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El Belén Viviente de Buitrago del Lozoya. Relato de Soledad del Yerro

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Un año más he tenido la suerte de vivir la emocionante experiencia del Belén Viviente de Buitrago de Lozoya [1]. Participar en este evento, que cobra vida entre sus murallas con el esfuerzo de todo el pueblo, me transporta al nacimiento de Jesús y a las costumbres de aquella época. La Virgen, San José y el niño, rodeados de pastores y animales, tienen que abrigarse bien, porque en estas fechas el frío azota con la fuerza de los inviernos de la sierra; y lo mismo ocurre con los personajes que en cada escena soportan el frío.

Trabajamos duro para recrear los personajes importantes como Herodes y su séquito, los Reyes Magos con sus caballos y sus pajes… Formar todo esto perfectamente es un logro para la organización. Y una satisfacción inmensa ver la cantidad de público que llena todos los días el recinto y la alegría que le da al pueblo la llegada de tantos visitantes, que se van encantados de la maravilla de este Belén y su entorno.

Yo soy nacida en Madrid y después de terminar la carrera de Magisterio, saqué por oposición plaza para la escuela pública, y conocí a Carlos en un paseo por el parque del Retiro. Mi amiga Ana y yo íbamos charlando tan animadas cuando dos jóvenes se nos acercaron. Mi amiga dirigiéndose a uno de ellos le dijo:

—Pero, Miguel, ¿tú no te ibas a pasar el fin de semana a Galicia con tus padres?

—Pues esos eran mis planes, pero me ha salido una oferta de trabajo y el sábado tengo la entrevista.

—Me alegro, espero que tengas suerte. Tras las presentaciones de rigor pasamos juntos toda la tarde.

Al despedirnos Carlos me pidió el número del teléfono, pues así podríamos volver a vernos, se lo di porque me hizo feliz la idea. Pasamos varios años de noviazgo. Él trabajaba en un estudio de arquitectos como delineante, su madre era viuda, y además de Carlos tenía una hija, Carmen, la cual estaba casada.

Pasados dos años nos casamos. Yo tenía el colegio en Arganda y allí nos alquilamos un piso. Tuvimos dos niños y la verdad es que fueron unos años de trabajo y de mucha felicidad.

Llegó la crisis de la construcción y el estudio donde Carlos trabajaba cerró. Un conocido le propuso montar un negocio de venta de utensilios y productos de limpieza para restaurantes y bares de la sierra de Madrid. Naturalmente se puso a ello y la cosa iba bien, pero había noches que no podía ni llegar a dormir a casa.

Así que miré qué posibilidades tenía yo de trabajar en algún colegio más cerca de su trabajo, y al siguiente curso nos trasladamos a Buitrago de Lozoya. Ahora además de mis clases tengo vida social en el pueblo, en los centros que hay para que la gente mayor se reúna.

El Ayuntamiento tiene montado un grupo de teatro, al cual también pertenezco. Los chicos van creciendo sanos y fuertes; en fin, que hasta ahora estoy contenta con vivir en este entorno y ayudar y participar para que muchas personas vivan con ánimo y alegría.

Mis alumnos como siempre los hay de todos los orígenes y lugares, pero yo soy muy amante de mi profesión y es una gozada enseñarles a conocer las asignaturas que me competen, viendo en algunos resultados excelentes.

El montar alguna pequeña obra de teatro para finales de curso, también le está dando vidilla a la clase, los ensayos trabajosos pero divertidos y los aplausos que al finalizar recibirán del público, formado por compañeros, profesores y familiares, hará que los artistas disfruten del éxito.

Feliz dos mil veintiséis a todos, os invito a que vengáis a conocer el Belén viviente el próximo año; al terminar os obsequiarán con unas copitas de vino dulce y unas pastas para que entréis en calor.

[1]. El Belén Viviente de Buitrago de Lozoya nació en 1988 por iniciativa de algunos vecinos que querían recrear el nacimiento de Jesús, inspirados por otros pueblos y usando el impresionante casco histórico amurallado como escenario. Rápidamente se convirtió en una tradición popular y un referente turístico. Organizado por una asociación sin ánimo de lucro desde 1991, ha crecido de 11 a más de 40 escenas bíblicas y oficios tradicionales, y ha recibido el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional.

6 Comentarios

  1. Es un texto que invita a quedarse, a conocer el lugar y, sobre todo, a valorar esas pequeñas grandes cosas que dan sentido a la vida: el trabajo bien hecho, la educación, la cultura compartida y la alegría de formar parte de una comunidad. Gracias por compartir este relato y por recordarnos que la ilusión, cuando se vive en común, abriga más que cualquier abrigo de invierno.

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    • Sorprendente la narración del invierno, la Navidad y la relación de hechos de lo más dispar

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  2. Qué bonito Sole!!
    La verdad es que el Belén debe ser una maravilla por lo que nos cuentas.
    El próximo año no me lo pierdo!!.
    Mil gracias por deleitarnos con tus narraciones, que además de disfrutar, nos hacen aprender.
    Un beso grande
    Lola

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  3. Hay en este relato una calidez que traspasa las palabras. La autora narra con sencillez y hondura una vida entrelazada con la historia y las costumbres de un pueblo que late entre las piedras antiguas de Buitrago de Lozoya. Lo que comienza como una crónica de un evento navideño —el Belén Viviente— termina siendo una carta de amor a la vida sencilla, al trabajo bien hecho y a la magia discreta de los días compartidos.

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    • Sorprendente la relación de hechos dispares y como se ve la sierra, con la Navidad y el invierno

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  4. El Belén viviente de Buitrago es un esfuerzo colectivo y de integración de todos los vecinos que está muy bien narrado en este texto.

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