
Le damos las gracias a Felisa Fernández por su versión de este cuento popular tan sencillo, pero tan sustancioso.
Había una vez un hombre que se dedicaba a transportar agua en dos vasijas. Una de ellas se agrietó y perdía agua. La vasija le dijo al hombre que la cambiara por una nueva. El hombre le respondió: “No te voy a cambiar, porque con el agua que tú has perdido ha crecido la hierba con la que doy de comer a mis animales, y ellos me dan de comer”.
Moraleja: Aunque tengamos grietas seguimos siendo útiles.