
Esta calle va desde la calle Arenal a la Plaza de Santa Catalina de los Donados, que debe su nombre al asilo de ancianos que aquí fundó don Pedro Fernández de Lorca, el Hospital de Santa Catalina de los Donados. El fundador era persona muy importante en la corte de Castilla en aquellos años (siglo XV). Fue tesorero del rey Juan II y luego secretario de su hijo Enrique IV.
Como tesorero estaba harto de las demandas de dinero de don Beltrán de la Cueva (mano derecha del rey Enrique IV), apoyadas por la reina, Juana de Portugal. Un día se presentaron en su casa la reina y don Beltrán de la Cueva pidiéndole una gran cantidad de dinero. A pesar de las razones de don Pedro sobre la escasez monetaria, la reina doña Juana hizo valer su condición y la suma fue entregada. Al día siguiente don Pedro presentó su dimisión al rey, que le fue aceptada, pero nombrándole su secretario personal.
En 1460 fue cuando don Pedro destina su casa y viña del Arenal a la obra pía, bajo la protección de Santa Catalina, a la que tenía gran devoción. Tras la apertura se acogieron doce menestrales ancianos que ya no podían ganarse la vida trabajando, para los que estaba destinada la fundación.
Además de ir a la iglesia ciertos días para pedir por el alma del fundador, los donados tenían que vestir sayón pardo, becas azules, sombreros de ala ancha y bastones, también tenían que lucir bucles empolvados; esto era difícil de cumplir, pues estarían todos con muy poco pelo y normalmente blanco.
La viña fue enajenada para construir casas, con gran pena de los donados, pues no podían tener vino en las comidas, a pesar de sus quejas. Uno de ellos se quejaba alegando que el vino para los viejos es como la leche para los niños. Oída esta queja por fray José de Sigüenza, le dijo que no se preocupara, que tendrían el mejor vino de las bodegas de los conventos de la orden. Este donado recibió en vida doble ración, con lo que prolongó algunos años su vida.
En 1856 fue transformado en un hospital de ciegos y en 1893 fue finalmente derribado. Es su solar (Calle de los Donados, 6) se construyó en 1917 la Capilla del Santo Niño del Remedio.
Muy buena historia. Poco conocida y curiosa