
Me gustaba cómo Carlos, el hermano de mi amiga Margarita, cuidaba de ella, y les pedí a mis padres que me trajeran un hermano igual de mayor que él; no me hicieron caso, y me quedé de hija única.
De pronto llegó un amigo invisible; solo yo lo veía y se llamaba Animo. No sé de dónde vino ni cuándo exactamente empezó a estar conmigo, pero ahí estaba, en esos momentos en los que necesitaba a alguien que hablara mi idioma de niña. Jugábamos, cantábamos, leíamos cuentos.
Si hacía algún viaje familiar, más de una vez les dije a mis padres, abuelos o tíos, que Animo no había podido subir al coche por lo pronto que habían cerrado la puerta. Pacientemente, la abrían y esperaban a que les dijera que Animo ya estaba acomodado.
En las vacaciones de verano, marchaba con mis abuelos a la sierra, y estaba con ellos hasta que llegaban los amigos de la pandilla. Yo estaba feliz acompañada de mi amigo invisible. Un día escuché cómo la madre de mi amigo Jaime le decía a mi abuela: “¡Qué buena es esta niña! Se pasa todo el verano lo mismo si hay más niños, como si está ella sola, tan feliz. Si fuera mi hijo, no habría quien le aguantara”. Casi tuve que contener una carcajada al ver la pícara sonrisa de Animo…
Yo algunas veces hablaba de él solo con mi familia más íntima, pues si lo hubiera comentado con más gente hubieran pensado que debería verme algún sicólogo.
Ahora de adulta, a veces me acuerdo de él. Y pienso que no fue ninguna tontería. Fue una manera sana, mágica y muy mía de llenar el silencio, de tener compañía, de crear un lugar seguro desde donde mirar el mundo.
Le puse el nombre de Animo sin saber muy bien por qué. Tal vez porque así sonaban las cosas que solo importan de verdad cuando eres niño: Simples, suaves, sin explicación.
Contar esto no me da vergüenza. Al contrario, me hace sonreír. Porque creo que todos, en algún momento, hemos necesitado un Animo.
Un relato muy bonito y entrañable para toda nuestra familia.
Un bonito y entrañable relato
Precioso y entrañable. Contado con sentimiento.
Muy bien contado. Amigos como ese dan poca lata