
En un pueblo remoto se contaban historias fantásticas, y los que más disfrutaban de ellas eran las personas de más edad. Por tanto, una vez que desaparecía el sol, de cada casita solían aparecer sillas, a la espera de que algún vecino contara lo que ocurrió hace siglos.
Según Faustino, en un invierno remoto los habitantes comenzaron a oír una especie de lamento que se escuchaba en la parte baja del pueblo y siempre solo cuando la luna estaba próxima a ir menguando. Aquello se siguió oyendo durante más de veinte días.
—Por Dios, Faustino, cuenta algo que podamos creer.
—Yo cuento lo que todos escuchábamos, también el hijo del sacristán, y tanto es así que uno de aquellos días un grupo del camino de la explanada nos dirigimos hacia allí. Íbamos cargados de garrotas y con la camisa que no nos llegaba al cuerpo. Pero no pudimos llegar a la puerta del cementerio al descubrir un bulto oscuro que cimbreándose caminaba entre las lápidas.
—Eso era la Mariana, que estaba robando las flores para la tumba de su marido.
Un coro de tonterías surgió de la concurrencia, hasta que una voz chillona se dejó oír. Era la panadera del barrio, que, en lugar de estar amasando pan para el siguiente día, prefirió contar lo ocurrido a ella.
—Pues el pasado día de ánimas, en una de las hogazas apareció una especie de lagarto verde y bien asadito, acompañado de otro pequeñito.
Carcajada general de la concurrencia, menos de Basilia, que con los brazos en jarra fue hacia la panadera, que entonces sí salió pitando, aunque Basilia no hizo mucho por alcanzarla, ya que le había pagado con un duro falso de la época de la Reconquista.
Llegaron las doce y el reloj con sus tañidos animó a la concurrencia, hasta que se oyeron las voces de don Justo diciendo que ya estaba bien y que con los gritos no le dejaban terminar su rosario, y ya no sabía por qué misterio iba.
Un relato muy simpático, con deliciosos toques de humor, me ha gustado mucho. Muchas gracias a la escritora.
Un relato muy original; anímate y sigue escribiendo que siempre has disfrutado con ello. Un fuerte abrazo.