Los Mayores Cuentan

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Sacerdote feliz

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Después de una larga sequía, en algunos pantanos quedaron al descubierto edificaciones que años atrás fueron pueblos habitados por personas que tuvieron que emigrar de ellos debido a que, al anegarse, sus aguas los cubrieron.

Pero actualmente en la iglesia de Sto. Tomas hacía tiempo que su campanario seguía apareciendo en el centro del pantano majestuoso, aunque muy deteriorado.  Don Marcial había sido párroco de la iglesia, pero hacía muchos años fue enviado a las misiones en Ecuador. Allí su destino fue una pequeña capilla donde cumplía con su misión con los vecinos de esta pequeña comunidad, teniendo a su cargo, como catequista, a muchos niños para que pudieran tomar la primera comunión.

Pero llegó su jubilación y después de un mes, se despidió de sus amigos y regresó a su pueblo. Llegó radiante. Allí vivían todavía muchos de sus feligreses que le recibieron  con grandes fiestas que él agradeció. Tenía muchas ganas de ir a contemplar su vieja iglesia pues sus vecinos le comentaron que el pantano estaba seco hacía un año. 

Ante su imagen, al viejo cura le asomaron unas lágrimas que no podía contener. Aquello no era el recuerdo que tenía de hacía años… Lentamente se fue acercando a la iglesia y pudo entrar, ya que la puerta, aunque destrozada le facilitó el paso. También seguía existiendo la escalera al campanario y con mucha precaución llegó arriba. De las campanas ni rastro, pero recordó que de joven, cuando subía a tocar a misa escondía una pequeña cajita en un hueco entre el recodo de las dos campanas.

Después de investigar un poco entre aquellos destrozos, al final apareció una pequeña caja oxidada que no podía abrir. Bajó con el mismo  cuidado que había subido pues cada escalón se desmoronaba al pisar, y cuando se vio en el campo pudo abrir la caja con ayuda de una piedra. 

Señor, allí estaba su imagen de la Virgen del  Carmen que había colocado hacía cuarenta años. Estaba intacta por lo que a la mañana siguiente fue llevada a la nueva Iglesia y actualmente se encuentra en la primera capilla a la derecha. El cura se sintió la persona más feliz.

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