el color amarillo de la terciana, el parado retraído, todos los estigmas de la enfermedad y la miseria“.
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