Los Mayores Cuentan

Blog participativo hecho por mayores para mayores

Patio cordobés. Relato de Morganti

Compartir

Cuando vi este título me llenó de alegría. Mi familia materna es de Córdoba, esa bonita y encantadora ciudad misteriosa que parece tener todavía en sus calles y plazas un encanto entre moro y cristiano.

Cuando estudiaba Bachillerato, en cuanto me daban vacaciones, me iba a pasarlas con mi familia. Supongo que en los meses de julio y agosto, caerían por allí como 40 o más grados, pero a mí no me importaba. ¡Ni los sentía!

Mi tía vivía en una placita tranquila, en el último piso de un edificio que tenía una azotea que parecía un jardín lleno de plantas y flores.  Entre ellas, el jazmín, que de noche desprendía un olor especial. Y recuerdo también cómo mi tía cogía esa flor de jazmín, la metía en una horquilla y se la ponía en la cabeza en el moño con el que siempre iba peinada.

Cuando pasábamos por sus entonces tranquilas calles, era una continuidad de casas con patios, que las dueñas cuidaban con un esmero especial y que a los que los contemplábamos tales obras de arte nos llenaban de paz y felicidad.

La verdad es que los patios cordobeses son como una novena o décima maravilla del mundo.

Unos veinte años después, he vuelto a Córdoba en plan turístico y ¡cómo no!, he vuelto a sus patios. ¡Qué desilusión! ¡Cuánto turismo por aquéllas tranquilas calles! ¡Todo comercializado!

No queda ni rastro de aquel mimo y cuidado con el que las dueñas de los patios los cuidaban como a sus hijos

4 Comentarios

  1. Muy bonito relato, con entrañables recuerdos infantiles que no borrarán las actuales multitudes turísticas. Me ha encantado.

    Responder
    • Muy sentido y con vis literaria.

      Responder
  2. Precioso Conchita. Me ha transportado a esos patios y sobre todo a esa época. Enhorabuena.

    Responder
    • Muy bonito y autentico relato. Enhorabuena .,

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

1