
Amor materno
—Mamá, he echado lejía en el caldo gallego.
—Lo noté, tomé dos cucharadas.
—No puedo evitarlo, madre, perdóname.
—No importa, hija, me estás dejando el estómago como una patena.
Amor masoquista
—No aguanto más, tía Cándida, me sacas de quicio
—Te quiero, sobrina
—He echado aceite en el suelo para que te resbales y te mates.
—Si eso es lo que quieres, Ana, moriré con gusto.
Que siniestra esa niña . Y la madre y la tía no me las creo .