
La Comunidad de Madrid planifica durante el verano una programación de conciertos por los pueblos de la región. El último al que hemos asistido ha sido en el Monasterio de Santa María del Paular, uno de los rincones más hermosos de la sierra de Guadarrama.
El patio del Ave María del monasterio acogió la actuación del coro de la Comunidad de Madrid, dirigido por Javier Carmena. El programa, titulado “El color de la distancia”, fue una invitación a disfrutar de la música en un entorno de enorme belleza y recogimiento.
La entrada fue gratuita hasta completar el aforo, y yo sentí que era un privilegio disfrutar de esa atmósfera. Al caer la tarde, con la luz dorada del verano iluminando la piedra del monasterio, las voces del coro elevándose en el patio, las montañas del Valle del Lozoya sirviendo de telón de fondo, la música y el entorno parecían fundirse en una sola cosa.
Dice una leyenda, de las muchas que hay sobre el Paular, que cuando la música suena entre sus viejas piedras, el tiempo se detiene. Las montañas escuchan, el río acompaña en silencio y el monasterio vuelve a ser, por un instante, el refugio de paz que ha sido durante más de seiscientos años.
Como despedida a esta maravillosa tarde quiero dedicaros unas líneas inspiradas en el Paular y en este día.

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