Los Mayores Cuentan

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Amor a Raudales. Relato de Genoveva Esso

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Dante nunca imaginó que el número que había elegido al azar en la lotería de Navidad de 2025 cambiaría su vida para siempre.

Luna y Dante son un matrimonio en la treintena y viven en la Bañeza. Él trabaja en una editorial, y con su escaso sueldo y el de Luna, van tirando.

—¡He comprado lotería, Luna!

—No estamos para gastos superfluos.

—¿Y si nos toca?

El día 22 de diciembre, las niñas de San Ildefonso, cantaron el premio gordo en el 79.432.

Dante exclamó muy excitado:

—¡Luna, nos ha tocado la lotería! ¿Qué te parece si nos vamos de viaje?

—Sí, pero yo invitaría a nuestros ancianos vecinos que están muy solos.

—Muy bien.

Al día siguiente:

—¡Alicia, nos ha tocado la lotería! Vamos a ir de viaje, ¿quieren venir con nosotros?

—Te lo agradezco, Luna, pero Julián y yo rondamos los noventa y no estamos para eso.

—Entonces los invitaremos a comer mientras nos dure el dinero.

Así lo hicieron durante quince días y después, viajaron a Roma, su ciudad soñada.

Al regresar, una triste noticia, los ancianos habían decidido irse juntos, y una noche se tomaron una caja entera de somníferos.

—Dante, mira esta carta, es de una notaría, nos citan para la lectura de un testamento.

—Sí.

Al abrir las últimas voluntades de Alicia y Julián, se encontraron con la noticia de que eran los únicos herederos de un abultado patrimonio.

—¿Haremos lo que siempre deseamos, Luna?

—Sí, Dante, ante la imposibilidad de tener hijos propios, los adoptaremos, y todos nuestros bienes y amor a raudales será para ellos.

1 Comentario

  1. Las buenas acciones, a menudo, tienen su recompensa. Los protagonistas cumplieron sus sueños gracias a la lotería y a su generosidad.

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