
Aquel verano elegimos pasar las vacaciones en el campo, en un lugar tranquilo con buen clima sin agobios.
Habíamos hablado al principio de elegir una playa tropical con palmeras y columpios o ir a un pueblo inglés a ver las carreras de caballos rodeados de británicos elegantes e incluso alquilar un barquito desde el que poder zambullirnos en el agua.
Pero la elección final fue la de una granja en el campo. Allí podríamos encontrar huecos para pintar acuarelas de paisajes o practicar la alfarería con unos barros muy majos que se cogían en un arroyo cercano.
Mi marido leía la prensa al aire libre o se dedicaba a su deporte favorito, el arreglo de la moto a la que ajustaba las tuercas una y otra vez. Después él conducía hasta el pueblo cercano para comprar los ingredientes de nuestro menú en el que no podía faltar el gazpacho.
Por mi parte, yo empezaba el día atendiendo a nuestras dos hijas: comenzaba haciéndoles las trenzas y les contaba historias de los abuelos que a ellas le hacían mucha gracia. Les recordaba los primeros viajes al pueblo cuando veníamos en tren. Después del desayuno, les organizaba un poquito de escritura para que no perdieran el hábito de lo que habían aprendido en el colegio este invierno pasado.
Ellas quedaban jugando y yo me divertía probándome zapatos antiguos que había encontrado en un armario del ático o pedía a mi marido que me ayudara para ponerme un collar de perlas clásico que me traje de casa.
Otros días ensayábamos un baile recordando los valses que aprendimos cuando éramos novios. Pero lo que no me podía faltar a diario eran mis paseos en bici por el campo, a media mañana, con el sol subiendo sin que el calor apretara. Era mi mejor momento de las vacaciones que nunca olvidaré.
¡Qué ingenioso! Me ha encantado ver como has construido un relato coherente, verosímil e interesante a partir de tantas imágenes de lo más variopintas. ¡Un verdadero mosaico literario!
Eres un genio Paco.
Gozas de una extraordinaria imaginación.
Es un gran orgullo para mí, tenerte de compañero de Escritura creativa.
Además, das música y poesía a tus escritos cuando nos los lees.en clase.