Los Mayores Cuentan

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Corazón entre fogones. Relato de Lourdes

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En el pequeño pueblo de San Lorenzo todos sabían que la mejor cocinera vivía en la casa azul de la esquina. Se llamaba Celia y nunca había estudiado en una escuela culinaria; tenía un talento que había heredado de generaciones.

Desde niña aprendió observando a su abuela remover lentamente las ollas de hierro y probando las salsas con una cuchara de madera gastada por el tiempo.

Cada domingo su cocina se llenaba de aromas que viajaban por las calles empedradas. Preparaba pan crujiente, guisos y postres que hacían cerrar los ojos al primer bocado.

Un invierno especialmente muy frío, Celia comenzó a llevar sopa caliente a quienes no podían salir de la casa, y su caldo devolvía el color a las mejillas y esperanza a los corazones.

Con el tiempo le ofrecieron abrir un restaurante en la ciudad pero ella decidió quedarse en su pueblo porque decía que su cocina no estaba hecha para vitrinas sino para mesas compartidas.

Y así siguió encendiendo el fuego cada mañana con la misma ilusión porque para ella cocinar era transformar el día de alguien. Con cariño hacía que todos regresaran, por la calidez que sólo una cocinera sabe ofrecer.

4 Comentarios

  1. Un relato conmovedor, lleno de ternura y encanto. Me ha gustado muchísimo.

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    • Lourdes, todos tus escritos denotan una gran sensibilidad, de otro modo no se podria escribir, como tú siempre lo haces.

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      • Muchas gracias, Pilar!!

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    • Lo siento Rocío me confundí. Eso se lo quería decir a Lourdes.

      A ti te digo que me encantó el tuyo, además contiene la moraleja ,de que la felicidad está en.las pequeña cosas, porque Celia , haciendo tanto por sus vecinos, disfrutaba que si hubiera tenido un gran restaurante

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